CRÓNICA | CARLOS ESPÍ DA OTRA VICTORIA IN EXTREMIS: ELCHE 2-3 REAL MADRID

 

Una crónica de: @OlgaUnMundo

De nuevo, martes de fútbol. Aunque esta vez no era Champions, sino la liga mugrienta de Negreira y Tebas adelantando jornadas por el parón FIFA que se nos viene encima en el que habrá sequía futbolera durante demasiados días.

Para el espectador, lo de tener un partido cada tres días es genial. Quizá no tanto para aquellos cuyos cónyuges no son aficionados al balompié y tienen que escuchar la manida frase de “¿otra vez fútbol?”. Por suerte, yo me hallo entre esos afortunados. Fútbol es bien. La Isla de las Tentaciones y telebasura del estilo, mal. Lo siento si os gusta. Y hablo de fútbol, no de esta pantomima que tenemos como liga, pero con estos bueyes hemos de arar.

El Real Madrid, sin dominar claramente y sin realizar un juego excelso, le dio de sobras para tener una diferencia holgada de 2 goles. Parecía que esa distancia se iba a incrementar en la segunda parte, pero nada más lejos de la realidad. Una vez más, la desconexión del equipo, que ha siesteado gran parte de la segunda mitad, a punto ha estado de costar dos puntos que ahora mismo son oro.

Y lo van a ser durante toda la temporada, porque está claro que al Barça le ponen alfombra roja. Sólo hay que ver el último partido contra el Levante. Pero es algo que se repite en cada encuentro. Mañana juegan contra el Racing. Más de lo mismo, seguramente, pero siendo un equipo recién ascendido, todos tenemos claro que les van a caer unos cuantos goles.

No podemos perdonar tanto, ni fallar tantas ocasiones. Nos puede costar muy caro.

Los elegidos de Mou para hacer frente al Elche han sido: Thibaut en la portería, Konaté y Huijsen como pareja de centrales y Cucurella y Trent en los laterales. Para el centro del campo Valverde, Tchouaméni y Arda Güller. Y para el ataque, de nuevo el tridente formado por Vinicius, Mbappé y Diomandé.

Salieron los jugadores al campo con un homenaje a la ciudad de Ceuta, que está pasando un mal momento por la inoperancia, pasividad y gestión desastrosa y vergonzante de nuestro gobierno. En las camisetas se podía ver el lema “Todos somos caballas”, que así es como les llaman coloquialmente a los ceutíes.

También han tenido un bonito detalle con Cucurella como campeón del mundo. Se agradecen estas cositas. Pero ahí se acabó la cordialidad, porque el Elche ha cosido a faltas a los jugadores del Real Madrid. Y es que saben que tienen buffet abierto. Barra libre.

Gil Manzano no puede ocultar la inquina que le tiene al equipo blanco. Es obsceno. Y ahí sigue. Sin consecuencias. It’s a fucking truth. Como siempre, si queréis conocer la crónica arbitral al dedillo, nuestro amigo @cubelas13 es el hombre a quien debéis acudir.

Ya en el primer minuto tuvimos la primera oportunidad, que se desaprovechó estrepitosamente. Vaya a ser que metamos un gol demasiado pronto y qué se iba a decir. Trent dio un pase largo a Fede, que corrió cual corcel desbocado, chutando a bocajarro sin precisión ninguna y mandando el balón a Uruguay, su país de origen.

Imagen: realmadrid.com

También llegó una tarjeta amarilla tempranera, ridícula, a Diomandé por agarrar a Morente. No nos iba a dar tregua el trencilla. También se comió una mano catedralicia que el miserable de Carlos Martínez se pasó toda la primera parte reiterando que tenía el brazo pegado, cuando no era en absoluto así.

Curiosamente, a Vinicius le hicieron la misma falta poco después por la que habían amonestado al francés y, oh, sorpresa, quedó sin cartulina. Cositas de esta liga corrupta y cenagosa que no tiene solución. También se llevó un codazo el bueno de Dean, que era una clara roja por agresión. Pero… Sigan, sigan. Desquiciante.

El equipo no estaba compactado, sino que los jugadores estaban distribuidos por el campo. El Madrid lo intentaba, pero sin mucha claridad. Chutes flojos y con poca definición que no hacían más que irse fuera o al muñeco.

Hoy la actitud también ha estado ausente para algunos de los nuestros. Porque lo que ha pasado, sobre todo es por actitud. Hasta que alguien ha decidido que ya bastaba y ha cogido el toro por los cuernos.

