CRÓNICA | Arandando, que es gerundio: Real Madrid Castilla 2 – 1 Gimnàstic de Tarragona

Una crónica de: @Datemus

Vuelta al Di Stefano del Real Madrid Castilla. Agradable jornada dominical para recibir al Nastic de Tarragona, el equipo de procedencia de uno de los técnicos del filial madridista: D. Luis Miguel Ramis, quien terminó por dirigir al segundo equipo blanco una vez finalizó su etapa como jugador del Real Madrid. Los catalanes se presentaban como cuartos en la clasificación.

La temporada está siendo irregular. Al Castilla le cuesta ser competitivo fuera de casa. Esta mañana, la visita del cuadro catalán, luchador e incomodísimo para cualquier rival, suponía una importante piedra de toque para los de Raúl. El técnico madrileño sabía que no podía contar ni con Blanco, ni con Miguel Gutiérrez, ambos en la convocatoria del primer equipo. Arribas era baja mientras que Aranda y Peter venían de disputar el debut de esta temporada del Juvenil A en la Youth League (empate a uno a domicilio frente al Inter).

El partido empezó con los visitantes actuando como si jugaran en su estadio. Plantearon una presión adelantadísima, con la línea defensiva en el medio campo, ahogando la salida del balón de los locales. Hubo que esperar hasta el 8’ para ver llegar una pelota de espaldas a Latasa, en lo que parecía una de las mejores alternativas para descongestionar el juego. La ordenada disposición del Nastic se imponía sobre cualquier esfuerzo creativo del Castilla, que no daba con la clave para generar alguna jugada que destacar en esta crónica. Afortunadamente, los blancos no cometieron errores graves en la salida del balón y prefirieron perderla a entregarla en zonas de muchísimo riesgo.

Así llegamos a la primera media hora de juego. Latasa, que llevaba en el terreno de juego renqueando unos quince minutos, tuvo que ceder su lugar a Andri Gudjohnsen.

Un minuto después, el Nastic disfrutó de la mejor ocasión del encuentro en un fallo clamoroso de Luis López en la salida de balón.

Imagen: realmadrid.com

El cuadro local seguía sin poder descifrar el laberinto hacia la portería tarraconense. Morante apenas la tocaba. Las bandas no se explotaban y los porteros, salvo en la acción comentada en el párrafo anterior, parecían dos espectadores más. La árida disputa física y táctica anulaba cualquier esperanza de ver un partido vistoso. 

En estas estábamos cuando en el 37’, Marvin se sacó desde tres cuartos, algo escorado hacia su banda, un pase fantástico a la espalda de los centrales. Por allí apareció el Capitán América granadino, Oscar Aranda, con ese ánimo combativo mezcla de caudillo de horda bárbara y de superhéroe de encorvada carrera. Apareció por donde menos se le esperaba, que en el caso de Aranda es como decir por cualquier zona del campo, siempre dispuesto a exprimir sus pulmones de acero. Le ganó la espalda al central de su zona y ejecutó un excelente remate de cabeza con el que adelantó a los locales en el marcador.

Los madridistas acosaron en los cinco minutos siguientes la portería visitante. No hubo ocasiones muy claras, pero sí mucha sensación de peligro, como en un remate de Santos que rebotó en un zaguero rival.

Así se llegó al descanso, con cierta esperanza de ver mejor juego en la segunda mitad ante la necesidad de Nastic de atacar más, y de que fuera en detrimento de su encomiable disciplina defensiva.

Imagen: realmadrid.com

El Nastic se estiró, sí, pero con lo que no habíamos contado es con la aparición de una combinación tradicional en los partidos del Castilla: minuto 49, regalo local y atraco del árbitro. El regalo comenzó en una cesión a córner de Retu, que centró al recogepelotas en lugar de a su arquero. El atraco, en el saque de esquina olímpico de Bonilla. Luis López saca en dos tiempos con muchísimas dificultades, primero entre su mano y el larguero; luego, despejando su propio rechace a media altura, con la rodilla de su zurda, sobre la misma línea de gol. Los catalanes ejercieron entonces como suelen sus más célebres representantes políticos indepes: se inventaron una historia, la protestaron como si hubiera existido, reclamaron el botín como si hubieran sido expoliados de lo que ellos mismos querían rapiñar, y obtuvieron lo que no les correspondía. ¿Le suena? Como la vida misma. El línea levantó la bandera y el árbitro, que no había concedido el tanto en primera estancia, se vio obligado a perpetrar la tropelía a instancias de su auxiliar. Los jugadores del filial no se lo podían creer, pero sus protestas tuvieron otra recompensa muy distinta: amarilla a Dotor y a otra cosa, mariposa. ¿A que les suena también?.

El peligro de este tipo de acciones no es que te empaten de una forma tan injusta nada más arrancar el segundo tiempo, sino que te hundas. Cuarenta y cinco minutos de esfuerzo expoliados, una vez más, por gravísimos errores arbitrales. Hay que tener la cabeza muy fría y bien puesta para rehacerte de un golpe así. Afortunadamente, los de Raúl se olvidaron de la acción y se dedicaron a jugar.

