EL DRAMADRIDISMO

Un artículo de: @Nandi_1989

 

Hoy pude leer en Twitter este término. No recuerdo en qué cuenta ni quién lo publicó, pero la verdad es que resume perfectamente lo que han sido estas últimas horas en el entorno madridista dentro de esta red social. Y no solo allí. El incendio se ha extendido con la rapidez habitual: una cuenta publica algo, otras veinte lo repiten, tres supuestos informadores lo confirman y, antes de que alguien se moleste en comprobarlo, ya tenemos al Real Madrid descendido a Segunda y a Florentino Pérez escondido debajo de una mesa. El dramadridismo.

Y es que, justo el día en el que el Real Madrid anuncia la renovación de Vinicius Jr. y el fichaje de Yan Diomande, todo parece quedar eclipsado por la caída de lo que muchos veían como el gran fichaje del verano: el de Rodri. Y no solo por la caída, porque estas cosas pueden pasar. Lo que más toca la fibra del aficionado madridista es que quien parece levantarte al jugador sea tu máximo rival, el FC Barcelona. No es lo mismo que Rodri termine en Múnich o en París a que aparezca vestido de azulgrana, sonriendo junto a Laporta y explicando que desde pequeño soñaba con jugar allí, como suele exigir el manual de presentación de cualquier futbolista.

Han sido horas de leer a aficionados con la moral por los suelos, invocando al nadaplete, anunciando el fin de un proyecto cuando todavía estamos construyéndolo, hablando de ridículo porque el rival te quita al fichaje que necesitas y cargando contra la gestión, contra el presidente y contra todo lo que se mueva. Vamos, que aún no ha comenzado la temporada 2026/27 y, para muchos, ya ha terminado. Parece que este movimiento de última hora va a provocar que el Real Madrid pase de ser un equipo que aspiraba a todo con la llegada de Mourinho y los fichajes realizados —incluidas la renovación de Vini y la incorporación de una perla como Diomande— a convertirse en la última mierda que cagó Pilatos. Todo ello en cuestión de unas horas y sin que haya rodado todavía el balón. De la euforia al drama. Al dramadridismo, nunca mejor dicho.

Nadie tiene la certeza absoluta de lo que ocurre, ha ocurrido o seguirá ocurriendo en el mercado de fichajes. Lo último ha sido escuchar las palabras del agente de Rodri, que reconoce que el Real Madrid hizo una oferta por el jugador, pero que este se ha decantado por el FC Barcelona, bien porque le ofrecen algo mejor, bien porque el proyecto le seduce más. La cuestión es que Rodri, según su agente, comunicó su decisión al Real Madrid y el club la aceptó. Y esto, pese a que a muchos les parezca un fracaso de gestión, una negligencia y casi un crimen de lesa humanidad, puede ocurrir. El problema es que estamos demasiado acostumbrados a que todo el mundo nos diga que sí. Hemos interiorizado que, cuando aparece el Madrid, el futbolista debe despedirse de su familia, subirse al primer avión y presentarse en Valdebebas con una camiseta blanca debajo de la ropa. Normalmente ocurre, pero no siempre. Los jugadores también eligen, se equivocan, aciertan o sencillamente prefieren otra cosa.

Seguramente, si todo fructifica, conoceremos con el paso del tiempo el motivo del volantazo de Rodri, un jugador que parecía tenerlo todo encaminado y que, de buenas a primeras, ha cambiado de dirección. ¿Realmente quiso venir alguna vez al Madrid? Muchos dicen que esperó y se cansó de esperar. Otros aseguran que el City lo ofreció a distintos equipos, aprovechando su deseo de salir para obtener el mayor rendimiento económico posible. También se afirma que Flick lo llamó personalmente para persuadirlo con el proyecto azulgrana. La cuestión es que no sabemos casi nada y, al mismo tiempo, creemos intuirlo todo. Ese es el milagro de Twitter: convertir a miles de personas que no estaban presentes en ninguna negociación en testigos presenciales de todas ellas.

Imagen: IA

Lo cierto es que Twitter está poblado de cuentas madridistas que se han erigido en voces de la verdad. Pseudomedios de comunicación que proliferan entre nosotros jugando a ser periodistas o el mismísimo Fabrizio Romano, por no hablar de quienes aseguran tener fuentes internas en el club y conocer de primera mano todo lo que sucede. ¿Saber qué? Porque, visto lo visto, algunos tienen tantas fuentes dentro del Real Madrid que solo les falta aparecer cenando con el presidente. Sin embargo, cuando llega la hora de la verdad, el fichaje que estaba cerrado deja de estarlo, el jugador que estaba loco por venir escoge otro destino y la exclusiva se convierte súbitamente en un cambio de opinión de última hora. Nunca falla la información; cambia la realidad.

Para mí, estas cuentas son las primeras responsables de crear este caldo de cultivo en una red social que continúa siendo un campo de batalla madridista, un lugar al que acudimos para saber cómo respira nuestro equipo, leer noticias, compartir opiniones y, por desgracia, tragarnos rumores presentados como hechos consumados. Se ha jugado demasiado con el fichaje de Rodri: estaba hecho, era cuestión de horas, el jugador estaba loco por venir y solo faltaba decidir el color del bolígrafo con el que iba a firmar. Por eso, cuando la operación se cae, la sensación no es la de haber perdido una posibilidad, sino la de haber sufrido una humillación histórica. Cuando vendes como cerrado algo que nunca estuvo firmado, fabricas tú mismo el fracaso.

