LO REPITO: ME-RI-TO-CRA-CIA

Un artículo de: Marcos G.G
Don José, recapacite. A lo largo de su carrera ha sido reconocido por ser una persona que no pone en el campo a las estrellas que el populacho y la prensa dictan, sino a sus soldados. Antes, aquel que no estuvo de su lado o que no hizo lo que usted pedía que hiciera conoció el tacto del frío banquillo o, el más frío aun, tacto de la grada. Por favor, desde aquí le pido que recapacite.
Me da pena ver como nuestra banda izquierda se convierte en un coladero porque, constantemente, superan a Cucurella en número, teniendo que encargarse, en varias ocasiones, de cubrir a tres hombres porque ni Vinícius ni Tchouaméni son capaces de defender o apoyarle; y, si por lo menos aportaran algo en ataque, pero tampoco. “El 7” está muy perdido en el campo. Ya no es aquel jugador que nos ayudó a levantar las dos “orejonas”; ya no es el jugador con el desborde que dejaba sentado al rival y provocaba una ocasión de peligro; ya no es el “Vini” del que todos nos acordamos y por el que estábamos deseando que llegara el partido para verle correr por la banda. Ahora no sé qué le pasará, pero no aporta lo que tiene que aportar. Don José, creo que, para poderle recuperarle, debería dejarle sentado un par de partidos (aunque se lo ha ahorrado lasanción de los de la “Teba´s League”).
Es una lástima ver que nuestro centro del campo no construya fútbol y que tengamos a jugadores de la calidad de Güler y Bernardo Silva contemplando, desde el banquillo, un Madrid sin creación de juego ni imaginación para dar un pase en profundidad. Pero cómo cambia la cosa cuando esos dos están en el campo. La alegría que da cuando tocan la pelota para darle un sentido al juego y el propósito claro de crear. Y es que la dupla Valverde-Tchouaméni está para destruir. Los dos están para que los de arriba se despreocupen de correr demasiado hacía nuestra portería y que, defensivamente, su función sea presionar en bloque alto a los contrarios, pero ¡no funciona!.
No funciona porque nuestro “delantero estrella” no realiza la labor que se le encomienda; solo pasea por el campo y se queda mirando, igual que las vacas que ven pasar al tren, esperando que le llegue un balón, por un milagro o por el fallo de un contrario, para luego, después de fallar incontables ocasiones de gol, marcar de rebote. El fútbol de ahora, donde el físico tiene tanta importancia (atletas más que futbolistas), el jugador más raro es el que “joga bonito”.
Don José, todos sabemos que no puede jugar con once como esos, pero tampoco puede tener a todo su equipo corriendo de un lado para otro, detrás de la pelota.
Don José, se lo tengo que decir: me duele ver a Mbappé jugando por decreto, aunque sus números y su fútbol digan que no debería ser titular. Los “piperos” le dirán la frase que siempre usan para defenderle: “Es que hace muchos goles”, lo que le debería llevar a la hacerles la siguiente pregunta: “¿Y cuántos falla?”. Kylian tiene el dudoso honor de ser el delantero con peor índice de goles por ocasiones. Mister, le dejo un dato por aquí: en los últimos 15 partidos de la mugrosa liga que jugamos en España, el francés ha realizado 80 tiros y solo ha hecho 9 goles. Por otro lado, tenemos a Carlos “Cazador” Espí, un delantero, un señor delantero, que, con los pocos minutos que le da, cumple y cumple bien. En menos de 90 minutos ha marcado 3 goles, y porque le anularon el de chilena contra el Betis, que, si no…
Don José, Mister, por favor: “ME-RI-TO-CRA-CIA”.
¡Hala Madrid!







