DESPEGANDO

Un artículo de: @MurdockTeniente
Después de un comienzo un poco renqueante en cuanto a juego y resultados, parece que en las últimas dos semanas se han empezado a disipar ciertas dudas que habían aparecido alrededor del juego del equipo y el rendimiento de algunos jugadores en el principio de temporada. Varios resultados positivos en Euroliga y en Liga Endesa han facilitado que se alejen algunos fantasmas de un pasado bastante reciente. Hay que tener en cuenta que tampoco es muy normal comenzar la temporada de Euroliga con tres salidas muy exigentes y que en todos los partidos se compitió, a pesar de ser un equipo en construcción. Por comparar, Panathinaikos jugó esas mismas tres primeras jornadas en casa ante equipos que, en principio, no son aspirantes a terminar jugando la Final Four en mayo.
Una de las características que se suele asociar a la parroquia madridista es su poca paciencia y su excesivo presentismo, obviando a menudo que la temporada baloncestística consta de más de cien partidos repartidos a lo largo de diez meses de competiciones y que estamos ante un proyecto nuevo, con muchas novedades en el equipo, entre jugadores y cuerpo técnico.
En estos últimos partidos se ha comenzado a ver con más claridad la filosofía y el estilo de juego de Pedro Martínez. El equipo practica un juego dinámico y divertido para el espectador, marcadores muy altos, con un elevado número de lanzamientos, muchos de ellos de tres puntos, lo cual también conlleva un elevado número de pérdidas de balón, aunque estas han bajado en los últimos partidos.
Aún falta remar mucho en defensa. A menudo se ve cómo hay jugadores que se pierden en algunos sistemas defensivos, aunque se supone que esto también se deberá ir puliendo con el tiempo. En este sentido también podemos decir que la actitud defensiva del equipo está siendo muy positiva y que cuando los partidos se han enfangado y ha habido que apretar en defensa, se ha visto un equipo comprometido y que no ha bajado los brazos en ningún momento, lo cual, por otra parte, es lo mínimo que debe pedírsele a un equipo profesional del deporte que sea.
Respecto a los jugadores, podemos ver a algunos muy enchufados y a otros todavía lejos de estar al nivel que nos gustaría ver. Esto va a ir variando. La temporada es muy larga y los picos de forma de los jugadores irán fluctuando; es imposible estar al máximo nivel durante los diez meses. Habrá lesiones, partidos y minutos en los que seguro que todos tendrán momentos para brillar y también para no jugar bien. Lo importante es que el entrenador sepa aprovechar los buenos momentos de los jugadores y camuflar los momentos de baja forma de los mismos.
En estas últimas semanas estamos pudiendo ver a Maledon y a Feliz como los faros del equipo. Tanto el francés como el dominicano han acogido de buena gana los galones que les ha dado el entrenador y ambos han dado un paso adelante en nivel de juego y en responsabilidad. Había muchas ganas de verles así a los dos.
Es destacable también el papel que, pese a las críticas, está desempeñando Campazzo. El juego dinámico de Pedro Martínez le va de maravilla al Facu, aunque en ocasiones esto suponga verle a más revoluciones incluso de las habituales en él. Esto a veces le hace caer en precipitaciones y pérdidas de balón, pero también es cierto que, con ritmo alto, hay fases del partido que es capaz de dominar como nadie.
Y qué decir de la agradable sorpresa de D. Jones. El jugador de Luisiana se ha destapado como un excelente suplente de Tavares, que aporta cualidades nuevas al equipo cuando Edy no está en la cancha: físico, defensa, puntos… Además, aporta algo que llevábamos mucho tiempo sin disfrutar en el Real Madrid (casi desde Sabonis): que el cinco del equipo pueda abrir el campo y lanzar de lejos con un excelente porcentaje en tiros de tres puntos.
Otra sorpresa agradable que el madridismo demandaba desde la temporada pasada es la de Gabriele Procida. Con la lesión de larga duración de Deck, el italiano está respondiendo bien a los minutos que le da el entrenador, especialmente en ataque. Parece que en defensa Pedro Martínez por ahora no está tan contento con él.
Por otro lado, también hay jugadores que últimamente no están disfrutando de un buen momento de juego. Hablamos en este caso de Timothè Luwawu-Cabarrot. El ex de Baskonia parece estar atravesando un bache de juego que no se sabe bien a qué puede ser debido. Sea lo que sea, no debería preocupar mucho su rendimiento futuro. Es un jugador perfectamente adaptado a todas las competiciones y su calidad está por encima de toda duda. Seguro que nos dará muchas alegrías en la temporada.
Caso diferente es el de Nick Smith Junior. El ansiado escolta anotador que se nos vendió cuando fichó por el Real Madrid a principios de septiembre está costando en adaptarse al baloncesto europeo, lo cual puede ser hasta cierto punto normal. Debemos tener paciencia con él. Es muy joven y acaba de aterrizar en un baloncesto que a menudo parece un deporte diferente al que se juega en Estados Unidos. Aun así, se le ve un chico con muchas ganas y un enorme descaro cuando hace falta atacar el aro contrario. Esperemos que siga creciendo en un futuro cercano.
Otro que parece también dar pasitos hacia delante, aunque no tan rápido como se hubiera esperado, es Olivier Sarr. Tras un comienzo de temporada sin apenas pisar la cancha, el pívot francés tuvo un partido brillante ante Girona y se le vio buena actitud también ante Bilbao Basket. Esperemos que esto solo sea el principio de un despegue en su aportación al juego del equipo.
No podemos dejar sin nombrar a nuestro capitán: Sergio Llull. A pesar de que en Euroliga no está participando con el equipo, el Increíble sigue siendo el líder del equipo y su actitud, tal y como señaló su entrenador en la rueda de prensa del partido ante el Bilbao Basket, es encomiable. Precisamente en este partido Llull cumplió su partido 700 en ACB, regalándonos varios triples en una actuación sensacional del jugador balear.
Todos los jugadores están sumando y a todos se les está viendo aportar, tanto ofensiva como defensivamente, en alguna fase de partido: Okeke, Abalde, Jantunen, Pradilla, Tavares… Aunque ninguno de ellos se haya erigido como la gran estrella de ningún partido hasta el momento, todos han sido importantes en algún momento. Y recordemos que lo importante es que brille el equipo.
En el lado opuesto está Shulga. El ucraniano no parece contar aún con la confianza del entrenador y apenas está participando en algún partido con el equipo. Tengamos paciencia con él y con el saber hacer de Pedro Martínez. Seguro que poco a poco irá teniendo más minutos y esperemos que podamos disfrutar de su crecimiento como jugador en nuestro equipo.
En las próximas semanas tendremos dos partidos lejos de casa en Euroliga y uno que se antoja complicado en casa ante Fenerbace. En liga ACB los enfrentamientos son, a priori, más sencillos. Esperemos que el equipo siga mejorando y los resultados nos acompañen para seguir creciendo como equipo y para alcanzar posiciones más cómodas en la tabla de Euroliga.







