CRÓNICA | Festín de marisco y posterior indigestión: Real Madrid Castilla 2 – 1 Pontevedra

Una crónica de: @Datemus

Llegaba el descanso y con él, la placida meteorología reinante permitía vislumbrar la llegada de los primeros relámpagos tormentosos sobre la sierra, a modo de inmejorable presagio y recordatorio de lo que pasó frente al Rayo Majadahonda.

En la primera parte, el Castilla se dio un festín de marisco a su antojo. Llegaron los visitantes con el mejor producto, en plena Feria de O Grove, y los nuestros elaboraron exquisiteces aplicando todo tipo de cocinas y recetas: directas, caseras, sofisticadas… Hasta la cocina pontevedresa que se sirvió fue fruto de los errores de los chefs locales.

Fue un exceso que les sentó muy mal a los nuestros, que naufragaron indigestos en el segundo tiempo sometidos sumisamente a la voluntad de su rival, que mereció un empate que no terminó de llegar de milagro.

Entrando ya en materia, introdujo Raúl González los ya habituales cambios en el once: Javi Hernández ocupó el puesto de Gila en el centro de la defensa, que a su vez cedió el de lateral izquierdo a Fran. Chust repetía en el centro de la defensa. Guillem era novedad en el lateral derecho. Marvin entraba de inicio por la derecha desplazando, en teoría, a Jordi a la izquierda. Repetían Blanco y Ayoub en el centro, Baeza en la media punta y Pedro de ariete.

Desde el primer momento el dominio fue castillista. Las jugadas de mucho mérito en ataque se alternaban con un equipo perfectamente colocado atrás, que presionaba muy fuerte al rival y recuperaba rápidamente la pelota.

Tras varias jugadas vistosas, en el 5’, Marvin envía desde el interior un balón a un desmarque de Baeza hacia la línea de fondo. Su pase raso al área pequeña es desviado ligeramente por un defensa hacia el punto de penalti. Ayoub, que pisaba área, se encuentra el obsequio y lo envía al fondo de la red estableciendo el marcador de 1-0.

Con el gol llegó una cierta relajación de los locales, que lo pasaron realmente mal durante los siguientes 6 minutos, con una sucesión de errores de entre los que destaca una combinación arriesgadísima en la que Blanco pierde el balón en nuestro área, dando lugar a una clarísima ocasión gallega que termina en córner en parte por la lentitud del delantero y en parte por la rapidez de reacción de los defensas. Los pontevedreses gozaron en ese periodo de varias jugadas a balón parado en las que advirtieron del formidable equipo que son en esa faceta del juego.

No tardó el Castilla en reaccionar como mejor sabe: enviando el balón al piso del Di Stefano y combinando en la medular. En el 13’, Antonio Blanco envío un par de balones a derecha e izquierda. En el segundo, Fran le devuelve. Pedro fija a los centrales y Baeza realiza un precioso desmarque a su espalda. Blanco, con una precisión y sorpresa extraordinarias, ejecuta un pase magistral justo al punto donde Baeza, al que ningún centrocampista gallego acompaña, puede rematar antes de que llegue el portero, poniendo el 2-0 en un fantástico golazo. Una sinfonía de pases y movimientos sin balón de los que gusta a los verdaderos aficionados al fútbol.

Continuó la tónica de buen juego y de ocasiones locales. No obstante,  en el 21’, un córner es rematado por Romay al larguero en otra peligrosísima jugada a balón parado.

En el 27’, Blanco recibió una rigurosísima amarilla del pésimo árbitro del encuentro, que perjudicó mucho a los locales con las tarjetas pero que también castigó a los visitantes con varios fallos. Esta tarjeta limitó mucho al mediocentro andaluz en sus disputas de balón en defensa y fue, a la postre, determinante en la acción del 2-1.

Por último, destacar en el 30’, una preciosa salida de balón desde atrás del Castilla combinando, con los centrocampistas yendo a recibir a zonas a las que el poseedor del balón podía dar el pase sin exposición. La pelota llegó a Jordi que de un precioso toque, pone el balón a Pedro a espaldas de la adelantada defensa local. El golpeo del ariete alto se fue alto por poco.

