PREVIA | FC BARCELONA VS REAL MADRID: EL CLÁSICO DEL DESÁNIMO

 

Una previa de: @pepo2204

El Real Madrid visita mañana al Barcelona (21:00h. – DAZN) en uno de esos partidos que paralizan medio país y permiten al otro medio descubrir, de repente, que sabe interpretar el reglamento arbitral mejor que el propio Comité Técnico.

Los blancos son terceros, con veintiún puntos, seis menos que los azulgranas. Una victoria apretaría la clasificación y pondría algo de emoción en una Liga, que ya parece un desfile de carnaval culé con paseo triunfal en octubre; con la diferencia eso sí, de que en este carnaval no les hace falta ni disfrazarse porque van sin careta: a calzón quitado que se suele decir.

Y eso que todavía queda muchísimo campeonato. Aunque, visto el entusiasmo de algunos rivales por repartir carnés de candidato al título al inhibirse compitiendo, cualquiera diría que ya estamos preparando la entrega del trofeo. Y si LaLiga necesita tanto el Clásico como se dice, debe ser para competir, y no para contemplar.

No cabe duda de que todo esto sumado a las circunstancias accesorias al partido, lo extradeportivo y lo arbitral, hace que en el Madridismo se haya instalado cierto desánimo cuando no desidia en relación con LaLiga del más experto analista en ideología nazi que se recuerde allende los Pirineos, que no es otro que su ínclito presidente, Javier Tebas Medrano.

Este zoquete no tuvo otra mejor idea que comparar a Real Madrid TV con los métodos de propaganda Joseph Goebbels, ministro de propaganda del régimen de Hitler. Posiblemente piensa que vive en la impunidad absoluta y que puede decir lo que le venga en gana, pero hay líneas rojas que no se deben cruzar, y este cretino las traspasa todas sin rubor.

En cuanto al fútbol, los de Mourinho llegan al Spotify Camp Nou con la obligación de competir, si es que se nos permite hacerlo, por algo más que tres puntos: se trata de recortar distancias con un líder que cuenta sus nueve partidos ligueros por victorias y recordar que, por mucho que algunos se empeñen en vendernos lo contrario, el Madrid nunca necesita permiso para presentarse a una fiesta.

El Barcelona de Flick llega con una propuesta reconocible: presión alta, velocidad, posesión y una capacidad notable para castigar cualquier despiste. Lamine Yamal y Raphinha parecen amenazas evidentes, mientras que Pedri y Fermín, o los niños del tinte, pueden encontrar espacios si el Madrid pierde el orden. Que nadie se confunda: el rival juega también y sería un error pensar que todo depende de lo que ocurra alrededor del terreno de juego.

Imagen: IA

Pero el Madrid también tiene sus propios argumentos. Mbappé puede convertir una carrera en una ocasión de gol, Bellingham ofrece llegada y personalidad, y Valverde es de esos futbolistas que parecen tener dos pulmones más que el resto. Arda Güler, por su parte, puede aportar la pausa y el último pase que necesita un equipo que no debería confundir intensidad con precipitación.

El Madrid necesita presionar con orden, protegerse ante las pérdidas y aprovechar la velocidad de Mbappé y Diomande. El Barcelona intentará imponer su ritmo y utilizar el empuje de su estadio para prolongar su pleno liguero. La clave estará en quién consigue llevar el encuentro a su terreno y quién pierde antes los nervios.

Mourinho vuelve al Camp Nou con una misión clara: competir con inteligencia, cerrar los espacios y evitar que el encuentro se convierta en una sucesión de transiciones. No hace falta ganar la falsa batalla de la posesión para ganar el partido. Hace falta marcar más goles que el contrario, una obviedad que, curiosamente, algunos entrenadores parecen olvidar cuando el marcador no acompaña.

El Barcelona afronta el encuentro sin Dani Olmo, Christensen, Koundé, Eric García y Bardghji, todos ellos lesionados. Las bajas afectan especialmente a su defensa y reducen las alternativas de Flick, aunque nadie debería esperar que el conjunto azulgrana se presente con una pancarta de disculpa por sus ausencias. Ni por esto, ni por otras muchas cosas por las que sí tendría que hacerlo.

Y aquí aparece el elefante en la habitación del fútbol español: el club que durante diecisiete años pago al vicepresidente de los árbitros en activo. Una frase que no necesita demasiados adornos para recordar por qué la transparencia y la credibilidad deberían ser obligaciones innegociables, no eslóganes de una campaña institucional.

LaLiga puede seguir vendiéndonos modernidad, tecnología, campañas de imagen y vídeos promocionales con música épica. Todo muy bonito. Pero el aficionado no necesita otro anuncio: necesita explicaciones, criterios coherentes y la certeza de que una misma acción recibe la misma respuesta independientemente de quién vista cada camiseta.

Y a los demás clubes de la competición, tan aficionados a mirar hacia Chamartín cuando toca pedir explicaciones, convendría recordarles que la limpieza del fútbol español no puede ser una reivindicación selectiva. El silencio estratégico no convierte a nadie en ejemplo de integridad; simplemente demuestra que protestar resulta mucho más cómodo cuando el perjudicado es otro.

Imagen: realmadrid.com

Eso sí, el Madrid también tendrá que hacer su trabajo. Porque si algo necesita este equipo es dejar de regalar ocasiones y concentrarse en jugar. No podemos pedir que el árbitro pase inadvertido y dedicarle después más minutos que al propio partido sin haber tirado a puerta o fallado quince ocasiones claras. Aunque tampoco estaría mal que, por una vez, la mejor noticia de la noche fuese precisamente que nadie tiene que hablar de él.

El Madrid no podrá contar con Vinicius, sancionado tras su expulsión ante el Villarreal. Rodrygo, Asencio y Mendy tampoco estarán disponibles por lesión. Ausencias importantes, especialmente la del brasileño, que obligarán a buscar alternativas y concederán a Yan Diomande una oportunidad para demostrar que puede responder en un escenario de máxima exigencia.

En el fútbol profesional las plantillas se construyen precisamente para afrontar estas situaciones. Las excusas, como los puntos, no se acumulan en la clasificación.

El encuentro será dirigido por Juan Martínez Munuera del Comité Valenciano, con Javier Iglesias Villanueva, del Comité gallego en el VAR.

Mañana no valdrán las estadísticas de temporadas anteriores. Al Madrid se le exige ganar, convencer y, si es posible, hacerlo sin que nadie pueda poner un pero. A otros, a veces, parece bastarles con jugar bien, explicarse mucho y encontrar una buena coartada. Cada cual con sus estándares.

Que mañana hable el fútbol, que Mbappé encuentre su espacio y nuestros goles y que Mourinho sepa leer el partido. Y, si el reglamento decide tener protagonismo, que sea por aplicarse como está escrito, no por necesitar una rueda de prensa posterior para explicar lo inexplicable. Y que el lunes las únicas cuentas que tengamos que revisar sean las de la clasificación. #HalaMadrid

FC Barcelona – Real Madrid C. de F. – LaLiga EA SPORTS / Jornada 10 – Spotify Camp Nou – Domingo 25.10.2026 21:00 h

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