CRÓNICA | Diario de una estafa (n+1). Más difícil todavía: Real Madrid 0 – 0 Betis

Una crónica de: @Datemus

Hoy hace quinientos años que fueron ajusticiados los líderes comuneros tras su guerra contra Calos I, el tirano extranjero que desangró España para satisfacer su ego imperial, infinito. La historia no es de los ciudadanos humildes por lo que, por ello, esos medios que proclaman que el fútbol es de los aficionados mientras lo manipulan, lo manosean y lo pudren, ni siquiera han querido mencionarlo, ya que poco les interesa que la corona más potente de la península tome conciencia de lo que otrora fue. Mejor para ellos dejarla en ese olmo seco pre-pandémico, post colonial, que Machado se encontró y del que misteriosamente se enamora todo el mundo, por mucho que proceda de esa espectacular campiña andaluza cuyo paisaje rural parece una infinita sucesión de refinados jardines. Ese olmo post-pandémico es, hoy en día, una pila de cenizas intencionadamente olvidadas, fragmentada en regiones que jamás existieron, enterradas en sal por las instituciones que deberían animarlas, resurgirlas y sacudirle los complejos de las últimas centurias.

¿A qué viene todo esto? Esa rebelión de hace quinientos años, la primera revolución moderna para muchos, fue la de un grupo de ciudades contra la imposición de representantes y el alzamiento de bienes, un expolio para para guerrear en asuntos europeos que ni les iban ni les venían. El extranjero rey Carlos desembarcó en Tazones, Juró en San Pablo sin apenas saber español. Parasitó las instituciones con guiris que no adquirieron el menor afecto por el pueblo que les iba a dar de vivir a cuerpo de rey. Humilló la historia del país nombrando al niñato de Guillermo de Croy como sucesor nada menos que de el Cardenal Cisneros. Pocas sucesiones podrían haber profetizado mejor lo que iba a ser el devenir de Castilla y de España desde la llegada de este germano y de su incestuosa dinastía. ¿Qué sabe el público en general de estos hechos?, pues lo que la ignominiosa serie de Televisión Espantosa relató sobre los mismos en la serie Carlos: nada. Los omitieron intencionadamente por completo.

Aquí nació el morado que ha acompañado históricamente el blanco de nuestra camiseta. “Morados pendones viejos…” como dice el poema Los Comuneros de Luis López Álvarez. Banderas viejas carmesís, carcomidas por el sol, descoloridas hasta hacer del morado el color oficioso de Castilla, el que portábamos en las primeras elásticas del Real Madrid y el que, hasta no hace mucho tiempo, vestíamos como visitantes cuando era menester no confundirse con la elástica clara del rival local. Desde que Florentino anunció la Superliga, no puedo sacudirme este paralelismo de la cabeza. Como si de una constante histórica se tratara, los colores y la proximidad a la efeméride del quinto centenario me hizo vivirlo como otra rebelión de los buenos contra el tirano, de los que producen frente al que derrocha, de los que crean y organizan frente a los que ocupan las instituciones y las parasitan. Mi temor, desde el primer instante, fue que acabara tan mal como la de entonces. Un estallido demasiado espontáneo, fruto de la necesidad más que de la espera sabia y paciente de la oportunidad, junto a unas pésimas compañías célebres por su ánimo traidor y su carencia de escrúpulos, lo llenaron todo de similitudes con las Comunidades Castellanas de 1520. ¿Dónde acabará esto? Queridos lectores, uno pensó que Florentino tenía mucho más estudiados los riesgos, analizadas las amenazas y localizadas las debilidades, y que habría ideado con su esfuerzo sesudo y su talento todas las soluciones adecuadas para cada una de ellas. No ha sido así. Estamos en un momento delicadísimo que le puede costar al club, como mal menor, la posibilidad de competir allá donde se enrole.

