CRÓNICA | PARTIDO INFAME Y BOCHORNOSO: FC BARCELONA FEMENÍ 7-0 REAL MADRID FEMENINO

Una crónica de: @OlgaUnMundo
Día negro y muy duro para la sección. El peor que todos. La mayor goleada que hemos recibido. Y a nadie parece afectarle realmente.
A mí, a nosotros, alguien nos tiene que explicar qué hemos visto esta noche en el césped. Ya os digo que fútbol no era.
¿Qué necesidad tenía de escribir esta crónica? Pues ninguna. Pero yo, a diferencia de algunas jugadoras y jugadores del Real Madrid, sí tengo compromiso. No me escondo y si estoy a las buenas (que últimamente escasean bastante), también estoy a las malas, porque de eso se trata.
Sé que me voy a quedar sola y, si estás leyendo esto, te agradezco enormemente el esfuerzo, porque yo no lo haría.
No sé ni por dónde empezar. Porque para describir el partido de hoy sólo me salen exabruptos.
Vergüenza, bochorno, hastío, desidia, asco, rabia, patético, antifútbol, esperpento, … Es que se me viene hasta la palabra “terrorismo” a la cabeza.
Soy una persona paciente, empática, comprensiva, positiva, optimista incluso. Mucha gente me dice que no soy exigente, que soy autocomplaciente y que por gente como yo el Madrid desaparecería. Lo que no soy es una esquizofrénica, que es lo que es una gran parte de la afición.
Pero lo de hoy es indefendible. No hay nada que hayamos hecho bien. No sé cuántas goleadas llevamos y no lo quiero ni pensar, pero aún así, algunos partidos no han reflejado la realidad. La mayor parte de él se ha jugado en el medio campo, les hemos sabido encarar, contener y les hemos creado ocasiones. Pocas, pero les hemos creado. Lo que no fuimos capaces de convertirlas en gol y si perdonas mucho,… Pasa lo que pasa. Ellas quizá sólo se habían acercado 4 o 5 veces, pero son letales y la bola había ido al fondo de la red. Sin piedad.
Pero hoy no. En esta aciaga tarde de domingo del 4 de octubre de2026, no. No hemos creado nada, no hemos jugado a nada, pero tampoco hemos sido capaces de pararlas. Y se puede. Y tanto que se puede. Se lo hemos puesto tan fácil… Les hemos abierto espacios, dejado jugar a su antojo y sólo nos ha faltado meter goles en nuestra portería para ayudarles más aún. Qué manera de poner el culo, por favor. Qué vergüenza.
Pau Quesada no puede permanecer ni un minuto más en el banquillo del Real Madrid. Es inadmisible. Y tampoco puede seguir al frente Begoña Sanz. De Ana Rossell tengo muchas dudas, pero al menos ha propuesto buenos fichajes esta temporada.
Tiene que haber alguien que sepa dirigir la sección y también al equipo. Las jugadoras no son malas. El nivel no es el problema. Hay algunas que no están en su mejor momento y quizá otras están por debajo del nivel. Pero tenemos un buen equipo. Lo que hay que saber dirigirlo. Y no se sabe hacer.
No puede ser que cada temporada empecemos con un equipo nuevo. No hay un proyecto claro, y desde luego, no hay continuidad. ¿Cómo vamos a crecer? ¿Cómo vamos a conseguir títulos? Y cada año es peor que el anterior. Joder, que Pau va a hacer bueno a Toril. ¡A Toril!
Es de necesidad vital (y lo digo de forma literal, porque si no la sección se muere) fichar una entrenadora. O un entrenador. Da igual. Pero lo ideal sería una mujer porque tiene licencias para hacer cosas que un hombre no puede. Alguien que sea experto en fútbol femenino y que sepa dirigir al equipo. El entrenador actual no sabe. Nos lo demostró toda la temporada pasada y seguimos viéndolo ésta.
También es igual de necesario que el o la dirigente de la sección tenga un proyecto claro, sepa cómo llevarlo a cabo y sepa dirigirlo. Que tenga claro quiénes le pueden ayudar a que sea mejor. No traer a sus amigos, no a supuestas leyendas. No. Gente contrastada que le den garantías de que es un buen proyecto. Aunque sea a largo plazo, porque todo no se cambia con un chasquido de dedos y soy consciente. Mientras esto no pase, continuaremos yendo a la deriva. Las jugadoras se desgastan y se van, los aficionados se cansan y el Di Stéfano cada vez está más desierto. En partidos de este tipo, a veces, hay más gente de la afición rival que de la propia. ¿Por qué seguimos permitiéndolo?
