CRÓNICA | ¡INCONCEBIBLE!: BETIS 1-0 REAL MADRID

Una crónica de: @JAgilminguez
¡Inconcebible! era la icónica palabra que repetía sin cesar el personaje de Vizzini en esa obra maestra estrenada en 1987 que fue “La princesa prometida”, cada vez que se veían frustrados sus planes.
¡Inconcebible! habrá sido seguramente la palabra que haya pronunciado José Mourinho al entrar al vestuario tras ver cómo se le han escapado a su equipo los tres puntos del estadio de La Cartuja.
Tras tres victorias consecutivas y lo que es más importante, unas sensaciones de estar viendo brotes verdes, el Real Madrid se plantaba en Sevilla para disputar el que iba a ser hasta la fecha el encuentro más complicado en esta Segunda Venida del Joselianismo. Y a mayor abundamiento, tras cinco años sin ganar al Real Betis en su campo.
El entrenador sorprendió con una alineación donde dejó fuera a Bernardo Silva. Sorprendente ya que el portugués también será baja frente al Inter de Milán en el debut en Champions el próximo martes y todo apuntaba a que sería titular hoy. El once inicial estuvo compuesto por Courtois en portería; Cucurrella, Huijsen, Konaté y Dumfries en línea defensiva; Valverde y Camavinga en el doble pivote; Vini, Bellingham y Güller por delante de ellos; y Mbappé en punta.
El encuentro comenzó con el esperpento de los balones desinflados. Hasta tres veces hubo que sustituir la pelota. Parece que el “chip prodigioso” contratado por La Liga para los esféricos no ha pasado por los mejores controles de calidad. El conjunto blanco, hoy de fucsia (Adidas nos odia), empezó de forma similar a los últimos partidos, con un dominio que se prolongó aproximadamente hasta el minuto veinte, cuando el físico empezó a decaer. Así, a los once minutos, Huijsen a pase de Arda Güller en segunda jugada tras un córner, gozó de una clarísima oportunidad que salvó Valles con una mano milagrosa que evitó que se inaugurara el marcador. Minutos después, Vinicius estrelló el balón en la parte exterior del poste tras un nuevo pase de Güler.

Imagen: realmadrid.com
Tardó el Betis en hacerse notar. Y lo hizo a través de su hombre más peligroso, el brasileño Antony, en una jugada que Courtois logró desviar a córner. Instantes después, Cucho disparó fuera tras una gran acción nuevamente de Antony, quien le asistió de volea tras un sombrero en el área.
Llegó la pausa de hidratación, que sirvió para calmar los ánimos entre los jugadores. Antony y Huijsen se habían enzarzado en una discusión por una falta del hispano-holandés.
Reanudado el encuentro, Güller volvió a servir un balón a Vinicius, pero no pudo llegar al esférico por muy poco.
Casi inmediatamente, un encontronazo entre Diego Llorente y Marc Roca, acabó con el defensa teniendo que ser sustituido por Bartra. Ese cambio tendría una gran incidencia en el devenir del partido.
Al borde del descanso llegaría la jugada más destacada de la primera parte. Un balón robado en defensa por el Real Madrid acaba con el balón en los pies de Güler, que pasa a Bellingham, quien logra dar un pase al espacio para la cabalgada de Vinicius por banda izquierda. Con toda la defensa verdiblanca completamente desarbolada, opta por ceder el balón a Mbappé, quien dispara a portería ante la ausencia de Valles, pero el balón es interceptado en dos ocasiones por Natan y Bartra. ¡Inconcebible!

