CRÓNICA | Diario de una estafa (I): Real Madrid 1 – 2 Levante

Una crónica de: @Datemus

La Liga es una estafa. Tanto la organización de clubes como la Federación Española de Fútbol llevan años manipulándola sin escrúpulos, moral ni decencia. Han convertido lo que fue uno de los espectáculos deportivos más demandados internacionalmente en un tostón sin atractivo alguno, salvo para los nativos del país poseedores de mentes huecas, que no son pocos, y que consumen con gula y avidez la propaganda que les hace sentirse cada segundo más infelices y frustrados con su equipo, obteniendo ese placer que hallan en la miseria e infelicidad, en la frustración insultante hacia los suyos, seguramente consustancial a la más mínima autoexigencia. Todo sea para joder al Madrid. Ese es el único punto en el que Tebas y Mortadelo acuerdan la tregua y se ponen a trabajar juntos. Nada importa si con ello matamos también el negocio. Para entonces, sus carteras y la de los voceros que han prostituido al periodismo estarán mucho más repletas de lo que por su talento y méritos jamás habrían soñado. Por eso, precisamente, hacen falta tipos sin entrañas como estos al frente de la empresa, gente que no ha conocido los valores ni en su educación en casa ni en el aprendizaje en la vida o que, aún peor, han renunciado a ellos. Personajillos a la altura de una célula cancerígena en lo que a la ética se refiere. Héroes instrumento de villanos, grises, repugnantes, siniestros, como los colegiados Medié Jiménez y Cuadra Fernández. Gentuza como Luis Villaescusa, que titula en su en esa mezcla de fanzine político-militar y lupanar  de propaganda en ruinas, vendido al poder para que disfrute del placer de la mentira y la intriga, pagado encima por todos nosotros, “El Levante desquicia al Madrid”. Hay qué ser sinvergüenza. Hay que tener la geta del hormigón pretensado de una exclusa del Canal de Panamá para mirarte al espejo sabiéndote una ramera del engaño, para ganarte así el pan sin vomitarlo acto seguido. Me pregunto qué admirable aparato digestivo traéis de serie para poder con esto. ¿Se preguntan cómo habría titulado este ruin personajillo de haber sido el arbitraje al revés?.

Todos ellos sabían que el boxeador al que odian llegaba dubitativo, tambaleándose, y olieron su sangre fresca cual perros cimarrones hambrientos. Permitieron a su oponente reventarle los huevos y golpear con un yunque en cada guante. Bebieron de cada brecha abierta con el placer vampírico del infeliz que, aun odiando al Real Madrid, se sabe condenado a parasitarlo, pues no sirve para otra cosa.  

Esta es la LLiga Expanyola, una fosa séptica abarrotada de porquería y de mierdas a punto de reventar. Mientras el Boss me lo permita, titularé cada crónica como un episodio más la saga de una Estafa, otra más en esta década de muerte y mentira, de embuste y destrucción, de la sórdida decadencia precipitada de nuestra sociedad y de nuestras libertades.

Hasta aquí la introducción, que espero que no haya hecho abandonar a los más racionales, a los escépticos lectores que quieran indagar en lo meramente futbolístico. Prometo que, en adelante, nos centraremos en ello.

Salió Bettoni casi con lo que tenía, sin muchas más opciones ya que, como bien contó @luismanper en su previa, ahí están los resultados cuando juega la unidad B. Odriozola y Mendy en los laterales, Militao y Varane de centrales y Courtois bajo palos. En la medular, Casemiro, Kroos y Modric. De exteriores jugaron Hazard y Asensio con Benzema en punta.

A los dos minutos del partido, comenzaron a vérsele las costuras a Odriozola. Una indecisión entre Courtois y él estuvo a punto de costarnos que Morales enviara la pelota a la red.

Durante esos minutos, ambos rivales trataban de llegar arriba muy directos. El Levante, cada vez que robaba (de forma deportiva y sin recurrir al árbitro, quiero decir) buscaba la jugada directa inmediatamente, con mucho peligro, aprovechando los espacios entre los centrales y la enorme distancia entre éstos y Courtois. El Madrid no estaba muy fino en estas acciones pero, por el contrario, buscaba la portería contraria con cierto criterio y hasta peligro.