Terminó así un primer tiempo muy bonito, con una amplia gama de buenas variantes tácticas y de alternativas de juego. A destacar la sorprendente posición de Jordi. El madrileño abandonó por completo su banda para irse al centro, donde él y Baeza jugaron francamente bien, quedando todo el espacio izquierdo para las incorporaciones de Fran que, sin embargo, fueron muy escasas (ni tal vez habrían tenido mucho apoyo). Durante los primeros 20 minutos las combinaciones y las llegadas al área venían de los centrocampistas, pero cuando el equipo buscó apoyos directos, apareció la figura de Pedro, muy trabajador durante todo el partido tanto por arriba como para jugar de espaldas. Había pues muchas alternativas. La rapidez en la circulación, los movimientos sin balón y apariciones, tanto a recibir como en ruptura, resumen las virtudes del equipo en un nuevo muy buen primer tiempo en el Di Stefano.

Dicen que salieron los mismos jugadores tras el descanso, pero resulta muy difícil de creer. Sólo una queimada con conxuro incluido explicaría como pudo cambiar tanto el partido y el bloqueo de los locales, sometidos al un despiadado asedio gallego. Desaparecieron los nuestros, salvo el meta Altube, que se erigió en el mejor jugador blanco de la segunda mitad.

Nada más salir, el cancerbero local detuvo con un paradón un remate a bocajarro a saque de esquina de nuevo de Romay. Tras la acción, el balón queda suelto y de nuevo el meta local se lanza a despejar de puños jugándose el físico, antes de que llegara un remate visitante.

Álvaro Bustos, desaparecido en el primer tiempo, se hizo amo de la zona de tres cuartos y desde su banda, comenzaron a llegar juego y muchos pases peligrosísimos, muy auxiliado por el media punta Romay, que comenzó a caer a la izquierda para apoyarle. El lateral izquierdo, Álex González, ya no tenía que preocuparse de un Marvin muy activo en la primera mitad, pero completamente fundido en la segunda, y comenzó a pisar más el campo rival que el propio. La banda derecha del Madrid era una autopista de 5 carriles por la que los gallegos no tenían ni que pasar por Benavente para plantarse en dos minutos hasta la portería madrileña.

En el 51’, en otra acción a balón parado, un saque desde la derecha llega algo desviado a la otra banda, donde lo recoge el central Pol que había subido a rematar. El defensa cuelga un excelente balón al corazón del área donde Adighibe realiza un magnífico remate que se estrella en el larguero. Otra jugada a balón parado que casi termina en gol.

En medio del temporal atlántico, llegó la única de las dos jugadas locales del segundo tiempo: una contra dirigida por Baeza, que abre para que Marvin se la juegue contra tres locales. Primero la pierde, pero lucha como un jabato para recuperarla y pone un balón al segundo palo recogido por Jordi, que remata con su izquierda al larguero. Ahí se termina Marvin, al que su juventud e innumerables esprines pasan partido en los segundos tiempos.

En el 61’, Ayoub, muy gris en toda la segunda parte, pierde un balón incomprensible en el medio campo. Más incomprensible aún es la posición en que pilla al Castilla, en un despiste propio del primer equipo: con Fran sin recuperar su lugar y Javi Hernández tomándose una palomitas tras el saque del córner local previo a la jugada. Sumemos a esto un desacertadísimo Guillem en la posición de central izquierdo cubriendo a su compañero, que prefería seguir de espectador. Álex González estuvo muy listo y se incorporó por el desierto de la banda izquierda blanca, aprovechando que Marvin sólo podía seguirle a kilómetros de distancia a esas alturas del partido. La pelota le llegó totalmente desmarcado y tan sólo encontró la oposición de Blanco, del que se fue con facilidad, sin que el mediocentro local pudiera hacerle una falta que le habría conllevado la segunda amarilla. Tras la acción, puso un excelente servicio a  Adighibe que fue imposible de despejar para la caótica defensa (por llamarla de alguna forma) castillista. El ariete remató con facilidad con el pie y puso el 2-1 y la congoja en el Di Stefano.

No paró el bombardeo gallego y en el 65’, Víctor remata a bocajarro otra peligrosísima jugada a balón parado que Altube despeja con los pies en un paradón de reflejos. Un minuto más tarde, los pontevedreses desperdician una clarísima ocasión al tocar Álex un pase en realidad dirigido a su compañero Bustos, que estaba en posición excelente para marcar.

