BAJA LA EUFORIA, SE MANTIENE LA ILUSIÓN

Un artículo de: @MurdockTeniente
Tras el primer partido de Euroliga, perdido ante el Dubai Basket, parece que se ha rebajado la euforia con la que se acabó la semana pasada, ganando la Supercopa Europea, pero la ilusión sigue intacta entre los aficionados madridistas.
Fue una pena perder el partido ante Dubai, ya que, aunque es un gran equipo, muy bien dirigido por un gran entrenador, su cancha no es precisamente la más caliente de la competición, al menos dentro, que ya sabemos que fuera es donde más calor hace; por eso personalmente considero este pabellón como uno bastante asequible dentro de la Euroliga, teniendo en cuenta que un ambiente tan frío no debería influir en el rendimiento o la presión del equipo rival.
El partido fue un partido de parciales, con muchos micropartidos a lo largo de los cuarenta minutos de juego, algo bastante normal a principio de temporada, que se perdió sobre todo por malas decisiones en los minutos finales del encuentro.
En este sentido, no debemos culpar únicamente a Feliz por su última mala decisión en la última jugada del partido. Este tipo de bolas calientes son muy complicadas de jugar y esta vez nos salió cruz. Por cierto, estas situaciones vuelven a poner en valor la cantidad de veces que hemos ganado por una genial última acción de Sergio Llull, el cual no estuvo entre los convocados para jugar el partido. Quizás, aunque solo fuera para este tipo de acciones, deberíamos valorar contar siempre con el capitán entre los convocados a partidos importantes.
Tampoco fue el mejor partido de Tavares, Campazzo, TLC, Abalde, Pradilla, Deck o Sarr. Los sistemas del nuevo entrenador aún no están bien automatizados y todavía se puede ver a algunos jugadores un poco perdidos, tanto en ataque como en defensa, lo cual es bastante normal a estas alturas de temporada. Concretamente en el partido contra Dubai, Sarr estuvo aún bastante desubicado en ambas zonas, al igual que Abalde o TLC cuando tenían que decidir en ataque tras botar varios segundos el balón sin tener claro por dónde tirar.
Por otro lado, se vio bastante bien a jugadores como Jantunen, D. Jones o Maledon. El finlandés se está mostrando un jugador muy seguro, que sin hacer ruido aporta mucho en ambos lados de la pista y que acaba los encuentros con muy buenos números. Damian Jones realizó un gran partido; tuvo que suplir a Tavares tras cargarse este de faltas y cumplió tanto en ataque como en defensa. El norteamericano tiene un físico espectacular, que le permite hundir el balón en la canasta con una facilidad asombrosa y que atrás es capaz de taponar también muy hábilmente. En cuanto a Maledon, se le vio un partido en el que tuvo que tirar del equipo en varios momentos, especialmente en la primera parte. Da la impresión de que con Pedro Martínez el jugador francés podrá ir cogiendo poco a poco confianza y galones para llegar a tener un mayor peso específico dentro del equipo.
No fue un buen partido del equipo, pero tampoco lo fue malo. A pesar de ser superados en el rebote ofensivo, de que tuviéramos muchas menos asistencias que en los partidos de la supercopa o de que no se tuvo acierto desde el triple, en ningún momento se perdió la cara al partido, en muchos momentos estuvimos muy por delante e incluso tuvimos la última posesión para ganar. Pero esta vez no pudo ser. No siempre será así. Estoy seguro de que Pedro Martínez pondrá mucho énfasis en mejorar estos aspectos, claves tradicionalmente en el juego de sus equipos, y que seguro volveremos a saber jugar mejor en los finales apretados.
Estamos empezando una temporada que va a ser muy larga, en la que los jugadores atravesarán picos de buena y mala forma, lesiones, buenos y malos momentos, etc. Ahora mismo hay varios jugadores que, o bien están faltos de forma o acoplamiento, o bien no gozan de la confianza del entrenador. No debemos ser impacientes en este sentido. A lo largo del curso habrá minutos y momentos para todos. Es muy importante que, en momentos difíciles como los que se vieron en el partido de Dubai, el equipo siga siendo un equipo y no se descomponga con parciales que luego son muy difíciles de levantar. El pasado año esto fue tónica habitual, especialmente fuera de casa y la mayoría de veces durante los terceros cuartos de los partidos. En lo poco que llevamos de temporada el equipo está dando sensación de unidad, sin individualidades que sobresalgan por encima del resto y sin privilegios ligados a nombres que puedan crear un mal ambiente de vestuario. Esperemos que esto continúe así; es lo más importante para que se produzca una comunión entre equipo y afición que nos haga disfrutar y vivir bonitos momentos durante la temporada.