En el 6’, un córner botado por el Levante es robado en la frontal. Hazard inicia una larguísima y meritoria conducción con la que fue atrayéndose rivales para finalizar con un gran pase a Benzema, que no llegó a poder precisar su pase a la red por milímetros.

Acto seguido, llegó la jugada decisiva del partido. Sergio León realiza, desde la medular, un buen desmarque en profundidad que puso de relieve las miserias defensivas de Varane y Militao. Como pareja de centrales no funcionan, y hay que admitirlo. El espacio y la incuria con la que dejan maniobrar a no menos de 10 metros de distancia a su rival es inadmisible en jugadores de nuestro club. Militao es el único que tiene opciones de llegar a estorbar en el uno contra uno pero León mete el cuerpo con picardía entre el balón y él.

Por más repeticiones que he visto, no llego a ver a Militao tocar a Sergio León. Es cierto que en ningún momento quiere hacerle falta. Mi impresión es que el árbitro la pita a instancias de su auxiliar,  que también vive muy bien de esto de reventar al Madrid. Me pregunto cómo la pudo ver si no hay forma de hacerlo ni con mil repeticiones. El árbitro sanciona la acción y muestra la amarilla a Militao. No obstante, antes de proseguir, señalar que es imprescindible leer hoy la crónica arbitral de @cubelas13.

Debió de parecerle poco castigo a la coya de bandidos y debieron de llamar a la sala VOR,  haciendo intervenir al VAR en una de esas acciones en las que respeta siempre el criterio del árbitro. Qué curioso, se habrían preguntado Villaescusa y toda la tropa de la ruina de medios mantenidos por el poder, de no haber metido hace mucho su profesión en el lecho de esa casa de lenocinio llamada propaganda. A pesar de que en la repetición se observa que Varane ya está a la altura del delantero levantino y de que éste tenía el balón a una distancia respetable, el colegiado catalán decidió ir a ver el monitor, meter estos ingredientes en la coctelera de su cabeza, pensar en lo que diría su jefe de él al final del partido, y sancionar a Militao con la expulsión. Jugada decisiva que marcó el devenir de todo el encuentro, pero que no fue la última ayuda, ni con mucho, con la que el prevaricador de turno se sirvió de regalar a los visitantes.

Pese a jugar con diez, el Madrid, se organizó correctamente. Casemiro pasó a jugar de central y bastante bien. El equipo formó sin balón en un 4-4-1, con un Kroos que se hizo muy fuerte en su zona y hasta se permitió robar varios balones. En una contra en el 12’, el teutón dio un pase absolutamente espectacular, al girar su tobillo con la precisión con que la junta cardan del palier de un Mercedes Benz de última tecnología Made in Germany hace trazar una curva imposible. Ingeniería alemana al alcance de muy pocos, como él. El balón quedó a la altura perfecta de un Marco Asensio que había realizado un fantástico desmarque al espacio, ¡por fin uno! Cuánto bien le harían al equipo más movimientos de este estilo teniendo en el césped al germano y a Modric, dos auténticos especialistas en ponerlas donde el portero no llega en su salida. La meritoria carrera de Asensio terminó en un gran remate a la red con la derecha, que permitió hacernos soñar con lo imposible durante algún tiempo. 

El Levante estuvo unos minutos bajo absoluto control del Madrid. Una pena que Hazard, molestado continuamente por Mendy, se empeñara en jugar acciones de desborde y no en hacer justo lo que nos caracterizó en otros partidos, pasarla atrás y tenerla hasta aburrirnos como corderos insomnes. Esa lectura de encuentro no supo hacerla el Madrid, lo que no hacía presagiar nada bueno en un equipo que no sabe aguantar los resultados y que ha perdido toda su solidez defensiva, santo y seña del campeón de la 2019-2020. El Levante sí que lo vio. Por un lado, observó como el dominio del Madrid terminaba en pérdida en ¾ y, por otro, como el equipo lo pasaba mal cada vez que perdía el balón. Conforme se acercaba la media hora, adelantaba cada vez más la presión con un colaborador de excepción, Medié Jiménez, que permitió hacer faltas reiteradas sin ningún castigo cada vez que un jugador del Madrid desbordaba a su rival. El mejor de los valencianos hoy con diferencia, perdonó varias tarjetas amarillas de manual, regalando una antología de prevaricación en el deporte difícilmente olvidable. El rasero cuando defendían los locales, como no podía ser de otra manera, fue diametralmente opuesto.  Ante tanta dificultad, el Madrid fue cediendo el terreo y la posesión, y cometiendo el gravísimo error de defender metido ya en el área grande donde, simplemente, no sabe hacerlo.