En medio de este huracán, Raúl González que no se sabe a qué esperaba, hizo por fin un cambio en el 68’. Marvin parecía la opción más segura para tapar la sangría por nuestra derecha, pero quitó a Ayoub que, aunque muy desafortunado, parecía más entero.

Tuvo suerte el técnico blanco porque su colega gallego, en el 73’, dio entrada a Javi Pazos por Pedro. Aunque en principio Pazos ocupó la misma demarcación, pocos minutos después intercambió posiciones con Álvaro Bustos. Pazos y Álex González campeaban a sus anchas por nuestra derecha, pero sin la precisión y calidad propias del mejor centrocampista visitante, que por fortuna para los nuestros se perdió por la derecha.

Fruto del feudalismo gallego sobre dicha zona del campo, introdujo Raúl a Franchu por Marvin, que casi necesita de oxígeno para llegar al banquillo. Jordi pasó a la posición de Marvin, quedando Franchu por la izquierda. El cambio volvió a tornarse desafortunado,  porque Jordi estaba ya muy justo y no parecía la mejor opción para combatir en la zona más peligrosa de los rivales. Por si fuera poco, Franchu estuvo inédito en ataque y no aportó nada al juego local.

Los últimos minutos fueron de locura y de una vorágine ofensiva gallega que no acabó en empate de manera muy afortunada. En el 92’, Víctor, en otro saque a balón parado, remata casi sin oposición fuera cuando parecía más fácil ponerla dentro de la portería.

En el 94’, un contraataque peligroso del Castilla termina con un  pase de Jordi con el exterior de su izquierda a la cabeza de Dotor (que había entrado por Pedro en el 90’) que remata muy mal en lo que debió de ser la última jugada del partido.

Sobradamente sobrepasado el tiempo de descuento, el árbitro permite sacar un córner al Pontevedra que termina en gol. El colegiado lo anula por fuera de juego atendiendo a las indicaciones de su asistente. Termina así un partido de infarto, en medio de intensísimas protestas visitantes al árbitro y al juez de línea. En un error inexplicable, Real Madrid TV no ha mostrado la jugada desde una cámara lateral (en realidad, ni siquiera la ha repetido), pero parece que Javi Pazos puede estar un poco adelantado cuando Romay, una pesadilla por arriba y por abajo para los nuestros, peina la pelota hacia su compañero. En cualquier caso y disculpándonos de antemano por la pésima calidad de la imagen, dejamos aquí la instantánea obtenida en nuestro modestísimo VAR, por si les ayuda a hacerse su propio juicio.

Como resumen final, señalar que a la preocupante dinámica de dificultades que pasa el Castilla fuera de casa, podría haberse unido otra: la de lo que sufre en las segundas partes en el Di Stefano.  Que sea sólo casualidad o un patrón que se confirme, sólo nos lo dirán los próximos partidos. En cualquier caso, hoy sí ha parecido que el equipo llegaba tarde a todas las acciones de uno contra uno y que no podía rendir al nivel físico de sus oponentes en la segunda mitad. Preocupante riesgo, por cuanto esta cuestión no resulta nada fácil de corregir.  Confiemos en que el cuerpo técnico consiga extender el nivel de juego en el Di Stefano al menos hasta el último cuarto de hora de encuentro y, en cualquier caso, sin hundimientos repentinos.

 

FICHA TECNICA

Real Madrid Castilla 2 – Pontevedra CF 1

GOLES:

1-0 (min. 6): Ayoub.
2-0 
(min. 14): Baeza.
2-1 
(min. 62): Adighibe.

Real Madrid Castilla: Altube, Fran García, Guillem, Javi Hdez., Chust, Ayoub (Bravo, 69′), Blanco, Marvin (Feuillassier, 77′), Baeza (Dotor, 90′), Jordi y Pedro.

Pontevedra CF: Edu, Nacho López, Víctor Vázquez, Pol, Álex González, Álex Fernández, Berrocal, Álvaro Bustos (Rivera, 85′), Romay, Pedro (Javi Pazos, 73′) y Adighibe.


Imagenes: realmadrid.com

 

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