EL… ¿PROCESO?

 

Un artículo de: @Nandi_1989

No sabía muy bien cómo arrancar este artículo, pero sí tengo claro de lo que quiero hablar. Y es de algo que recorre cada semana las tertulias y charlas entre aficionados madridistas y que, una vez se llega al Bernabéu, se expone en forma de pitos y broncas. No pueden faltar a esta cita nuestros invitados e instigadores de lujo, que se sientan tras micrófonos cuyo mensaje llega a tantos y a tantos aficionados que, de tanto repetirlo y de tanto oírlo, casi que se aprende como el catecismo puro.

Desde la irrupción del juego de posesión, conocido en nuestro argot futbolero como TIKI TAKA, el madridista siempre ha deseado de manera imperiosa que su equipo copie e imite esto. Lo ve en la selección española, que tantas alegrías nos ha dado. Lo ve en el F.C Barcelona, rival eterno, y que tanto le ha funcionado, tema Negreira a parte y claro, yo también quiero.

Parece que es un punto obligatorio tener un sistema de juego que invite a jugar a lo que todos quieren que se juegue, al único fútbol que vale en este país si no te llamas Simeone o Bordalás, porque entonces ese tipo de fútbol es para tomar ejemplo. Venimos además de un mundial donde España ha mostrado un dominio brutal jugando con un sistema que invitaba a tener el control del partido, porque básicamente poblabas el centro del campo con jugadores de la clase de Rodri, Fabián o incluso Olmo rompiendo entre líneas y generando espacios que claro, ves que ahora gran parte de esto lo tiene tu máximo rival y te jode. Pero ¿Desde cuándo se ha medido al Real Madrid por su estilo de juego? ¿Alguien puede definir el estilo de juego del Real Madrid haciendo un análisis?.

Imagen: The Sun

Llevo más de tres décadas siguiendo a nuestro querido equipo y créanme, yo nunca he sido capaz de definir el estilo de juego. Cada entrenador que hemos visto, desde los inicios de Capello en el 96 —mas o menos cuando empecé a tener conciencia futbolera—, hasta ahora con el retorno de Mou, ha aportado algo nuevo: Del Bosque y su gestión, Queiroz y su método, Camacho y el látigo, Luxemburgo y su cuadrado mágico, Capello y su italianismo, Schuster y su primer intento de ir a la identidad de la que hablo, Pellegrini y una forma de gestionar, la primera venida de Mou y sus transiciones brutales, Ancelotti y la construcción desde la calma, Zidane y su fútbol desde el liderazgo, Benítez y el método, así como Lopetegui y ya entramos en los terrenos de las repeticiones por los retornos de ZZ y Ancelotti hasta desembocar en Alonso y su método. Cuando digo método, me refiero a entrenadores que trataron de imponer una forma de juego demasiado esquematizada y rígida que en un club con jugadores que individualmente pueden hacerte daño es un retraso. Si alguien estos años y ejemplos —me he dejado algunos— es capaz de decirme si reconoció una identidad clara a lo que deseaba para el Real Madrid, puede decírmelo sin problemas y lo debatimos. Yo solo reconocí algo: el estilo de este equipo, venga quien venga, es ganar. No ganar como sea. Ganar compitiendo. A la contra, conservando el balón, transitando, a base de jugadas de estrategias, con jugones, con dobles pivotes inamovibles, con trivotes, con cuadrados… todo era ganar. Y muchas veces se ganaba bien. Otras… se caía todo como un castillo de naipes.

¿A qué vamos con esto? El madridista vive en una constante comparación con lo que hace la selección española, no porque lo añore, sino porque constantemente desde ciertas tertulias nos dicen cómo debemos jugar, el fútbol que debemos desplegar y hasta el sistema que debemos usar. Como si el Real Madrid no tuviera entrenador con ideas de juego, no tuviera una estructura de trabajo o si apenas supieran lo que quieren. Desde fuera, cabe reconocer que a veces se denota cierta dejadez, o quizás cierto conformismo, pero estamos hablando del mejor club del mundo, el único que tiene quince copas de Europa y un bagaje de títulos que pueden eclipsar cualquier estilo de juego. Y nosotros pues caemos en ese juego y cuando en el estadio vemos el equipo no suma dos pases seguidos, pues pitamos. Cuando vemos una salida en largo, no nos gusta. Cuando renunciamos a tener que dar 120 pases para no acabar una jugada, nos quejamos. Y entonces volvemos a compararnos con el eterno rival o con la selección de todos. Porque es curioso cuanto menos, el arraigo del madridista con la selección y lo alejado que estamos del estilo y el poco arraigo del FCB y sin embargo son los mas cercanos y los que más aportan.

