CRÓNICA | Mascletá de «Peterdazos»: Real Madrid Castilla 2 – 1 Villarreal B

Una crónica de: @Datemus

Otro duelo de filiales en el Di Stefano. Y en qué circunstancias. Vísperas de Todos los Santos, de Halloween, como dirían los más jóvenes, y a un punto del descenso. Llegaba el Villareal B exhibiendo nada menos que su condición de líder invicto, dispuesto a sembrar de calabazas el césped madridista, necesitados como estábamos de una cosecha de puntos con que aliviar la peligrosa situación en la tabla, labrada a base de derrotas en cada encuentro como visitantes. Muchas dudas sobre la capacidad competitiva del Castilla 2.0 de Raúl, más veterano que el de la temporada pasada, y del que al menos esperábamos no sufrir para mantener la categoría.

La alineación que puso en liza la leyenda local fue un tanto extraña. Sacó a Pablo Ramón de lateral derecho y a Carrillo de izquierdo. Sus puestos naturales en el centro de la defensa los ocuparon Mario Gila y Rafa Marín. Por delante de ellos salieron, en la zona de creación, Mario Martín, Sergio Arribas y Carlos Dotor. En punta, Peter por la derecha, Theo por la izquierda y Juanmi Latasa como ariete. Esta vez le tocó defender la portería a Luis López.

Estaba el encuentro en los instantes iniciales de tanteo cuando el Castilla dio muestras, una vez más, de su incomparable candidez defensiva. En su saque de banda, los jugadores blancos permitieron al Villareal combinar desde la banda derecha hasta la izquierda de su ataque sin apenas oposición. Por si fuera poco, el lateral izquierdo, Tasende, se incorporó por sorpresa al espacio que quedó a la espalda de Peter sin que nadie lo siguiera. De un toque, ventiló la jugada enviando la pelota a la red para desesperación de una parroquia local que veía a los suyos regalar un gol y ponerse ya de inicio en desventaja. 0-1.

El partido se convirtió en un vistoso duelo de filiales sin un juego vistoso, pero lleno de ambición. El Villareal B pareció creerse acreedor a liderar el partido sin apenas haber hecho méritos para ello y, en lugar de encerrarse y tirar de oficio, se dejó llevar por el ímpetu de su juventud. Mantuvo su defensa adelantada e intentó ampliar diferencias sin demasiada presión arriba a su rival, sin ser consciente de que ese es el tipo de orden táctico que mejor le viene al Castilla: equipos abiertos, creativos, que dejan espacios y permiten el juego directo marca registrada de los de Raúl.

Sumémosle a todo ello que Peter Federico quiso compensar su falta de atención en la primera jugada (si es que podemos atribuirle a él sólo la culpa) y se marcó el mejor partido que servidor ha tenido ocasión de verle hasta ahora. Con los minutos, el atrevido extremo derecho fue ganando en protagonismo y arrastró a todos sus compañeros hacia una remontada paulatina, tanto en el juego como en el marcador.

En el 14’, Peter queda en uno contra uno con Tasende y acudió al examen de recuperación determinado a sacar un sobresaliente. El lateral castellonense cometió lo que en mis tiempos era un error de fundamento que, sin embargo, parece que se ha convertido en una norma del fútbol moderno. Si en mi época reculabas y permitías a tu rival entrar al área sin entrarle, no volvías a jugar en toda la temporada. Eso era en los tiempos de este abuelo batallas, porque Tasende se fue hacia su portero sin entrar a Peter tratando de taparle el desborde, y éste aprovechó para hacerse espacio y soltar un disparo fantástico ante el que Jorgensen, un excelente guardameta, nada pudo realizar. 1-1.

Imagen: realmadrid.com

El empate espoleó al Castilla y en especial a Peter. Los merengues iban haciéndose con el mediocampo y empezaban a generar ocasiones con cierta regularidad.  

En el 23’, llegó la segunda gran ocasión del partido. Zinedine pareció haber enajenado el cuerpo de su hijo Theo cuando éste se sacó un prodigioso cambio de juego a Peter. El hoy mejor jugador del Castilla puso un buen centro a pierna cambiada con su zurda, que Latasa remató con la testa en posición muy forzada. Una gran mano de Jorgensen evitó que los de Raúl pudieran adelantarse en el luminoso.

En el 36’, Latasa realiza un desmarque en profundidad y sirve de primeras para Arribas. Al pequeño media punta le salió un empalme demasiado centrado, permitiendo a Jorgensen, convertido ya en el héroe del Villareal B (junto al árbitro, del que hablaremos más tarde) a esas alturas del partido, rechazar la pelota con su pierna derecha. La jugada de rechace llegó a Peter, que se animó una vez más desde fuera del área. Las meigas volvieron a vestirse de amarillo y parecieron curvar la rosca lo suficiente para que la pelota saliera lamiendo el palo por fuera.