El Nastic, envalentonado por la rápida igualada, se había estirado buscando adelantarse en el marcador. Tomó sus riesgos y el envite le salió mal. En el 58’, una recuperación en tres cuartos cae en las botas de Peter, por primera vez con espacios, de cara y en ventaja. Peter Federico hizo entonces de las suyas: la condujo, dribló y volvió locos a los defensores rivales, que le vieron progresar como meros espectadores aturdidos. Entonces Peter levantó la cabeza y la cedió atrás, en un clásico pase de la muerte hacia el hombre que se incorporaba al área. Quemando la hierba con sus tacos, el Capitán América granadino pisaba a toda prisa los terrenos donde los delanteros o bien fracasan o bien firman contratos millonarios. Destapando su alma de superhéroe, deshizo la injusticia y el entuerto arbitral con un fantástico remate cruzado. Golazo que ponía por delante a los nuestros de nuevo.

Apareció entonces el mejor Castilla. Disfrutó de los espacios que dejaba el Nastic, obligado por fin a proponer. Defendió bien, robó muchos balones y salió rápido aprovechándose de la rapidez de Peter y Marvin, del esfuerzo box to box de Dotor, de los desmarques de Gudjohnsen y de la combatividad de Aranda.

Imagen: realmadrid.com

En el 69’, Retu, con problemas musculares, cedía su puesto a Carrillo.

En el 76’, Santos, en una jugada personal, se fue de todos engañando a cuantos esperaban que la cediera a Marvin. Se internó en el área y chutó cruzado pero fuera, por poco, en lo que habría sido el tanto de la tranquilidad.

Un minuto después, de nuevo en un córner, el Nastic llevó muchísimo peligro a la portería de Luís López. Un balón rechazado a una frontal muy desguarnecida, lo aprovechó Pol para enviar su empalme muy cerca del larguero.

El Nastic pareció tomar consciencia de nuevo de su calidad como equipo y de su capacidad de hacer peligro. Dos minutos después, en el 80’, un centro desde la izquierda fue despejado de cabeza milagrosamente Morante, que en puestos de central, reivindicaba el esfuerzo defensivo de todo centrocampista que no está brillante en el ataque. Ojalá Morante vaya mejorando y poniendo al servicio del juego ofensivo su gran calidad. Poco a poco, a ver si nos pueden hacer no echar de menos a Blanco.  

En el 82’, en un saque de falta de Bonilla, la pelota llega en el segundo palo a un atacante libre de marca. Su centro de cabeza es sacado por Luis López con muchísimos problemas.

Imagen: realmadrid.com

El Nastic se hizo amo del partido. El Castilla se agobió ante el empuje rival. Acusó el cansancio físico y la amenaza mental de volver a perder en diez minutos lo sembrado con sudor y sangre durante el resto del encuentro. Raúl parecía no reaccionar ante el evidente cansancio de los suyos. Los balones desde las bandas de los visitantes, que no necesitaban más de dos pases para crear jugada, encontraban siempre rematante. En el 84’, los catalanes estuvieron a punto de igualar en una sucesión de rechaces en el área pequeña.

A cuatro minutos del final, Aranda, entre los merecidísimos aplausos de la parroquia blanca, dejaba su puesto a Theo. El retoño del legendario Zizou aportó juego aéreo y de espaldas con el que dar más posesión en la salida en largo de los locales. Eso, y la heroicidad de Carlos Dotor, que parecía estar jugando escorado a la izquierda los primeros diez minutos del partido sustentado en su inigualable capacidad de sacrificio y su inmensa resistencia atlética. Los minutos finales más los cuatro de descuento se nivelaron y el Castilla llegó al final sin demasiados apuros, a pesar de que el recuerdo de la sucesión de ocasiones visitantes del 80’ al 85’ nos hacía temblar cada vez que veíamos la pelota en campo propio.

Cuatro partidos jugados, dos victorias en casa y dos derrotas a domicilio. Necesitamos un poco más de contundencia ofensiva, suerte con las bajas y mejorar un aspecto del carácter competitivo de este equipo: el que le hace descomponerse por completo ante un cierto acoso rival, cediendo ocasiones muy claras ante jugadas apenas elaboradas. Si mejoramos, quién sabe si podremos volver a competir por objetivos mayores por mucho que Miguel y Blanco sean ya más bien jugadores del primer equipo.

 

REAL MADRID CASTILLA 2, GIMNÀSTIC DE TARRAGONA 1

 

GOLES

1-0 (min. 38): Aranda.
1-1 (min. 50): Bonilla.
2-1 (min. 58): Aranda.

 

ALINEACIONES

Real Madrid Castilla: Luis López, Santos, Gila, Pablo Ramón, Marvin, Dotor, Latasa (Gudjohnsen, 32’), Peter, Morante, Retuerta (Carrillo, 69’) y Aranda (Theo, 87’).

Gimnàstic de Tarragona: Manu García, Pol D. (Pedro, 68’), F. Carbia (Pol B, 68’), Del Campo, Fullana, Quintanilla, Aythami CL, Pablo Fdez. (Edgar Hdez., 58’), Robert S., Joan Oriol (Nil ,81’) y Jannick (Bonilla, 46’).
 

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