No digo con esto que al equipo no haya que pitarle. Claro que hay que hacerlo, para eso viste la blanca impoluta. Aquí no se ha librado nadie de oír sonido de viento cuando han venido mal dadas. Esto es casi una penitencia obligatoria. Al Bernabéu le gusta que te desgastes, que juegues bonito y que metas goles, y también que seas español. Con ese poco, te llevas la ovación. Pero pobre de ti si un día no haces lo que has acostumbrado a que esperen de ti. Y así es como un jugador roza el máximo de su potencial, porque la exigencia nos hace grandes. Y si encima no corres, no trabajas, eso te lo penalizan con crudeza. Y es algo que cualquier parroquia haría, pero aquí juegas en el club más grande del mundo y hay limites que no se pueden cruzar.

Lo que debemos tener en cuenta es que este nuevo Real Madrid se está construyendo sobre una idea totalmente distinta a la que muchos de sus aficionados quieren. No es un equipo para jugar a lo que vemos en el combinado de Luis de la Fuente, sino para aplicar la doctrina Mou: espacios, correr, transición rápida y orden atrás. Por eso, en estos primeros partidos, lo vemos un poco partido. Un doble pivote con Valverde y Bernardo, dos jugadores que nunca han trabajado tanto en tareas defensivas. Un Bellingham que vuelve a ser el de su primer año porque retorna a su sitio o un Güler que maravilla desde la mediapunta. Una defensa con varias caras nuevas, como Dumfries, Konate o Cucurella, y un nuevo mensaje: todos debemos trabajar. Hablamos de un equipo que lleva dos temporadas a la deriva y que ahora debe reconstruirse para competir. No es fácil, por eso ahora hay más errores, pero es lo normal que conformen avancen los partidos, esos errores queden minimizados. Creer en el proceso. ¿Proceso? Esto es el Madrid y aquí queremos resultados ya.

Imagen: The Morning Call

Ahí es donde radica el problema. En querer resultados ya. Queremos primeras jornadas de liga donde mostremos nuestro poderío y aún estamos adaptando a caras nuevas, ajustando el sistema y a jugadores en nuevas posiciones. Miramos de reojo al norte y vemos a nuestro máximo rival ganar plácido y como hasta ahora, y no pensamos que llevan tres temporadas con el mismo entrenador y que ya saben a lo que juegan además de que ellos sí tienen esa identidad que a nosotros nos falta. Esa identidad que se construye desde las categorías inferiores. Nosotros tenemos esa estructura y una cantera que es la envidia de medio mundo, pero nos falta ese toque final de que los jugadores acaben transfiriendo al primer equipo. De hecho, cuando sucede, se aplaude. Casos recientes como Gonzalo, Palacios, Manuel Ángel, Pitarch han mostrado capacidades para estar en la primera plantilla, pero claro son jóvenes y la exigencia aquí es máxima. El estadio le va a pedir resultados nada más salir. ¿Proceso? Esto es el Madrid y aquí queremos resultados ya.

Luego está el capítulo fichajes. Este año hemos corregido posiciones defectuosas, pero no hemos sido capaces de encontrar ese jugador que sea como Kross. Un jugador que nos dé esa calma con balón que en muchos partidos se necesita o que sea el que inice el juego cuando salimos. Nos focalizamos en Rodri y al final pasó lo que pasó. Como dije en un articulo anterior, si no fichábamos en esa posición, lo pagaríamos, pero ¿realmente se ha querido? Viendo el estilo, no lo creo. Mou quiere volver a sus tradicionales latigazos, a como dijo ayer tras rueda de prensa: “acabar con el Rayo en la primera parte” sin generar, sin proponer. Tan solo jugando como debemos, sabiendo aprovechar el momento. ¿No te divierte? Es efectivo, que es lo que al final quiere el madridista. Ganar.

Quizás cabe hacerse una reflexión de por qué el Real Madrid, desde el 2000 al 2026 ha acumulado un total de casi veinte cambios de entrenador. Quizás el hecho de querer buscar el estilo y no encontrarlo a algunos les ha supuesto caer, porque aquí se viene a ganar. También los hay que vinieron a ganar y se cayeron porque no encontraron el estilo y eso que ganaron. Pero nadie ha sido capaz de entender a la perfección al Real Madrid. Tampoco los madridistas, quienes no hemos asimilado que nos encontramos en una etapa de renovación completa. Que durante diez años, fuimos dominadores del fútbol. Seis copas de europa en diez años, tres consecutivas, un hito que nadie ha alcanzado, supercopas, ligas… y todo eso sin un estilo. ¿Por qué? Porque teníamos un equipo que dudo volveremos a ver. Y esos jugadores ya no están. Ramos, Carvajal, Benzema, Cristiano, Bale, Modric, Kross, Casemiro, Marcelo… nombres que ya forman parte de la historia, pero al final, las etapas terminan y hay que renovar, y esas transiciones no son fáciles. Llegará el momento que volvamos a encontrar el equilibrio. Y con Mou se ha querido poner la primera piedra, pero no le pidáis que juegue como nos gustaría. Él sabe de más qué hacer y cuándo. Dejemos trabajar al… ¿Proceso?.

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