Una crónica de: @luismanper
Que el Real Madrid está en la final de Copa del Rey que se disputará el próximo sábado 26 de abril en el estadio sevillano de la Cartuja es un hecho tan cierto como que el equipo blanco solamente ha pasado con holgura la primera eliminatoria copera ante el equipo murciano del CD Minera, sufriendo lo indecible en el resto de eliminatorias ante Celta, Leganés y Real Sociedad respectivamente, superando las eliminatorias de octavos y semifinales ante el equipo gallego y vasco respectivamente en dos prórrogas que se concedieron tras segundas partes caóticas en las que se puso en peligro una ventaja que parecía controladísima minutos antes, y venciendo al equipo pepinero con un gol milagroso de un canterano como Gonzalo García, en el último minuto del descuento. Ver el vaso medio lleno congratulándonos de que a pesar de todas las dificultades seguimos vivos en la competición (que no es poco) o ver el vaso medio vacío dejándose llevar por el escepticismo de las excesivas dificultades que hemos tenido para superar estas eliminatorias ante equipos que no son precisamente los más punteros de Europa, depende ya de cada uno.
El caso es que cuando acabó la ida de esta eliminatoria de semifinales todos acabamos con la sensación de tener pie y medio en la final gracias a ese solitario gol de Endrick en Anoeta, pero cuando empezó el partido de ayer esa confianza total nos duró los 15 minutos que tardó la Real Sociedad en aprovechar el desbarajuste defensivo causado por la subida a ninguna parte de Raúl Asencio para buscar la espalda de un Lucas Vázquez, que se vio en un dos contra uno ante el ataque donostiarra y no pudo hacer nada para evitar que Barrenetxea empatara la eliminatoria batiendo a Lunin por debajo de las piernas, pero Endrick pronto dejó claro que si la Copa del Rey es la eliminatoria que le había confiado Ancelotti aún tenía mucho que decir en ella, y tras dos ocasiones anteriores al gol realista en forma de disparo a la media vuelta desde la frontal y chilena que a punto estuvo de entrar, tras el gol de Barrene aprovechó un extraordinario pase con el exterior de Vinicius al más puro estilo Modric para plantarse solo ante Remiro y batirle con una sutil picadita que empató el partido y mandó el partido al descanso con ventaja blanca en el global de la eliminatoria, gracias a que Alberola Rojas no sancionó un agarrón del propio Vini a Kubo en el descuento de la primera mitad, ya saben aquello de que cuando un delantero baja a defender crea más peligro en su área que en la contraria.
Imagen: realmadrid.com
Pero el partido no iba a enloquecer hasta una segunda parte en la que tras un córner que Rodrygo estuvo a punto de marcar olímpico, el Real Madrid cortocircuitó especialmente en defensa, si bien Lunin sacó una mano felina para despejar un remate a la remanguillé de Zubimendi cuyo rechace quedó muerto y, afortunadamente Oyarzábal lo mandó a las nubes, sería la única intervención destacada del portero ucraniano en todo el partido pues a continuación tuvo que ver como Alaba se marcó 2 goles en propia puerta desviando sendos disparos de Pablo Marín y Oyarzabal, demostrando el defensa austriaco tan mala suerte como que aún no tiene lo que Karanka denominaría el alta competitiva para estos partidos a vida o muerte.
Ese 1-3 con el que el Real Madrid estaba eliminado en el minuto 80, fue la espoleta definitiva para que el equipo se lanzara al ataque y tirara de esa épica que tan cachondos nos pone en las eliminatorias, hasta el punto que cuando nos dimos cuenta otra cabalgada de Vinicius regateando a propios y extraños había acabado con un preciso centro al punto de penalti que Bellingham había colocado el 2-3 rematando con el interior en un salto repleto de calidad técnica, y por si fuese poco Tchoaumeni había cabeceado a gol un córner muy protestado por la Real Sociedad, por un fuera de juego posicional de Mbappé (que había ingresado minutos antes en el campo en lugar de Endrick), que si bien pudo frenar al defensa realista para evitar que Vinicius encarase a Remiro, el VAR no entró a valorar esa jugada porque era una jugada anterior, aún así la Real Sociedad se agarrará a ese clavo ardiendo obviando otras jugadas en las que salió favorecido como ese sopapo que se llevó Bellingham ante el que Alberola Rojas hizo la vista gorda o una expulsión perdonada en la prórroga a Olasagasti por una entrada criminal a Vinicius por encima de la rodilla.
Imagen: realmadrid.com
Y cuando parecía que ese gol 10.000 en la historia del Real anotado por Tchoaumeni, bajaba la persiana del partido, nos encontramos con que el drama que vive el Real Madrid en los laterales que Ancelotti había intentando atajar minutos antes retirando a Lucas Vázquez para dar entrada a Modric y bajando a Valverde al lateral derecho, aún seguía por la izquierda en la que vagaba sin orden ni concierto un Camavinga superadísimo por Kubo, mientras un lateral izquierdo puro como Fran García esperaba en el banquillo, el caso es que el francés aún iba a dejar su sello en el partido cuando en el 89 se llevó por delante al japonés en una falta lateral que Lunin se tragó y que fue aprovechada para cabecear a gol el 3-4 que mandaba el partido a la enésima prórroga de la temporada.
Menos mal que en la prórroga se impuso la cordura, Ancelotti hizo los cambios que debió sacar en el once titular sustituyendo a Alaba y Camavinga para dar entrada a Rudiger y Fran García, y luego en el descanso del intermedio quitó a Asencio y Rodrygo para dar entrada a Guler y Brahim dejando un equipo muy ofensivo en la que Tchoaumeni completó su extraordinario partido bajando al centro de la defensa, pero sería el otro central de esa prórroga, el loco Rudiger quien iba a clasificar al Real Madrid para la final cabeceando otro córner, esta vez botado perfectamente por Arda Guler, ante el que nada pudo hacer Ramiro y que nos deja en la tercera final de Copa en 6 años. Como decía al principio de esta crónica, quedarse con lo bueno o con lo malo ya depende de la personalidad de cada uno, yo solo digo que si queremos ganar esta competición ya podemos mejorar en la final porque jugando como ayer Atleti o Barça no van a tener difícil superarnos.