Imagen: okdiario.com

Ya estábamos mal en España, con Tebas y Rubiales birlándonos cualquier opción al título.  Ahora, a esos modales chulescos de powerpoint de correccional, se unen las maneras amenazantes y el estilo mafioso del infame Carlos V de la UEFA. De aperitivo del encuentro del martes, tenemos dos penaltis por manos no otorgados al Madrid, revisados por el VAR. No digo que el partido de hoy fuera bueno, pero allá donde otros puntúan sin jugar bien por la mera aplicación del reglamento, o incluso por errores escandalosos de los que sacan jugo, para nosotros sólo quedan las peras del olmo seco de Castilla. ¿Qué le vamos a pedir a este equipo? Conformarnos con su ánimo combativo y la ilusión que nos transmiten y, personalmente, animando a Florentino a luchar hasta el final para librarnos de esta recua de canallas, porque ya no nos van a dejar otra salida y porque, no nos engañemos, a las futuras generaciones les va importando cada vez menos este fútbol decadente en vías de desaparición. Poco importa si esta banda de bellacos nos alivia la agonía decapitándonos unos años antes de que llegue el final de todo este tinglado, por mucho que nos vaya a resultar doloroso en el momento de vérnoslas para siempre con nuestros verdugos.

Sobre el terreno, Zidane planteó un 4-3-3 con Courtois bajo palos, Nacho y Carvajal como laterales, Varene y Militao como centrales, Casemiro, Isco y Modric en el medio campo y arriba, Asensio, Rodygo y Benzema. Difícil papeleta para poder con el rival, con Tebas y con Rubiales.

Los veinte primeros minutos fueron verdiblancos. Con Isco y Asensio en el campo, y el maratón de esfuerzos que lleva Modric a sus espaldas, pronto se vio que la presión adelantada que planteaba el Madrid era imposible de ejecutar. El Betis se había estudiado tan bien el partido como Pellegrini contra quién no debe declarar en la corte de los Austrias. Personajillo que encajaría perfectamente intrigando entre cortesanos para recuperar el prestigio que otrora perdiera al capitanear una brillante armada, a la que llevó al fondo del océano con su impericia para las grandes empresas. Hoy, en cambio, se encontró a gusto en su papel de caudillo guerrillero que le viene mucho más al pelo, emboscando a todo un ejército, cansado y lleno de bajas, eso sí, con automatismos que desactivaron el robo adelantado y que permitieron largas posesiones al conjunto andaluz. Fueron veinte minutos en que apenas pasó nada excepto un centro en el 13’ de Asensio por la derecha, que la defensa despejó con apuros antes de que el cuero llegara a Benzema en boca de gol.

Imagen: realmadrid.com

A partir de ahí, poco a poco, y no sin esfuerzo, los blancos se fueron sacudiendo el dominio y comenzaron a robar una pelota que habían tenido que perseguir hasta entonces. Se alternaban los contragolpes con las posesiones largas, y el Betis tuvo que recular. En el 24’, Rodrygo entra en diagonal por la izquierda y cede a Benzema de espaldas en la frontal. Aún no sé cómo ni por dónde se giró el galo, pero cuando quisimos darnos cuenta, se la había llevado por donde no había sitio dejando a su par atrás. El francés cedió de nuevo para Rodrygo y su disparo, muy cercano a puerta, fue desviado in extremis por un defensor. Por fin aparecía Karim y con él, la creación, las ocasiones y el peligro en el fútbol de ataque.

Hablando de Rodrygo, sus primeros minutos estaban resultando prometedores. Pero el hecho es que Zidane decidió sacarlo de la derecha e intercambiar posiciones con Asensio. Puede que la razón fuera tapar más efectivamente las subidas del explosivo Emerson, pero el chaval jugó en ataque mucho peor en esa zona y, lo que es peor, fue sustituido cuando mejor estaba por un des acertadísimo Vinicius JR en la noche de hoy.

En el 28’, llegó el primer disparo del Betis en el primer tiempo. Laínez penetra por su derecha y cede a Canales en la frontal. El disparo de nuestro exjugador salió ligeramente desviado.

