HERMOSA DERROTA

Un artículo de: @MurdockTeniente
“La actitud es innegociable, esto es el R. Madrid”. A pesar de todo lo que Pablo Laso sabe de baloncesto, pienso que esta puede ser su frase más acertada. El R. Madrid compite ante los mejores equipos de España y de Europa y esto es baloncesto de élite, no siempre se puede ganar, pero siempre hay que mostrar la mejor actitud y dejarse el alma por el escudo.
Llegábamos al partido contra el Panathinaikos con una fenomenal racha de victorias y buen juego, tanto en la liga doméstica como en Euroliga. No obstante, el ambiente entre la afición no era muy positivo, debido a las ausencias de jugadores que venían jugando muy bien en las últimas semanas: Campazzo, Jantunen, Maledon, las cuales se unían a las de Garuba y Deck, de más larga duración. Se nos habían juntado varias lesiones importantes en muy poco tiempo y teníamos que recibir a uno de los líderes de la competición, con la plantilla más cara de Europa y con el maestro Obradovic a los mandos. Todo auguraba un revolcón.
Lo que ocurre es que continuamente a la gente se le olvida lo que es el Real Madrid. Y es que, en muy poco tiempo, Pedro Martínez ha conseguido dotar de una identidad y de una forma de juego a este equipo que ha hecho que haya vuelto a haber una comunión entre equipo y afición que llevaba tiempo sin verse en Goya. Por cierto, el ambiente del Palacio en el partido contra los griegos volvió a ser el de las grandes ocasiones, quizás por esa comunión con el equipo a la que me refería.

Imagen: realmadrid.com
En mi opinión, lo más importante del partido no fue que se jugara de igual a igual al mayor transatlántico europeo o que jugadores como Abalde, Feliz o Jones dieran un paso al frente y se marcaran un partidazo, lo más importante fue que en este partido quedó patente la conexión que vuelve a haber entre equipo y afición, la cual ya se venía gestando semanas atrás, y la ilusión que los madridistas tenemos por sentir que esta temporada sí vamos a poder disfrutar del equipo con independencia de los resultados. Y esto lo considero más importante incluso que cualquier título, por muy apetecible que suene.
Y ya que se ha nombrado a algunos jugadores, un humilde aficionado madridista no puede por menos que quitarse el sombrero ante el paso adelante que dieron, sobre todo, Alberto Abalde y Andrés Feliz. El gallego jugó su mejor partido con la camiseta blanca y nos hizo recordar al chaval con tanto talento que se fichó del Valencia y que nunca acababa de explotar con nosotros. No hay nada como dar confianza y saber leer esa magia que Abalde nos está mostrando en lo que llevamos de temporada. Parece otro jugador totalmente diferente a temporadas anteriores. Por su parte, Feliz volvió a ser un faro, tanto en ataque como en defensa, y está devolviendo como se merece la confianza que el entrenador ha depositado en él desde principios de temporada.
También hay que reseñar el buen partido de jugadores como Procida, Jones o Llull. A este último bien pudiera parecer que algunos le estaban queriendo jubilar antes de tiempo, pero contra los griegos realizó un gran partido y volvió a mostrarse como un líder, tanto en la cancha como desde el banquillo. Procida sigue dando pasitos adelante y Jones se está erigiendo como un pívot capaz de suplir perfectamente a Tavares, intimidar en defensa, atrapar y hundir cada balón que vuela cerca del aro contrario en ataque e incluso mostrarse como el mejor triplista del equipo en Euroliga en cuanto a porcentaje se refiere. Casi nada.

Imagen: realmadrid.com
No obstante, también hay notas negativas. Jugadores como Luwawu-Cabarrot, Nick Smith o Sarr hasta ahora no están dando el rendimiento que se esperaba de ellos. De todos es conocida la clase que atesora TLC por su trayectoria en Baskonia, aunque también hay que recordar que en Vitoria no todo fueron buenos partidos y que al principio también mostró cierta irregularidad. Seguro que Pedro Martínez será capaz de explotar su mejor versión en lo que resta de temporada. Respecto a Nick Smith y Sarr, su principio de temporada está siendo bastante flojo y, después de lo visto, a lo único que podemos agarrarnos los madridistas es a que Pedro Martínez sepa sacar lo mejor de cada uno, al igual que está haciendo con el resto de compañeros. Por refrescar un poco la memoria, recordemos que en los primeros meses de Andrés Feliz en el equipo eran muchos los que creían que no servía para jugar en el Real Madrid y hoy esos mismos se rompen las manos aplaudiendo cada canasta del Tigre.
Por último, hay que ensalzar también el papel de nuestro entrenador, Pedro Martínez, no solo dotando de carácter e ilusión al equipo, sino sabiendo competir en la pizarra contra el maestro Zeljko Obradovic. El entrenador catalán supo reponerse a un inicio flojo de partido y contrarrestó constantemente los parciales que una y otra vez nos endosaban los griegos, llegando a forzar la prórroga y no pudiendo llevarse el partido, sobre todo, por la gran actuación del segundo jugador mejor pagado de la competición: Kendrick Nunn.
Lo dicho: hermosa derrota y confianza plena en este equipo y en este cuerpo técnico. Con derrotas como la del pasado miércoles el aficionado madridista puede sentirse triste en el momento, pero a la vez orgulloso, de ver cómo los jugadores se dejan hasta la última gota de sudor en la pista, porque “la actitud es innegociable”.







