PRIMER TÍTULO CARGADO DE ILUSIÓN

Un artículo de: @MurdockTeniente
Dicen que siempre es mejor construir sobre victorias que sobre derrotas. Y es mejor aún construir sobre un título que, sobre todo, viene con un pan de ilusión bajo el brazo.
Vamos a intentar adivinar lo que puede ser la temporada del R. Madrid Baloncesto mirando a través del nuevo trofeo que se han inventado en la Euroliga para seguir complaciendo a los magnates de Emiratos Árabes Unidos. Trofeo que, por cierto, somos el primer equipo en inaugurar su lista de campeones.
Resulta innegable que con esto no podemos emborracharnos de éxito ni perder la cabeza. Igual que si no se hubiera ganado, hay que darlo la importancia que se merece: un título menor, de un fin de semana, dentro de una temporada de casi diez meses. También es cierto que el primer partido se ganó contra Dubai Basket, un equipo también en construcción, igual que el Fenerbahce, equipo de la otra semifinal. No obstante, debemos decir a nuestro favor queno es lo mismo construir un equipo con muchos de los mejores cromos de la pasada Euroliga, que hace que se apueste sobre seguro, a hacerlo intentando descubrir algunos jugadores que se intuye que pueden encajar bien jugando la mejor competición continental.
Pedro Martínez ha caído de pie en la institución. A pesar de los muchos detractores que tuvo su fichaje, acusándolo sin ningún fundamento de antimadridista, creo que es el mejor fichaje del verano. Y, por cierto, otro que de rebote también vuelve a aterrizar bien en la institución, quizás con más detractores incluso que el anterior, es Juan Carlos Sánchez. El tiempo dirá si fue un acierto su vuelta o no.
Son muchos los aspectos positivos que se pueden atisbar en el equipo aún en estas tempranas fechas de temporada:
Juego con mucho ritmo, de una intensidad muy elevada, con muchos lanzamientos liberados en los primeros segundos de posesión, defensas muy agresivas y con mucho peso del rebote ofensivo. El hecho de jugar a tener un número alto de ataques por partido, con marcadores por encima de los noventa puntos, lo hace muy atractivo y divertido para el espectador, sobre todo cuando los tiros entran.
Los nuevos fichajes que ya eran conocedores de la Euroliga (Jantunen, TLC y Pradilla) han encajado rápido y bien en el equipo. TLC es un anotador con una técnica exquisita que, a diferencia de algún jugador que ya ha pasado por aquí, no parece tener un ego desmedido de superestrella y esperemos que encaje bien en el vestuario. Jantunen, tras un año sufriendo (y supongo que también aprendiendo) en el vestuario de Jasikevicius, parece que puede ser un jugador recuperable para la causa y vuelva a poder alcanzar el nivel, y esperemos que superarlo, que tuvo en París hace dos temporadas. Pradilla juega con la ventaja de conocer el método de trabajo del entrenador, pero aún así, está demostrando una valía, una madurez y un potencial brutal a disfrutar en nuestro equipo.
Cuando se fichó a Pedro Martínez se escucharon muchas voces de gurús que profetizaban que jugadores como Deck o Tavares no tendrían cabida en el estilo de juego de este entrenador y que con esa forma de jugar no podrían llegar a brillar.

Imagen: Gigantes del Basket
Creo que, solo con ver los dos partidos de la Supercopa, esto ha quedado totalmente fuera de toda duda. Además, Tavares ha demostrado que ha trabajado especialmente bien, recuperándose perfectamente de su lesión de rodilla y volviendo muy en forma al inicio de la temporada.
Se adivinan brotes verdes en el peso dentro del equipo de Maledon. Después de una temporada en la que no rindió al nivel que se esperaba, quizás demasiado encorsetado en los sistemas de Scariolo, parece que puedan darse más momentos en los que el jugador francés pueda coger las riendas del partido, sobre todo en el ámbito ofensivo.
Andrés Feliz se está afianzando como un nuevo líder en el equipo. Hasta ahora, el dominicano había destacado sobre todo por su trabajo defensivo; sin embargo, parece que con Pedro Martínez su peso ofensivo, y en el equipo en general, también va a crecer.
Damian Jones parece que va a poder aportar un nivel físico y productivo a la altura de lo que esperamos del pívot suplente de Edy Tavares. Además, su juego tan físico y por encima del aro puede hacer que nos divirtamos mucho.
El juego coral del equipo. En el equipo de Pedro Martínez todos los jugadores suman, no hay una única estrella sobre la que recaiga el peso ofensivo del equipo, cualquiera puede jugarse un tiro importante, lo cual lo hace muy imprevisible. Se pretende construir un gran equipo, no una suma de buenos jugadores.
En el momento de levantar el trofeo de campeón de la Supercopa, nuestro capitán, Sergio Llull, no quiso acaparar todo el protagonismo y animó a Tavares a levantarlo con él. Este gesto, que quizás haya podido pasar desapercibido, engrandece aún más si cabe al capitán madridista, el cual, aunque anteriormente ya había hecho lo mismo en alguna ocasión con Chacho o con Rudy, ha querido homenajear así al MVP del torneo, reflejando el peso en el vestuario que ya ostenta el jugador de Cabo Verde.
Gabriele Procida. Aunque el jugador italiano haya sido uno de los descartados en los dos partidos de la Supercopa, su participación en los partidos de pretemporada hace atisbar un mayor protagonismo en el equipo del que tuvo la temporada pasada. Esperemos que este curso podamos disfrutar de su juego más de lo que lo hicimos el curso pasado.
El equipo parece que no está echando de menos las bajas, sobre todo las de jugadores como Hezonja o Lyles. Ambos fueron los dos jugadores con mayor peso ofensivo del equipo con Scariolo y, aunque nos pudieron deleitar con muchos puntos y buenas jugadas, aspectos como el carácter especial del croata parece que no contribuyeron al buen ambiente en el vestuario.
Aunque aún no ha jugado ningún minuto, todos los aficionados tenemos la esperanza de que Nick Smith Junior nos haga disfrutar mucho a lo largo de la temporada. A pesar de que en Europa sea un melón sin abrir, es un jugador que tiene muy buena pinta y del que todo el mundo habla maravillas. Esperemos que encaje en el equipo y el entrenador sepa sacar lo mejor de él.
A priori parece una plantilla bastante completa y equilibrada, sin tantos nombres de jugadores afianzados en la élite como las de los grandes transatlánticos de la Euroliga, pero con la que se puede crear un EQUIPO que nos puede hacer soñar.