Lo que no puede ser es que se arrastre el escudo de esa manera. No son dignos de él ni las dirigentes, ni el entrenador, ni las jugadoras. El máximo responsable es Pau, pero ellas también tienen culpa de lo que ha pasado hoy en el césped.
Lo primero es la actitud. Salir con ganas, con intención de competir aunque eso signifique perder. Pero no traspasar un límite. Perder, pero llega un punto en que no te meten más. Si son mejores que tú, se asume, pero eso no significa que te tengan que faltar el respeto y ningunearte. Y aún peor es cuando lo haces tú misma. ¿Qué es el Barça? No es un ogro. No se come a nadie. Y también pierden, eh. Que son humanas. Pero hay que jugarles. Hay que competir. Lo de hoy es ANTICOMPETITIVO. Y no se puede permitir. Somos el Puto Real Madrid, joder. Disculpad las palabrotas, pero es que estoy muy caliente. Y eso que escribir me resulta muy terapéutico.
Me han decepcionado muchas jugadoras hoy. Esperaba mucho más de Senss, que siempre le suele poner carácter, hoy desaparecida. Linda, que parecía querer buscar su gol y ya. Carusso que ha cometido errores infantiles, de novata. Ni las cadetes te harían algo así. Las únicas que han tirado del carro han sido Silvia Cristóbal, que lo ha hecho bastante bien a pesar de todo, y Felicia, que iba tratando de espabilar a sus compañeras.
La alineación ha sido exactamente la misma que contra el City: Frohms, Lakrar, Andersson, Eva Navarro, Silvia Cristóbal, Carusso, Elisa Senss, Andreia Jacinto, Athenea, Felicia Schröder y Linda Caicedo.
¿Por qué no ha jugado Keukelaar? Buena pregunta. Pero casi todos sabemos por qué y ya esperábamos no verla como titular. Con la vuelta de Athenea, hemos dicho a la titularidad de Lotte. Está en un gran momento, pero da igual. Pau prefiere a Athenea. Tiene sus favoritas que tienen que jugar sí o sí, aunque no encajen, aunque no sean la mejor opción por el tipo de partido, aunque no estén bien… Juegan por decreto y por puñetera cabezonería. Es desquiciante. Eva Navarro. No es lateral. Tenemos jugadoras que sí lo son. Pues nada, por cojones. Hoy ha sido un coladero. Pues ahí ha estado los 90 minutos. Y que no es culpa suya, eh. La muchacha hace lo que puede.
No era cansancio. Cierto que no hemos tenido ni 72 horas para descansar, cuando el Barça ha tenido 24 horas más. Pero yo no he visto cansancio. He visto indolencia. De todos. No se ha preparado el partido y punto. Eso es lo que más duele. Porque ese partido se tiene que estar preparando TODO EL PUTO AÑO. Tienes que jugar a todas como le jugarías al Barcelona. O parecido. Así seguramente que nos iría mucho mejor.
Quesada se encabezona en siempre jugar con el mismo sistema y con las mismas jugadoras. Apenas rota, a penas prueba cosas nuevas. Y ve que no le funciona, pero sigue. Como el año pasado, que no teníamos delanteras y se empeñó con Feller como falsa 9 una y otra vez. Las goleadas caían, pero él no desistía. Podía poder a alguna canterana. Nos hubiera ido mucho mejor. Con el sistema acompañándola, claro. Porque si no le llegan los balones… A ver qué va a hacer la pobre. Y sí, está muy bien bajar, tratar de recuperar, de recibir, pero no se trata de eso.
El infame Camp Nou nos recibió con 40.000 salvajes con los ojos inyectados en sangre y ganas de dolor ajeno. Un estadio sorprendentemente seco, tras las torrenciales lluvias que han caído estos días en Cataluña y que han provocado muchos problemas. Tal y como están las instalaciones del Fútbol Club Barcelona, creía yo que más bien íbamos a ver un partido de waterpolo.
Por esa razón, el partido, que inicialmente estaba previsto para las 16:00, se aplazó a las 19:00.
No nos ha dado tiempo ni siquiera a respirar. Ya en el minuto 1 estaban en nuestra portería, con la primera ocasión.