En el 34’, un pase lateral desde la derecha, a la altura de tres cuartos, lleva el balón hasta el otro palo. El centro de Miramón es meritorio, pero en cualquier equipo que tenga un mínimo de solidez a envíos pasados, habría quedado en despeje. En nuestro Madrid contemporáneo, Odriozola interpretó mal lo que es jugar con diez y cerró demasiado. Intentó despejar algo a lo que era imposible que llegara, se la comió, y dejó a Morales llegar a la pelota sin oposición, para hacer un gran remate cruzado de primeras que cogió a contrapié a Courtois. Empate en el marcador y zozobra en la parroquia local.  Sin querer hacer sangre del donostiarra ni culpabilizarle injustamente de la derrota de hoy, hay que admitir que está a un nivel muy inferior al de Lucas Vázquez,  Carvajal  y Nacho. Muy decepcionante este fichaje hasta ahora, porque su aportación ofensiva ha dejado de ser siquiera existente.

El primer tiempo terminó en la misma línea, con un gran Mendié, el del Levante, Tebas y Rubiales, y con un Mendy muy dubitativo, el del Madrid. Mal arriba pero es que ya ni siquiera bien abajo. Terminamos casi dando gracias a que no se moviera más el marcador y esperando, muy irracionalmente, un milagro en la segunda parte. Qué diferencia de laterales, por cierto, hoy en el Di Stefano. Miramón estuvo en una galaxia distinta a la de Odriozola pero Oscar Clerc, estuvo en otro universo comparado con Mendy, seguro atrás e incorporándose continuamente al ataque con mucho peligro. Uno se pregunta por el verdadero nivel de ciertos puestos en esta plantilla ya que, justo en esas posiciones, el visitante pareció ser el equipo grande.

La segunda parte comenzó potable. Muchas alternancia en el dominio y un Madrid gris, pero justo es reconocer que no podíamos aspirar a ver el renacer ofensivo de este equipo justo el día en que jugábamos todo el partido con uno menos. Por si fuera poco, Karim se estaba marcando uno de sus peores días de la temporada y eso sí que lo acusamos muchísimo.

En el 52’, Kroos robó otro balón peligroso cerca de la frontal del área rival, abrió rápido y preciso para Karim, pero el galo perdió el pie de apoyo justo en el momento del golpeo por un inoportuno resbalón y arruinó la ocasión.

En el 58’, una larga y meritoria combinación del Madrid terminó con un disparo de Modric desde la frontal que se fue a las nubes.

Acto seguido, llegó el ya tradicional episodio de desacierto en los cambios. Hasta el más recalcitrante odiador de Vinicius JR me habrá de admitir que estamos viendo la peor versión, con mucha diferencia, de este futbolista desde su llegada a nuestro club. Pues vamos hoy y lo ponemos. Y no contentos con ello, le metemos por la derecha, donde peor maniobra. Los malpensados podrían argumentar que están preparando el consenso en su salida del club, otra marcha en esta plantilla cada vez más corta, donde hoy se echaba tanto en falta el poder recurrir a un centrocampista como Ødegaard. Más que nada porque estas oportunidades, lejos de ayudar al carioca, lo están hundiendo más en la miseria de desconfianza y autoestima en la que se encuentra sumido, y de estos temas, con veinte añitos, la inmisericorde afición madridista y el hijoputismo periodístico, no se sale fácilmente. No todos tenemos el coco de Nadal por mucho que nos cueste admitirlo.