Vinicius hoy ha tenido una mala noche. Apenas ha acertado pases. Ha trabajado, pero se ha equivocado muchísimo. Ha fallado lo indecible. Entiendo que Mourinho lo quiera mantener en el campo. Incluso en una mala noche, puede solucionarte un partido en un momento. Pero tenemos un gran banquillo que hay que aprovechar mejor. Si se ve que no le da, quizá lo mejor es cambiarlo.

Y ya no sabes qué creer. Si es que Jose se ha vuelto más cauto, si es que son directrices de arriba, o bien son los contratos y el marketing, que son los que realmente mandan hoy en día. Difícil de entender y nadie lo explica tampoco.

El Real Madrid sí imprimía una presión alta, pero con imprecisiones, pérdidas de balón y una horrenda definición. Un día más, la efectividad goleadora ha sido paupérrima y empieza a ser preocupante. Si esto nos pasa con un equipo modesto, ¿qué nos pasará cuando nos toque un equipo mucho más contundente? ¿un equipo que no perdone ni una y que nos avasalle?

Y, como decía mi querido @pepo2204 en su previa de hoy, no nos da tiempo de reponernos de un monstruo en el videojuego éste que es la liga, que nos llega otro. El del domingo es chungo y vamos a su casa. El infierno rojiblanco. A ver qué pasa.

Sobre el minuto 26 ha llegado el primer gol. Falta a Vinicius que ha decidido pitar el infame de Gil Manzano, sacada por Güller. Y es que Turcomío es poesía. Qué elegancia. Qué manera de sacar una falta. Chute directo, fuerte y por encima de la barrera para estrellarse al palo y saltar al otro para entrar en la portería.

0-1. Qué importante es Arda en el Real Madrid y se sigue pidiendo un medio centro creativo. Que quizá se necesite, sí. Pero es que este chico, cuando se cueza un poco mejor, va a hacer historia. Sin duda, el mejor jugador hoy, el que le da movilidad al balón y el verdadero cerebro del juego. Mou en la rueda de prensa ha dicho que no es imprescindible. Que nadie lo es. Pero cuando no está en el terreno de juego se nota y para mal. En cambio, cuando sí está, logra equilibrarlo.

Imagen: realmadrid.com

Mientras, el Elche cosía a faltas a los blancos ante la pasividad del colegiado.

En el 32 llegó el segundo gol de la noche. Konaté combinó con Trent, que la pasó a Diomandé. El francés asistió a Kylian Mbappé para que marcara a la portería de Dituro. Al chutar el uno y salir a defender el otro, hubo un choque de rodillas en el que el peor parado fue Mbappé. Ha tenido que ser asistido e incluso abandonar el terreno de juego unos minutos. Por suerte, pudo volver y acabar bien.

Los visitantes seguían creando ocasiones y fallando una y otra vez para desesperación del respetable y de ellos mismos. Mourinho, desde su asiento en el banquillo, no daba crédito. Una vez más.

Casi cumplida la primera parte, Mbappé tuvo la oportunidad de marcar el tercero, pero fue anulado por fuera de juego.

El Elche tuvo su primera ocasión, que fue muy clara, tras unos instantes con el balón. Un disparo de lejos puso en alerta a Courtois, pero el portero belga solucionó con diligencia.

En general, con sus cosas y esos fallos de cara a meta, ha sido una buena primera parte donde Güller ha sido el mejor sin duda (también de todo el partido), con un buen Mbappé y un cada vez más vistoso Diomandé. Aprovecha muy bien esa titularidad de la que está disfrutando.

La posesión fue igualada, 8 tiros a puerta nuestros por 3 de ellos y 4 saques de esquina a nuestro favor, mientras que ellos sólo tuvieron uno.

La segunda parte comenzó sin cambios.

Aunque teníamos ligeramente la posesión, el Elche contaba con espacios. Recuperaba el balón y hacía juego, aunque sin percutir demasiado.

Pero eso fue cambiando con el paso de los minutos. Un Madrid cada vez más inoperante, más desconectado y también con más cansancio, ha ido perdiendo el control del partido. Y lo hemos pagado caro, como era de esperar.

Imagen: realmadrid.com

El primer cambio ha sido en el minuto 67, donde Don José ha decidido sacar a Arda Güller y Vinicius (entiendo que para reservarlos para el Metropolitano) y ha dado entrada a Jude Bellingham y Brahim. Un Jude que ha jugado bastante bien y que ha sido el que ha puesto el coraje final para sacarse una jugada que ha dado la victoria a los vikingos.