Imagen: realmadrid.com
Sin embargo, también se aprecian aspectos no tan buenos en el juego del equipo:
Excesivo número de pérdidas de balón. El hecho de jugar con un ritmo tan alto, unido a la comprensible ausencia de automatismos tácticos, provocan muchas pérdidas de balón, que en el partido de la final llegaron hasta las veintitrés. Esperemos que este punto vaya mejorando a medida que pasen las semanas.
A menudo se han visto momentos de juego con situaciones de dependencia arrastradas del pasado de jugadores como Tavares o Campazzo. Recordamos que estos jugadores siguen cumpliendo años y su peso en el equipo continúa siendo muy alto. Convendría que otros jugadores fueran adquiriendo un rol de más peso en el equipo, liberando a los primeros de esa responsabilidad que llevan varias temporadas acaparando.
Los jugadores fichados de la G-League, Olivier Sarr y Max Shulga, parece que van a tener que remar bastante para conseguir estar al ritmo de sus compañeros. Ambos son unos grandes jugadores, tienen muy buena pinta y seguro que Pedro Martínez sabe sacar lo mejor de cada uno de ellos; esperemos que ninguno nos recuerde a fantasmas del pasado reciente, como Petr Cornelie.
A pesar de las buenas sensaciones que nos ha podido transmitir Damian Jones, parece que uno de sus puntos flacos es su facilidad para cargarse de faltas rápidamente. Esto puede resultar peligroso en los momentos en los que no se pueda contar con Tavares y haga falta físico en la pintura.
En este repaso a la plantilla del R. Madrid no podemos olvidarnos del bueno de Usman Garuba. Aunque de todos es conocido que desgraciadamente no podremos volver a verle por las canchas hasta el segundo trimestre del 2027, seguramente haya muchos partidos en los que echemos de menos su intensidad defensiva, la energía con la que ha dado la vuelta a muchos partidos y su alma madridista. Desde aquí le mandamos mucha fuerza en la recuperación de su tendón de Aquiles.
Por último, y aunque no tenga que ver con nada de lo anterior, también quiero reflejar entre los aspectos negativos de la nueva temporada dos situaciones que van más allá del equipo, pero que hacen que ver un partido de baloncesto se convierta en algo más o menos agradable. En primer lugar, algo que venimos arrastrando casi desde que el mundo es mundo: el arbitraje en Euroliga. Especialmente con equipos griegos, y personalizado en árbitros como Belosevic, hay arbitrajes que provocan que te deje de gustar ver un partido de baloncesto, principalmente por el sentido de justicia que se le presupone a cualquier juez del ámbito que se precie. Estoy seguro de que si la final de la Supercopa de Europa se hubiera jugado en Atenas, el ganador no hubiese sido el Real Madrid. Lo vimos en la pasada Euroliga. Y, en segundo lugar, y ya menos importante, pienso que hay mejores narradores de baloncesto que David Carnicero y Amaya Valdemoro. Si no estuviera Lucio Angulo por allí, vería los partidos sin volumen.
No hay mejor forma de empezar una temporada que ganando un título. Y no habrá mejor forma de cerrarla que ganando otro. Esperemos que cuando llegue el mes de junio y podamos hacer un análisis de lo que ha sido la temporada, el equipo haya conseguido conectar con la afición y se haya producido una comunión que haga que, con independencia de los títulos conseguidos, el aficionado madridista se sienta orgulloso e identificado con este equipo que ahora ha empezado a rodar de la mejor manera posible.