Imagen: realmadrid.com
Con un asedio total del equipo visitante se llegó al final de la primera parte, con Arda Güller como gran protagonista. Hizo todo lo posible para que su equipo se fuera por delante en el marcador, pero esta noche los dioses del fútbol tenían un peculiar sentido del humor. Junto a él, hay que mencionar Huijsen. Gran partido del central tanto en defensa como con el balón en los pies. Su segunda temporada en el club debe ser la de su consagración y aparte de una gran mejoría en su juego, se le nota con una mayor confianza, sobre todo cuando juega con un jerarca como Konaté a su lado.
La segunda parte comenzó con un Madrid más plano en su juego. Volvía a recordar al equipo de las dos temporadas pasadas en la dificultad para iniciar la jugada.
Las cosas se empezaron a torcer poco después, cuando los jugadores del Real Betis y el público empezaron a pedir una segunda tarjeta amarilla para Güler (había visto una ridícula tarjeta las postrimerías de la primera mitad, cortesía de uno de nuestros sospechosos habituales: Hernández Hernández), lo que obligó a Mourinho a tener que sustituir a su mejor hombre sobre el césped. Aprovechó el portugués para hacer un triple cambio: Güler, Dumfries y Camavinga dejaron sus puestos a Diomande, Trent y Bernardo. Sin embargo, el juego no mejoró.
Un arranque de furia de Huijsen por banda fue lo más destacado. Consiguió centrar a Mbappé, quien falló en el uno contra uno frente a Valles. El guardameta bético fue, sin duda, el mejor jugador de su equipo durante el partido.
Tras la nueva pausa de hidratación, las cosas se complicaron para los blancos. En el minuto 80 y a la salida de un córner cabeceado por Deossa, Courtois sacó una mano milagrosa a las que ya nos ha acostumbrado. Pero lo que no pudo fue atajar el posterior remate de Parrott, que se había adelantado a una lenta defensa madridista. El 1-0 en el marcador no hacía justicia a lo visto sobre el terreno de juego.

Imagen: realmadrid.com
Mou decidió ir con todo a por el partido. Dio entrada a Espí por Valverde y el equipo se echó con todo hacia adelante, tal y como sucedió frente al Espanyol en la primera jornada liguera. Mbappé disparó al travesaño, en lo que sería el tercer “palo” de la noche.
Al borde de cumplirse el tiempo reglamentario, una gran jugada de Vinicius (muy desparecido durante la noche de hoy) acaba con un pase con el exterior que remata de espaldas Espí, logrando un golazo que devolvía las esperanzas al equipo. Pero la alegría duraría poco, ya que el VAR, a cargo del ínclito Iglesias Villanueva, retrocedió prácticamente hasta el momento en que Espí celebraba la primera comunión, para anular el gol por un fuera de juego que no existió más que en la mente y el monitor del VAR. El típico gol que el CTA sólo anularía al Real Madrid. ¡Inconcebible!
Con el tiempo cumplido, Natan cometió penalti sobre Vini. Mbappé fue el encargado del lanzamiento, pero una vez más se topó con Vallés. No lanzó bien el francés. El rechace iba de nuevo para el galo pero Bartra logró llegar antes y despejar el balón. Sin embargo, varios jugadores verdiblancos habían invadido el área antes de que disparara el jugador madridista. El más claro, el propio Bartra, que fue el primero en entrar en el área, con la evidente incidencia en la jugada, ya que evitó el más que previsible gol tras rechace. Cuando todo el mundo pensaba que imperaría la lógica y el penalti se repetiría, la moneda (como viene siendo habitual con el Real Madrid, el VAR y el CTA) cayó de cruz. Una vez más… ¡Inconcebible!
El Madrid murió en el área rival intentándolo hasta el último momento, con Espí rematando y nuevamente Valles evitando el gol.
Primera derrota de la nueva etapa de José Mourinho al frente del equipo. No desplegó un gran juego el equipo pero aun así debió de haberse llevado la victoria. La mala suerte, sumada a la habitual actuación arbitral, han frenado en seco al equipo. El próximo martes, ya en el Santiago Bernabéu, nos tocará enfrentarnos a un rival complicado, el Inter. Pero también será un buen momento para resarcirnos del partido de hoy y dejar a los aficionados con un buen sabor de boca.