En el 43’, Latasa saca una nueva jugada de espaldas a puerta y abre a la izquierda para Theo. El delantero local se internó en el área aceptando el envite y disparó a puerta justo cuando la ayuda de uno de los defensas llegaba para desviar a córner, con la punta de la bota, una pelota que dio toda la impresión de que se habría ido para el interior de la red.

Ya en el descuento del primer tiempo, Leal recibió de espaldas muy escorado. Se marcó un cambio de juego en un error gravísimo del lateral amarillo, que fue interceptado por Peter. El Castilla quedaba en cinco contra tres, con todo el campo por delante y su rival a contrapié. Los tres defensas del Villareal se fueron cerrando mientras reculaban en una maniobra, esta vez sí, de manual de fútbol. Para su desgracia, Peter, en estado de gracia, volvió a aprovechar el espacio para soltar un zapatazo raso que se coló a la velocidad de un relámpago en la portería rival. 2-1 que hacía justicia a los méritos de ambos equipos.

Se reanudó el encuentro con un Castilla desbocado, de la mano de un Peter espectacular, inmerso en la noche de su vida. Theo, con problemas musculares, cedió su sitio en la izquierda a Oscar Aranda. Los primeros minutos fueron testigos mudos de una sucesión de ocasiones muy claras a la que sólo se puede poner un pero: la falta de acierto.

Imagen: realmadrid.com

Primero Arribas que, tras una diagonal desde su posición de interior diestro, aprovechó su juego a pierna cambiada para soltar una rosquita marca de la casa, a la que respondió Jorgensen con una gran mano abajo.

A esas alturas del encuentro el árbitro había hecho gala ya de su pelaje y condición. Contra el Castilla se viene a hacer carrera perjudicando al Real Madrid. Los matemáticos no podemos explicar un patrón tan repetitivo de comportamiento sin hacer uso de algún verbo con el que los abogados nos llevarían a juicio.  El lateral izquierdo Tasende no podía parar a Peter más que a base de agarrones continuos, prolongados y sostenidos, con los que cualquier futbolista se habría hecho acreedor a un rosario de amarillas que habría hecho las delicias del mismísimo Junqueras. El innombrable trencilla no sacó ni una mientras que, por contra, se aplicaba en amonestar a los locales al más mínimo contacto. Nada nuevo bajo este sol de injusticia constante, que calienta menos que el embiste en forma de tímida sonrisita con el que el Buitre toma la muleta que le tiende la Marchante cada vez que tocamos el temita de marras. Mientras, el griterío demagógico con acento argentino proveniente de Neptuno, gana por goleada las batallas de la infamia y de la propaganda, las únicas en las que han sabido derrotar al Madrid en casi siglo y cuarto de historia.

En el 51’, Jackson se lesiona y el Villareal aprovecha para mover banquillo e intentar alguna solución. Fores, nuestro canterano Pacheco y el ruso Nikita entraron al campo. Su influencia en el partido se notó mucho en los minutos finales, en especial cuando un minuto después, se unió a ellos Iker Goujón, que salió por Arana.

Antes, en el 55’, Peter puso un gran centro desde la derecha seguido de un aún mejor control con el pecho y disparo de Latasa, pero Jorgensen volvió a evitar la sentencia de los locales.

En el 57’, el Castilla roba en la medular. Dotor sale conduciendo en un cuatro para tres. La terna de defensores se fue cerrando mientras reculaba. Dotor no veía claro el pase mientras avanzaba sin oposición a pesar de que tenía a Latasa sólo por la derecha, aunque con la línea de pase algo tapada, y a Arribas desmarcándose por su izquierda. El interior optó por usar su empeine desde la media luna y la pelota se fue a puerta. Jorgensen, el gran héroe local, volvió a sacar otra gran mano abajo y dejó muerta la pelota en las proximidades de su área pequeña. Arribas acudió a remachar el rechace a la red, pero el central Dela despeja mientras se lleva por delante al mediapunta blanco. Posible penalti que el colegiado no dudó en no pitar.

Desde ese momento, el Castilla pareció darse cuenta de que había perdonado ante un grandísimo equipo y que lo podría acabar pagando. Los recuerdos de desdichas similares parecieron darse cita en la mente de los nuestros. A todo ello, súmenle un árbitro convertido en almirante del Submarino Amarillo B, como si la excelente cantera castellonense precisara de estas ayudas, y el cansancio de los locales, que acusaban el esfuerzo de la remontada sobre un campo pesado por la intensa lluvia.