En el minuto 3 empezaba la agonía: Un gol de Claudia Pina. El primero de los cuatro que iba a marcar. Y mientras, los madridistas asistíamos con incredulidad al espectáculo dantesco que presenciaban nuestros ojos. NADIE fue capaz de meter un solo pie. Claudia se ha ido de 4 jugadoras ella sola y se ha encontrado un pasillo amplísimo para hacer lo que quisiera. Y lo que quería era meter un gol, como es lógico. Era sólo el principio. Lo peor es que ya lo sabíamos. Porque una cosa así se ve venir.
El Barça ha dominado el encuentro y ha tenido el balón de forma insultante durante todo el encuentro.
En el minuto 12 tuvimos una gran oportunidad, cuando Felicia estuvo a punto de encontrarse la portería vacía. Cata Coll salió de manera bastante suicida al centro del campo, según mi parecer, a cortar la contra que estábamos iniciando y le salió bien. Rebotó el balón, pero pudo controlarlo.
Tan sólo 3 minutos después, en el 15, agarrón claro de Carusso a Sydney Schenterleib. Penalti claro. Gran error infantil que no puede cometer nadie, pero aún menos una jugadora con cierta veteranía y experiencia. Y nos ha salvado la virgen.
Tengo que decirlo. Me he quejado mucho de los arbitrajes en los últimos partidos porque han sido atracos. La colegiada ha interpretado que había un rebote antes o una falta… No lo he entendido bien, pero para mí era penalti claro. Sorprendentemente no lo ha pitado y tampoco voy a llorar. Aunque las muy sinvergüenzas de las jugadoras y sus aficionados seguro que estarán llorando durante días diciendo que les robamos.
Eso sí, instantes después, no sé si para compensar o qué, le sacó una tarjeta amarilla a Eva Navarro por una falta que le hacen a ella. Éste es el nivel.
El Madrid no salía de su área, no olía el balón y, si lo tocaba, lo perdía al instante. No sé cuántos pases hemos fallado de manera vergonzosa.
Lo increíble es que hemos aguantado 24 minutos sin que nos metieran más goles, aunque han tenido oportunidades. Sidney, sin ir más lejos, en una contra que ha iniciado saliendo desde su propio campo, completamente sola, ha efectuado un disparo largo que se ha ido fuera.
En el minuto 27 ha venido el segundo gol. También de Claudia Pina.
La defensa es una fiesta. Esos errores no los hacemos contra los otros equipos. ¿Por qué con ellas sí? Es incomprensible.
Huelen la sangre. Tenemos miedo y lo saben. Se crecen con él.
Además del bochorno e impotencia que estamos viviendo, sabiendo que nos va a caer un carro, como así ha sido, no es la única vergüenza que tenemos que soportar. Las comentaristas de DAZN están en pleno orgasmo infinito. Es obsceno. Cuando ha acabado el partido, han tenido que dejar un enorme charco en el suelo, bajo sus sillas.
Yo no digo que no elogien al Barça, pues es para hacerlo. No digo que no señalen los errores del Madrid, que son infinitos. Pero, coño, un poco de profesionalidad. Tapaos un poco que no se os vea tanto el plumero.
Cuatro minutos después, en el 31, ha llegado el tercer gol. También de Claudia. Brugts presionó y robó el balón, asociándose con Patri Guijarro, que asistió a Pina para que anotase su hattrick.
Ni tiempo a sacar del medio campo nos ha dado. Un minuto después, en el 32, ha llegado el cuarto gol, de Graham Hansen, tras un error grotesco de la defensa blanca. Servidora ya no puede más y apaga la tele. Me dan ganas de tirarle un zapato o cualquier cosa que tenga a mano para romperla. No pienso seguir viendo tal espectáculo. Que se rían de su madre.
Que nos han metido 4 goles en media hora, señores. ¿Y hay alguna reacción? ¿Cambios? ¿Ganas de hacer algo? NO.
Cada gol era más éxtasis de ellas y del estadio. Qué rabia. Qué impotencia. Ellas entienden la importancia de este partido porque están obsesionadas con nosotras. Los otros partidos se la pela. Quieren ganar, sí, pero sobretodo a nosotras. Porque somos el Real Madrid y viven obsesionadas. Odian ese escudo. Y nosotras deberíamos también, por todo lo que representan.
En el 36, Schröder, que es la única que parece tener alma, a parte de Silvia Cristóbal, dispara después de una acción con Athenea, pero Cata ha parado sin despeinarse.
