EL BERNABÉU NO NECESITA MÚSCULO, NECESITA UN 5

Un articulo de: @Mourinhismo1902

 

Hay preguntas que explican una planificación deportiva mucho mejor que cualquier lista de fichajes.

La del Real Madrid es sencilla: ¿Quién gobierna hoy su centro del campo?

Porque el cinco nunca fue un simple mediocentro defensivo. Nunca consistió en ganar más duelos que nadie o recorrer más kilómetros que el resto. El cinco siempre fue el cerebro del equipo. El futbolista que interpreta el partido antes que los demás, que ofrece una salida cuando el rival aprieta, que decide cuándo acelerar y cuándo pausar, que convierte una recuperación en una ventaja y una posesión en una ocasión.

En definitiva, el jugador que hace mejores a los otros diez. Desde mi punto de vista, esa figura ha desaparecido del Real Madrid.

Durante demasiado tiempo el fútbol ha confundido potencia física con inteligencia futbolística. Parece suficiente medir 1,90, imponerse en el contacto y recorrer cuarenta metros para recibir la etiqueta de mediocentro de élite. Nunca he compartido esa visión.

Imagen: Kodro Magazine

El Bernabéu jamás ha admirado al futbolista que más corre. Siempre ha admirado al que mejor entiende el juego.

Fernando Redondo representó como pocos esa figura. Años después, Kroos y Modrić dirigieron el juego mientras Casemiro equilibraba al equipo y les permitía desarrollar todo su talento. Aquello era un ecosistema perfecto.

La salida de Kroos, el paso del tiempo de Modrić y la marcha anterior de Casemiro desmontaron esa estructura. Desde entonces el Real Madrid ha perdido control, jerarquía y capacidad para gobernar los partidos desde la base.

Ese peso no puede recaer sobre Aurélien Tchouaméni. No porque le falte físico, sino porque un cinco no se mide por los duelos que gana. Se mide por los partidos que gobierna.

Imagen: Threads

En mi opinión, Tchouaméni no atrae la presión para generar ventajas, no condiciona el ritmo del encuentro y rara vez modifica el comportamiento colectivo del equipo. Su presencia conserva la posesión, pero no transforma el juego.

La semifinal entre España y Francia volvió a recordarlo. Mientras el foco estaba en los atacantes, Rodri gobernó el partido desde el centro del campo. Dio salida, marcó el ritmo, ofreció soluciones y convirtió el talento ofensivo de España en un equipo reconocible.

Eso es un cinco. No el que más corre. El que hace correr al rival.

Rodri representa exactamente el perfil que el Real Madrid necesita recuperar: un futbolista capaz de ordenar al equipo desde la base, hacer mejores a quienes le rodean y devolver al Madrid el control que perdió tras la desaparición de su histórico centro del campo.

José Mourinho siempre ha construido equipos desde los perfiles imprescindibles. Nunca desde las modas.

Imagen: GQ España

Tchouaméni puede aportar músculo. El Real Madrid necesita gobierno.

Puede ofrecer presencia. El equipo necesita dirección.

Puede ocupar el centro del campo. Rodri puede dominarlo.

Mourinho siempre encuentra la clave antes que los demás.

Esta vez, la clave vuelve a estar en el cinco.

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