Un artículo de: @Gudies91
Se confirmaron las sospechas de muchos sobre el significado del cambio de representante de Mario Hezonja a mitad de temporada; y es que el croata acabó pagando sobre la bocina su cláusula de salida a la NBA.
No voy a entrar en exceso en las formas (apurando el plazo) ni en la aparente triquiñuela (acabar en otro equipo Euroliga lo antes posible), más que nada porque es un perfil de jugador del que no me esperaba nada en cuanto a tacto y cariño hacia el Real Madrid.
En este articulo quiero analizar el impacto de su salida en el equipo y para ello me voy a centrar en dos aspectos principales; lo que supone su pérdida a nivel “equipo” y lo que supone a nivel “parqué”.
Respecto a lo primero, su salida supone ALIVIO. Hezonja es muy bueno, pero no lo suficiente para soportar y compensar la pesada carga de sus actitudes y sus constantes numeritos y llamadas de atención.
Desde que sigo a esta sección no he visto jamás una serie de comportamientos tan desquiciantes como los que ha desplegado el croata en sus años aquí. Por enumerar unos cuantos; Aspavientos ante fallos de compañeros, desprecios al entrenador al ser cambiado, culebrones verano sí y verano también (affaire con el FC Barcelona incluido), no celebrar una Copa del Rey por no tener los minutos deseados en la final (ojo, se los quitó Yabusele, que no es un cualquiera) y como colofón cabe recordar el terrible video donde se ve a todos los compañeros celebrando la última liga y se escucha su voz en el micrófono pidiendo cambios y no con las mejores palabras.

Imagen: Estadio Deportivo
Todas estas actitudes serían alarmantes si se produjesen en varios jugadores de una misma plantilla, pero cuando las concentra uno solo la conclusión es clara; hablamos de un perfil extremadamente tóxico. En su primer año aquí ya se le veían maneras, pero un vestuario con jerarquías consolidadas consiguió domarlo. Estos últimos años ha ido ganando peso en el equipo hasta culminar en la última temporada donde ha sido la cabeza visible del proyecto y con ello ha vuelto a salir su peor versión; la del jugador con un ego desmedido que no tolera la crítica (los bloqueos en X a todo aquel que no le adula son un ejemplo). Si a todo esto le sumamos un “madridismo” difícil de digerir por lo zafio de la puesta en escena, el veredicto resultante es de ALIVIO con mayúsculas.
Respecto al impacto en la plantilla, sería muy ingenuo no hablar de DRAMA, pero quizá no tanto como he leído a muchos madridistas en redes sociales. Mario es un talentazo pero que por diversos motivos no consigue tener un impacto en el juego proporcional a dicho talento. Que sus grandes actuaciones suelan ser en los días menos importantes junto con sus bajones en los días señalados en el calendario hacen que la sensación muchas veces sea de talento desperdiciado o por lo menos no encajado. A esto hay que añadir otro problema, y es que no soporta no ser el “alfa” del equipo y cuando se le permite serlo los resultados del equipo no acompañan (sirva este año como ejemplo).
La pérdida de talento tanto del equipo en general como de la posición de 4 en particular es notable y da la sensación que con lo que hay más lo que suena no va a dar para cumplir los objetivos que todo un Real Madrid debería tener, pero ¿acaso con Hezonja si daba? En modo jugador franquicia no, en modo complemento de otros grandes jugadores sí, pero Mario ya no está en ese punto. Veremos donde acaba, con qué rol y si nos calla la boca a los escépticos o se vuelve a dar contra la realidad que sospechamos.
En la balanza la salida del croata me sale positiva. El bajón de calidad que efectivamente se produce no nos mueve tanto del escalón donde estábamos con él, pero tampoco hay que ser insensatos y pensar que esto no exige a la directiva movimientos agresivos. En el baloncesto europeo, los perfiles verdaderamente premium y desequilibrantes son el 1- 2 manejador capaz de anotar fuera de sistema y el 5 dominante (algo que le resta drama a la salida de Hezonja, ya que no forma parte de ninguno de ellos). Por tanto, si este cambio permite mejorar lo que se iba a traer en esas posiciones, habrá quedado como un movimiento redondo.






