ENEMIGOS PÚBLICOS

Un artículo de: Marcos G.G
Da igual qué periódico leas. Da igual la radio deportiva que escuches. Da igual la cadena de televisión en la que estés viendo los deportes, todos tienen un denominador común: la animadversión a Mourinho y Vinícius.
Desde que llegó al RMCF, todos estaban esperando el momento en el que “Mourinho perdiera un partido” (porque el partido no lo pierde el Madrid, lo pierde Mou, según ellos) para decir que: “ya empieza a asomar la patita”, “que ya empieza a hablar de los árbitros”, “que este es el de verdad” …
Leo hoy un artículo en el que se dice que los árbitros prefieren el estilo Flick, porque no habla de ellos… ¿Perdón? Que revisen la hemeroteca, ya que el alemán tiene frases del estilo: “Cada decisión 50-50 era para ellos”; “Hay muchas situaciones en las que el VAR podría haber entrado y, para mí, es increíble que el VAR no entrase en esta situación” “¿Para qué tenemos el VAR si no entra en esta situación? Tenía que haber sido penalti y segunda amarilla”. Podría seguir, pero mi inglés no es del todo bueno y no quiero seguir traduciendo.
Aquí, querido lector, lo que está claro es que, en realidad, no importa si uno habla de los árbitros o no, porque todos hablan y todos se quejan, lo que importa es quién eres, pero sobre todo a quién estás representando.
Ahora toca el lado Vinícius y yo pregunto: ¿En cuántas ocasiones hemos visto celebraciones que eran una provocación en estado puro? ¿En cuántas ocasiones hemos visto a un capitán hablar con el árbitro sin que se le enseñe amarilla? ¿En cuántos campos de fútbol se le pita a un jugador que jamás se ha enfrentado a ese club?
Yo me respondo: Recordemos la celebración en el Santiago Bernabéu de Messi quitándose la camiseta y apuntando con ella a la grada. Recordemos a Xavi Hernández pegándole la chapa una y otra vez a los árbitros cuando no le salían las cosas al Barca y quién sabe si preguntando por Negre… Y recordemos la reciente visita, en un trofeo amistoso, del Real Madrid a Riazor, donde una gran parte del público pitó a Vini en su primera intervención con el balón. Lo que confirma que sí que importa quién eres, porque cuando unos celebran “silencian estadios” y cuando otros lo hacen “provocan constantemente”. Porque cuando uno puede rodear y gritar en la cara del colegiado “son cosas del fútbol”, pero si otro va y señala el brazalete “tiene la amarilla asegurada”.
La campaña orquestada por los medios de manipulación contra Mou y Vini, huele desde lejos, y lo que tengo claro es que, si para los antimadridistas estos dos son una molestia, para los madridistas es una señal de que debemos ir con ellos a muerte. Si Vini vuelve a bailar, bailemos todos. Si Mou pregunta ¿POR QUÉ? Preguntémoslo todos.
¡Hala Madrid!