Tres minutos más tarde, el Elche ha reducido distancias en el marcador. Centro desde la parte izquierda y remata Osorio. 1-2. El banquillo reclamó falta, pero parece que no hubo nada. Si lo hubo, da igual, tampoco lo iban a pitar.

Era necesario meter el tercero con urgencia. El Madrid lo seguía intentando, pero no con el suficiente ahínco y fallando una ocasión tras otra.

El Elche se venía arriba y apretaba. Sabía que podían empatar. Mordían. Literalmente, además. Porque la de faltas que han hecho hoy ha sido acojonante.

El Real Madrid achicaba agua, intentaba controlar, pero se le veía físicamente mermado. Y había perdido totalmente el control del partido.

Como era de esperar, los valencianos consiguieron empatar. Minuto 82. La cosa se ponía muy cuesta arriba. El cabreo de Mou era evidente y el de todo el madridismo. No quiero saber la de improperios que habréis soltado todos, eh, que nos conocemos. Y yo la primera. Si no, preguntadle al pobre de mi sofá, que ha recibido unos cuantos golpes sin tener ninguna culpa.

Podías estar ganando 0-5, con esa facilidad tremenda para generar ocasiones, pero con una imposibilidad anotadora muy difícil de entender. No sé ya si es mala suerte o hay algo más. Quiero creer que en algún momento esto se decantará de nuestra parte. Pero espero que sea pronto, porque si no…

La patente bajada de intensidad tenía su castigo. 2-2 en el marcador y la cara de los culés en nuestra mente riendo por afianzarse aún más en el liderato con 5 puntos de diferencia. Porque todo el mundo da por sentado su victoria mañana.

Resoplidos, malas caras y cabreo de la afición por ver que estábamos delante del segundo pinchazo de la temporada.

Y llegaron las prisas. Quedaban 8 minutos más lo que quisiera añadir Gil Manzano, que iba a ser una incógnita. Iba a depender de qué ventaja tendrían los nuestros. Si estaban creando peligro, hubiera añadido pocos minutos para proteger el empate. Si, al contrario, estaban acorralados por los locales, se iban a prolongar a ver si, con un poco de suerte, conseguían una victoria.

Imagen: realmadrid.com

Momento de la tercera ventana de cambios y la que nos ha dado el triunfo. La hora de Espí y Endrick. Por fin vemos al brasileño. Y ha tenido buenos minutos, a pesar de la escasez de los mismos.

4 minutos de añadido.

Y ahí, al filo del descuento, en el minuto 90, ha llegado el milagro que nos ha dado los tres puntos: gol de Carlos Espí.

Manda cojones que el niño, jugando tan sólo 5 minutos, haya decidido que ya era hora de dejar de hacer el parguelas. Contrasta con la efectividad del equipo, pues con los pocos minutos de que dispone, casi siempre le saca buen rédito. Deben aprender sus compañeros.

Gran jugada de Jude Bellingham, robando el balón desde el centro del campo y arrancando en carrera para dar un pase vertical y rápido para Mbappé. Kylian, siendo generoso y sin querer complicarse con regates estúpidos, se la ha cedido a Carlos, que estaba muy bien colocado y completamente solo ante el portero argentino. Sólo ha tenido que empujar un poco, sin esfuerzo para mandar al balón al fondo de la red. Y 3 puntos.

Tres puntos que, me da igual si merecemos o no, pero que suman a nuestro haber y que son muy importantes. Porque lo importante es ganar. También hay que jugar mejor. Hay que tener mejor actitud y no dejar que un partido que tenías controlado se te vaya de esa manera. Pero lo que cuenta es la victoria. Y con lo ponzoñosa que es esta competición, yo no puedo hacer más que alegrarme y soltar una sarta interminable de soeces por mi boca que no voy a repetir, por respeto a este prestigioso medio.

He pensado mucho en el Bernabéu hoy. Los pitos se hubieran escuchado hasta en Galicia. Los de Ruido Bernabéu hubieran llamado a la policía. Sin éxito, supongo, porque en los partidos de fútbol sí se puede hacer ruido.

Pero eran muy merecidos. Hoy, el público hubiera pitado durante muchos minutos, pero especialmente al final del partido para demostrar su descontento.

Como ha dicho Mourinho en la entrevista rápida que le han hecho en RMTV en la zona mixta: 3 puntos y nada más.

Ahora, a por el Atlético de Madrid. La primera gran prueba de fuego de la temporada en el que podremos medir en qué momento estamos realmente en muchos aspectos. Exijo que lo den todo. Que los revienten. No aceptaré ni perdonaré otra cosa. Y creo que vosotros pensáis igual.

¡HALA MADRID!

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