Imagen: realmadrid.com

En el 67’, el árbitro se inventa una falta muy peligrosa en la frontal que, afortunadamente, Dela saca excesivamente alta. Desde esa acción, los amarillos se hicieron con el control y fueron, poco a poco, encerrando al filial blanco en su campo. Al principio, apenas tradujeron ese dominio en ocasiones claras. Es más, si en el 77’, el interventor del encuentro no se hubiera inventado un fuera de juego de Latasa cuando se iba sólo a puerta, probablemente ni siquiera se habría llegado a una situación de apuro al final del partido.  

Los diez últimos minutos, sumados a los cuatro de descuento, que al final se convirtieron en cinco sin que nadie advirtiera a los amarillos que habían tenido noventa minutos para marcar un gol más, fueron de auténtica tensión y apuro. No podía faltar en vísperas de Halloween un Iker que nos acongojara y a falta de un Jiménez, su tocayo Goujón llenó de peligro nuestra área con la calidad de sus acciones por la derecha. A él se fue sumando Nikita por la diestra, que fue aprovechando el cansancio madridista, el agotamiento de Arribas y la falta de reacción de Raúl en el banquillo, que tanto desesperaba a mi admiradísimo amigo Fel.

Los visitantes encerraron al Castilla en su área durante quince minutos agónicos, sin disparos a puerta claros con la excepción de un chut de Del Moral, con los 90 minutos prácticamente cumplidos, que rechazó la zaga local para desviar una pelota a la que Luis López habría tenido dificilísimo llegar. Un bombardeo de centros y de balones desde ambas bandas, algunos de los cuales se pasearon por la línea de gol, pusieron a prueba la resistencia coronaria de los aficionados merengues. Frente a ellos, el Castilla no supo más que dar pelotazos buscando a Gudjohnsen a la desesperada, que en el 82’ había saltado al campo por Latasa y que, a pesar de las circunstancias, estuvo a punto de arrancar un penalti a favor en una contra en la que quebró a su único oponente. El árbitro, nuevamente, no dudó en no señalar la pena máxima ante un contacto cuya intensidad fue similar a la de infinidad de faltas pitadas a favor del Villareal en otras zonas del campo durante todo el encuentro.

Los tímpanos de Raúl parecían cuelga vientos en Florida en plena temporada de huracanes. Los pitidos en el oído interno del técnico blanco, causados por las lindezas que salían de nuestras bocas, despertaron por fin al entrenador madridista, que sacó en el 91’ al ex-culé Jaume Jardí por Arribas. Tercer cambio demasiado tardío cuando estaba más que cantado desde hacía no menos de diez minutos. Mano de santo. La vía de agua por nuestra derecha se tapó y los últimos instantes pasaron dentro de un razonable desasosiego.

Así se llegó al final del partido, con el que llegó la primera derrota del Villareal B esta temporada, propinada por un gran Castilla durante los primeros 80 minutos de partido, excepción hecha del gol regalado en el tercer minuto.

Se demuestra que a los nuestros se le dan especialmente bien los equipos con jugadores de gran calidad técnica, de vocación ofensiva y que atacan audazmente. Puede que amén de los goles regalados y las ocasiones desperdiciadas, nuestra gran asignatura pendiente sea competir contra los equipos cuyas armas son el oficio, la experiencia y la disciplina defensiva. Esperemos que los nuestros vayan mejorando en esta faceta para no pasar apuros a final de temporada porque, con los arbitrajes sufridos contra Barcelona y Villareal B, otras metas se antojan imposibles, seamos realistas.

Me despido para aprovechar a dedicar la crónica a mí ya mencionado amigo Fel, a mis queridos compañeros de El Diario de Mou, con los que pasé una jornada de domingo cojonuda la pasada semana (se echaron de menos muchísimo algunas ausencias), a nuestro entrañable Toñín, derrochando amabilidad con los canallas de Toni en su célebre Rincón, y a Alexis, compañero de El Quinto Grande, a quien por fin pude conocer en persona. Y ya que estamos metidos en faena, a mis inseparables Remeros: Jose, el propio Fel, Miranda y Rafa (in alphabetical order, Gareth Bale dixit). Un abrazo para todos. 

 

FICHA TÉCNICA:.


2-Real Madrid Castilla:
Luis López, Gila, Pablo Ramón, Dotor, Latasa (Gudjohnsen, 82’), Arribas (Jaume Jardí, 91’), Peter, Carrillo, Rafa Marín, Theo (Aranda, 46’) y Mario Martín.

1-Villarreal B: Jorgensen, Leal, Dela, Collado (Nikita, 54’), Del Moral, Arana (Goujón, 55’), Carlo (Gelardo, 84’), Ahn (Forés, 54’), Tasende, Jackson (Pacheco, 54’) e Íñiguez.

 

Goles

0-1 (min. 4): Tasende.
1-1
 (min. 14): Peter.
2-1 
(min. 47’): Peter.

 

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