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En el 38’, un gran centro de Isco desde el mediocampo a un no peor desmarque de Benzema, a la espalda de los centrales, acabó con un control con el pecho del ariete madridista y un disparo por encima de Bravo. Jugada muy bonita en la que el árbitro señaló un fuera de juego inexistente. Esa fue la primera y única acción de Isco en el partido. Brillante, sí, pero demasiado intermitente. El malagueño no ha aportado desborde ni pases peligrosos. Ha bajado en exceso a posiciones donde soba demasiado la pelota y ralentiza mucho el juego, y su falta de pulmón en defensa, cuando se suma a la de otros jugadores de perfil similar en lo físico, se nota a leguas, dejando al equipo con muy pocas opciones de presionar con agresividad.

A pesar de la calma en nuestra portería, llegamos al descanso con cierta zozobra tras un saque en largo de Claudio Bravo que podría haber firmado el mismísimo Bernd Schuster, hacia otra espectacular carrera de Emerson. El brasileño hizo un control excelente, centró al área y de no haber mediado Militao con un corte brillante, a buen seguro que Borja Iglesias habría adelantado a los suyos. Primer contragolpe de los sevillanos en el partido y todo un aviso, en el 42’, de lo que habría de ser el segundo tiempo.

¡Vaya segunda mitad! Decepcionante, a juicio de un servidor, aunque no catastrófica. El partido se abrió mucho y en la humilde opinión del que lo está tratando de contar, Zidane tuvo mucho que ver. El técnico local mantuvo a Isco y Asensio a pesar de la necesidad de agitación y asalto físico que imploraba nuestro medio campo. Sumemos que Modric sentía como cada minuto se colgaba de sus piernas como si estuviera hecho de plomo. El planteamiento consistió en enviar a Casemiro de media punta y dejar al croata de medio centro, y el encuentro se partió definitivamente. El Madrid tuvo ocasiones, pero el Betis se hartó de contragolpear y pudo marcar en un par de ocasiones clarísimas, de las de gol cantado. Sin Case más cerca de los centrales, equilibrando el balance insuficiente de las líneas partidas, cada pérdida local fue un suplicio para la parroquia madridista.

Imagen: realmadrid.com

Comenzó el carrusel de ocasiones con un centro – chut de Rodygo desde la derecha, en el 54’, que se estrelló en el larguero. Dos minutos después, la banda derecha del Betis, un martirio para Nacho y Rodrygo, se puso a funcionar a la contra. Laínez realiza una conducción de 30 metros acompañado de tres compañeros contra tres rivales. Con un quinto delantero incorporándose ya, el mejicano chutó mal y desperdició una clarísima ocasión de adelantarse.

Con el partido sin dominar, Zidane dio entrada en el 58’ a Vinicius por Rodrygo. Error en el jugador a sustituir ya que Isco era el candidato mejor posicionado para abandonar el campo, mientras Rodrygo llevaba un cuarto de hora bastante participativo. Por si fuera poco, Vini ofreció su peor cara en la noche de hoy, especialmente en su punto más débil: la definición. Mantener a los dos jóvenes cariocas habría dado, como poco, un mayor impulso físico al equipo.

Un minuto después, en otra entrada del Betis por la izquierda, la pelota llega a Guido Rodríguez en la frontal. Se va de Varane y encara a Militao que, incomprensiblemente, no le entra. ¿Incomprensiblemente hemos dicho?. A lo mejor es que los jugadores del Madrid juegan así de condicionados, conscientes de que, si cometen falta en una acción de ese tipo, el árbitro puede interpretar que ha de ser expulsado al ser el último hombre. Y es que después de la regla de la expulsión de Modric en Balaidos, ya sabemos la cantidad de circulares ad-hoc, improvisadas repentinamente, que se han creado para perjudicar al Madrid. Sea como fuere, Guido tiró un penalti desde la frontal y, afortunadamente, la envió fuera en una clarísima ocasión bética.

Imagen: realmadrid.com

El Madrid lo seguía intentando sin brillantez, sin orden ni concierto, a base de corazón. Fue por ello que en el 68’, Zidane dio entrada a Marcelo por Isco y a Odiozola por Carvajal, cambios que debió realizar incluso antes porque a Carva se le nota aún un tono físico por debajo del suyo habitual. No es que cuajara una mala actuación, ya que estuvo bien atrás, pero se echaron muchísimo de menos unas más que necesarias incorporaciones en ataque. En general, las opciones ofensivas del equipo en el día de hoy estuvieron muy lastradas por las pocas subidas de los laterales.  El Madrid empezó a jugar un 5-4-1, con tres centrales, y el juego mejoró un poco. Marcelo y Odriozola participaron más por las bandas aunque sin la brillantez necesaria para sacarnos del lío en que estábamos metidos.