Total, que @MichaelGood7 se nos baja también de un barco en el que creo que ya sólo quedamos en El Diario de Mou, David, @HCFanego y un servidor, como últimos supervivientes del naufragio de la otrora flamante promesa brasileira. Sólo puedo pensar que Bettoni debió de hartarse de las subidas de Clerc por nuestra derecha y creyó que Vini le ayudaría a taparlas. En la primera acción, en el 61’, en que Clerc se incorpora con peligro al ataque, el carioca le hace falta al borde de la línea del área. El árbitro pita la falta pero la saca fuera. Todas las repeticiones demuestran que es fuera salvo que adivines un milímetro de bota de jugador visitante sobre la línea de gol. Suficiente para la mafia del VAR. Penalti que tira el piscinero de Roger, que hoy ha tenido su día de gloria, para lucimiento del mejor hoy de los nuestros, Tibau Courtois, que con una gran mano a media altura despejó el lanzamiento.

Con los minutos el Madrid se iba hundiendo físicamente. El Levante, a pesar del fallo, estaba cada vez más cómodo y la cosa pintaba relativamente mal, intranquila cuando menos. Salvo en una acción meritoria de Vinicius, cortada en falta con amonestación por Morales, cuando un cambio de ritmo le había dejado fuera de combate, nuestro teórico revulsivo falló controles y se empeñó en intentar los regates por fuera, donde Clerc, inteligentemente, le cortaba el espacio cediéndole todo el terreno hacia el centro. Brillante lectura la del lateral visitante ante un jugador que no sabe desde esa banda desbordar hacia el interior del campo.

El resto de jugadores no se libraban. Kroos y Modric hacían lo que podían, sin oxígeno ya ni en las piernas ni en la cabeza. Asensio estaba intrascendente por la otra banda y Benzema completamente perdido.

Como a perro flaco todo son pulgas, en el 77’, el Madrid se permitió la alegría de volver a defender un córner en 2 contra 1. No se entiende, ni aun jugando con diez, la manera en que el equipo es capaz de cometer errores tácticos tan elementales. Esta vez el Levante decidió aprovechar el regalo, sacó atrás, volvió a llevar la pelota al córner y, con este elemental movimiento, centrar al punto de penalti donde a Roger le salió el control con más fortuna de su vida. La pelota le golpeó el interior del pie y quedó franca para el remate de empeine, que no perdonó a la red. Y es que hoy se cumplió aquello que Shakespeare pusiera en boca del Capitán, cuando dijo a Malcolm y al Rey eso de que “la Fortuna, sonriendo a su ruin causa, parecía la puta de un rebelde”.

La reacción al gol fueron dos cambios tardíos, uno de ellos nuevamente erróneo: el de Benzema por Mariano. El otro, el de Arribas por Asensio, debió de ser mucho antes. De hecho, el prometedor canterano jugó bien los minutos que tuvo. Ojalá hubiera entrado por Hazard cuando aún restaba encuentro.

De ahí al final, nada trascendente salvo la constante e insaciable humillación al Madrid del conjunto arbitral. No pararon de cebarse con los nuestros. Tres puntos que vuelan y una plantilla que afronta una crisis de juego y resultado. La Liga, esta mierda en la que hemos de participar aun a riesgo de accidentes aéreos, está ya perdida, no tanto por los puntos de distancia ni por el estado del equipo, sino por la mafiosa determinación a no dejarnos competirla. Difícil encomendarlo todo a una Champions que vamos a afrontar con muchísima presión encima. Esperemos que, al menos, lo hagamos con la plantilla al completo y no con la plaga de lesiones que nos asola en cada compromiso, sin importar el momento de la temporada.

Por último, quedamos atentos a la reacción de mi admirado Florentino Pérez a lo acaecido hoy en nuestro estadio. Que vengan a tu casa a reírse, mofarse, robarte y humillarte de esta forma, es algo ante lo que el club ha de reaccionar enérgica y públicamente. Lo contrario, resultaría en un verdadero desaliento y desinterés por lo que vaya a hacer el  equipo en esta puñetera farsa a la que nos vemos abocados a comparecer.

 

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