Llegamos muy poco al área rival, pero desaprovechamos las ocasiones. Y así no se puede.
Durante dos o tres minutos, el Madrid empieza a retener un poco más el balón, encontrando algunos espacios e incidiendo por las bandas. Y es que el Barça, que tiene muchos fallos en defensa, te deja espacios. Pero no sabemos aprovecharlos. Linda arrancó una carrera y disparó, pero el balón se marchó por encima del larguero.
El Barça no se conformaba con esos 4 goles, aunque ya sabía que no íbamos a remontar ni en sueños. Pero querían más. Nunca es suficiente, especialmente si es contra el Real Madrid. Si pueden meter 15 , te los meten. Y es normal. Necesitan humillarnos siempre porque odian nuestro escudo. Nosotras podríamos odiar el suyo, que por cierto es infecto, sin honor y lleno de corrupción. Pero…
Y aún tuvieron tiempo para meter el quinto gol, también de Pina.
Intentó el Real Madrid algunas acciones para acortar distancias con Eva Navarro y Felicia, pero resultó inútil.
Tres minutos de añadido a la pesadilla y nos fuimos al descanso. Un descanso que necesitábamos para repensar, replantear e, incluso, abandonar. Porque ya nos habían ganado antes de empezar a jugar.
¿Cuántos más nos iban a caer? ¿Otros cinco?
Ni un cambio hizo Pau Quesada para iniciar la segunda parte. Íbamos perdiendo 5-0, pero él consideró que todo estaba bien, que no era necesario. Y nosotros, esperando que el maldito meteorito ese que tiene que caer y destruir La Tierra, del que tanto se bromea en Twitter, cayera ya de una vez.
Si no cambia nada, es que todo sigue igual. Y así fue. El Barça tratando de meter el sexto gol y nosotras siendo incapaces de impedirlo. Incluso lo favorecíamos.
Ya con el 3-0, si es que tienes algo de orgullo, no permites que se juegue más. No hace falta emplear dureza, pero empiezas a hacer faltas continuamente. Paras el partido. No ganaremos ese partido, pero ellas no meten más. No pasan más. Y si lo hacen es masticando cristales, con sudor y lágrimas. Por un motivo ético, debe ser sin sangre, aunque no me importaría si debe ser así.
Pero no. Ni eso fuimos capaces de hacer. No nos acercábamos a ellas. Y si lo hacíamos, sólo nos faltaba hacerles un masaje.
Linda buscaba el gol. Más para ella misma que para el equipo. Pero lo intentaba. Sin éxito. Algunos minutos de posesión larga del Madrid e incursiones al área barcelonista.
Las blaugranas rebajaron presión para descansar un poco y hacernos creer que ya era todo por hoy. Qué equivocadas estábamos. Porque había tiempo para más goles.
Y en el 53 vino el sexto, de Ewa Pajor, que marcó tras una jugada iniciada por Patri, la cual filtró un gran pase a Hansen. Llegó al área y le cedió los honores a la polaca para que pudiera aumentar, más aún, la diferencia en el ya de por sí abultado marcador.
Ya en el minuto 55, Pau decidió que había que hacer algo. No sabía el qué, pero algo. Salieron al césped Irune Dorado y Angeldahl y se fueron Carusso y Athenea. En el 63 volvieron a haber cambios: Beerensteyn y Däbritz por Jacinto y Felicia.
De poco sirvieron. Porque cuando vas perdiendo 6 a 0, ¿qué pretendes? El Madrid de vez en cuando conseguía llegar a la portería de Coll, pero sin efectividad. Pero es que daba igual.
Un último cambio en el minuto 73: sentó a Senss y entró Méndez a ver si por lo menos conseguíamos que no nos metieran más. Pues ni eso pudimos lograr. Porque nos cayó un séptimo. Y encima, un golazo. La agonía era interminable.
Por si no teníamos suficiente humillación, no fue suficiente con los 90 minutos. La colegiada añadió dos más.
Otra humillación más. He perdido la cuenta. Pero es la gota que colma el vaso. Empiezo a entender la gente que pide el cierre de la sección o la que se desentiende de ella. Esto no se puede permitir. Si no se toman decisiones drásticas en los próximos días, y no tiene pinta, entenderé que nos toman el pelo. Y se lo pueden tomar a su madre. Pero igualmente, aquí seguiré. Aunque no sean dignos de ello.