Quizá fue Rodri quien utilizó al Madrid para despertar o aumentar el interés del Barcelona. Tampoco sería la primera vez que un jugador, un representante o un club coloca el nombre del Real Madrid sobre la mesa para acelerar una negociación. El escudo blanco también sirve para jugar partidos que nunca llegan a disputarse en el césped. El Barcelona, además, ha visto cómo durante este verano buena parte de sus objetivos prioritarios terminaron vestidos de blanco, y arrebatarle ahora al Madrid uno de sus grandes deseos sería una excelente forma de vengarse, responder con poderío ante una afición que empezaba a estar algo mosca y presumir durante una buena temporada.

Y no tengáis ninguna duda de que lo harán. Rodri será presentado no solo como un gran fichaje, sino como el capitán de España que eligió el fútbol verdadero frente al imperio del mal. Volveremos a tener a la selección española contra la oscura amenaza de Lusitania: Flick, Rodri y los campeones del mundo de un lado; Mourinho y el eje del mal del otro. Quien no lo vea venir es porque no quiere verlo.

También circula la teoría de que Vinicius habría exigido para renovar que Rodri no llegara al Real Madrid. Es algo que lleva tiempo repitiéndose y que ha encontrado combustible en la coincidencia temporal: justo cuando se anuncia la renovación del brasileño, aparece la confirmación del sí de Rodri al FC Barcelona. ¿Casualidad o causalidad? No lo sabemos. Seguramente conoceremos más detalles con el paso del tiempo, aunque también es posible que nunca sepamos toda la verdad. De momento, creo que deben prevalecer las palabras del agente del jugador, porque son la versión más directa que tenemos, aunque tampoco haga falta grabarlas en una tabla de piedra y subirlas al monte Sinaí. Un representante protege los intereses y la imagen de su futbolista; no ejerce de notario de la operación.

Imagen: X

Creo que lo ocurrido durante estas horas resume bastante bien en qué nos hemos convertido. Quizá en una caricatura de aquello que en su día corregimos. Nos han metido con calzador que el Real Madrid tiene que fichar obligatoriamente a Rodri, que hay que españolizar el equipo, que es el capitán de España y que debe jugar aquí por algún mandato divino. Y como finalmente no viene, cargamos las lanzas contra el club. Lo peor no es únicamente eso: tiramos por tierra el fichaje de un jugador como Diomande, que podría dar muchísimo que hablar; convertimos en un trámite menor la renovación de Vinicius dentro de un contexto complicado —yo mismo pensaba que, si no quería continuar, la puerta era lo suficientemente grande como para salir— y despreciamos una planificación deportiva que, de momento, está cubriendo varias de las necesidades urgentes del equipo. Pero como no llega el cromo que nos habían prometido, me enfado y no respiro.

Y no. Con esto no digo que el Real Madrid no necesite un mediocentro. Todos sabemos que lo necesita y que se trata de una necesidad imperiosa. Desde la marcha de Kroos no existe nadie capaz de organizar el juego con verdadera continuidad. El equipo ha caminado demasiadas veces sin brújula y el último Mundial nos enseñó que reunir a grandes futbolistas sin construir un centro del campo no sirve de demasiado. Una colección de nombres no sustituye a una sala de máquinas. Por eso mismo pienso que el Real Madrid debe fijar ahora el objetivo en otro jugador de un perfil parecido, hacerse con sus servicios y cumplir con las peticiones de un Mourinho al que, por lo que parece, no le ha gustado demasiado el desenlace del asunto Rodri. Es lógico: era el futbolista ideal para una posición que necesita reforzar. Pero si es decisión del jugador, poco más hay que decir. No puedes secuestrarlo, meterlo en el maletero de un coche y presentarlo en Valdebebas para que firme. Y tampoco olvidemos algo que siempre hemos tenido en cuenta muchos: su historial de lesiones.

Hay que buscar otro nombre. Lo contrario sería cometer el verdadero error: quedarse paralizado lamentando una operación frustrada mientras el mercado continúa moviéndose. El fracaso no es que Rodri elija al Barcelona. El fracaso sería no tener una alternativa preparada.

No es tiempo de dramatizar. Se han corregido posiciones, se ha fichado buena parte de lo que el entrenador ha pedido y hay una buena plantilla. También existen cosas que mejorar, por supuesto. Y, como ya dije en otro artículo, hay que terminar con el parasitismo de muchos, culpables también de que no llegue nadie para determinadas posiciones porque la plantilla está sobrecargada de inútiles que ni aportan ni parecen tener demasiada prisa por marcharse. Pero hay que confiar. Confiar no significa aplaudirlo todo ni convertir cada decisión del club en una genialidad. Significa analizar el conjunto sin dejarse arrastrar por la rabieta del momento, aceptar que a veces se pierde, que algunos jugadores pueden elegir otro camino y que ningún proyecto serio puede depender por completo de una sola operación.

Hay que aceptar el golpe, continuar con los objetivos y dejar aquí el drama. El dramadridismo. Sin Rodri hemos ganado y sin Rodri seguiremos ganando. No es un discurso oficialista, ni mucho menos. Es una realidad. Un gran mediocentro ayudaría muchísimo y el club debe ficharlo, pero el Real Madrid no empieza ni termina en Rodrigo Hernández. Si alguien tiene dudas, que vuelva a ver los últimos Manchester City-Real Madrid y después me cuenta.

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