En el 70’, Vinicius tira una diagonal desde la izquierda tras un taconazo soberbio de Karim. El brasileño abre para la penetración de un activo Odriozola que, desde la línea de fondo, centró atrás. La pelota fue recogida con la izquierda por Marcelo y, aunque no venía rasa, tampoco era de las imposibles de bajar para tíos de esta clase, pero hoy se intuía que al Madrid le iba a costar un mundo marcar, no me digan por qué, y la envió muy por encima de la portería en una clara ocasión de gol.

En el 75’, Vinicius encuentra una contra de las que a él le gustan, con todo el espacio del mundo a espaldas de la defensa. Su trepidante carrera fue acompañada de cuatro hombres del Betis, que replegaron muy rápido, y de Karim que, a la derecha, no le daba una línea clara de pase. Ya en el área, el carioca paró, recortó mal y decidió pésimamente en el único instante en que tenía un pase de gol a Benzema totalmente franco. Vini optó, con la pelota muy encima de él, por un golpeo de interior con la diestra que era difícil, y le salió calamitoso, de forma que Claudio Bravo no tuvo sino que acariciar el melifluo remate con la mano para atraparla. Yo soy muy de Vinicius y me lo habría comido, así que puedo imaginar los abruptos de sus más severos críticos.

Imagen: realmadrid.com

Un minuto después, pero de nuevo muy tarde, Zidane dio entrada a Hazard por Asensio y a Blanco por Modric. El bueno del croata llevaba ya diez minutos desaparecido del partido, reventado por la sucesión de minutos, su generosísimo esfuerzo y la ausencia de Casemiro en torno a él, circunstancia al que el planteamiento de Zidane en el segundo tiempo le había abocado. Asensio, demasiado intermitente, una vez más, en uno de esos momentos en los que se le espera justo para que derribe de una maldita vez la puerta que le permita ser figura, con una jugada decisiva que sirva para continuar con opciones en un torneo. No ocurrió.

Para un servidor, fue entonces cuando se vio al mejor Madrid de la noche que, con todo, distó mucho de realizar un gran juego. Blanco dio el oxígeno necesario en la zona abandonada por Case hoy y, sorprendentemente, Hazard se marcó unos buenos minutos. ¡Quién lo iba a decir! A pesar de todo, se nos murió el encuentro en cuanto a ocasiones en un córner en el 80’, rematado por Militao y detenido por un jugador del Betis. El análisis de la jugada y su revisión por el VAR, en la crónica arbitral del genial Nilo, Luigi dixit, @cubelas13 en la red del pájaro azul.

Cerocerismo inicial y poquitas opciones ya por pelear la estafa. El Madrid del siglo XXI no puede competir en España si le salen partidos como los de hoy. Todos han de ser absolutamente brillantes, haya o no inspiración, cansancio y lesiones. Es la única forma de vencer a los rivales y a la descarada manipulación que ejercen Tebas y Rubiales de la competición a través de los arbitrajes, la realización, las repeticiones y las hordas foufitas de tropeteros del reino. Ya veremos que nos espera de los Austrias de la UEFA, esos que amenazaban con prohibirnos jugar como si no supiéramos que venderían a su madre antes de perder la pasta gansa que les suponen unas semifinales. Para aquellos aficionados que no tengan dinero para pagar un canal que ofrezca la retransmisión, acuérdense de que les han dicho que el fútbol es de ustedes, y consideren si están o no legitimados moralmente para otorgarse patente de corso y piratear el encuentro por las procelosas aguas de internet. De hecho, ¿acaso es pirateo disfrutar de la propiedad?.

Y hoy, más que nunca, ¡Hala Madrid, hijos de puta! Y ¡viva Castilla!.