Una crónica de: @OlgaUnMundo

 

Después de la victoria en Grecia en Champions contra el Olympiacos con sufrimiento y dejando muchas dudas, volvía el Real Madrid a la mugrienta liga de Tebas y Negreira para enfrentarse en mi tierra, tierras catalanas contra el Girona.

De nuevo el sistema elegido por Xabi Alonso fue el 4-4-2, el que mejor le va a este Madrid, y la alineación era la esperada, salvo en la defensa. La zaga trasera del equipo está muy lastrada por las lesiones y tenemos pocos efectivos para utilizar.

Tras más de tres meses de baja, volvía a incorporarse Rüdiger y también Militao tras su lesión para ser la pareja de centrales y Fran García volvía al lateral como titular después de muchos partidos.

El resto de la alineación: Courtois, Tchouaméni, Valverde, Bellingham, Güller con Vinicius y Mbappé en el ataque. Lo dicho: sin sorpresas.

Empezó el Madrid dominando y el público silbando a Vinicius. ¿Por qúe? Porque es Vinicius. Punto. No le pitan al Real Madrid, sino a este jugador al que tienen manía porque es el mejor, les da de mamar a menudo y eso no les gusta. Pues no les queda que tragar…

El juego es pausado. El Girona estaba bastante encerrado, pero cada vez que conseguía acercarse al área creaba peligro. Al principio la defensa del Madrid era seria y podía abortar los intentos gerundenses, pero con el paso de los minutos y la ausencia de gol la presión era cada vez más alta y se olvidaban de defender.

El Real Madrid seguía sin encontrar el fútbol. Falta velocidad y verticalidad. Era necesario jugar de manera más vertical y rápida para pillarles descolocados y que no les diera tiempo a arreplegarse. Es importante probar chutes desde fuera y esto al Real Madrid le cuesta desde hace mucho tiempo. Con defensas así, tan compactas, es difícil sorprender si decides acercarte mucho a portería.

Aún así se intentaron un par de chutes, tanto Mbappé como Güller, pero se fueron desviados.

Imagen: realmadrid.com

Con Vinicius siempre se iban 2-3 jugadores, por tanto lógamente debían quedar liberados otros de los nuestros, como Bellingham o Mbappé, pero aún así no conseguíamos crear los espacios para conseguir ocasiones claras.

A pesar de que el juego se ha desarrollado en el campo del Girona, el equipo catalán ha sabido encontrar huecos para robar y poner en aprieto al Real Madrid varias veces.

En el minuto 38 un cabezazo de Kylian Mabppé casi estrena el marcador, pero despejó Gazzaniga.

Tan sólo un minuto después, el francés metió gol desde la parte izquierda de la portería, muy cerca del cancerbero argentino, después de un caracoleo en el área. Pero se anuló porque toca un poco el balón con la mano al recibir, seguramente en un intento de no desestabilizarse. Está bien pitado, ya que obtiene ventaja y no puede subir al marcador.

Pero lo que tan fácilmente les resulta pitar en nuestra contra, les resulta tremendamente difícil pitar en nuestro favor. Le hicieron una falta clara a Mbappé en la línea del área que no les dio la gana de pitar.

Y justo después el que inaugura el marcador es el Girona, un disparo de Ounahi, que queda totalmente solo y desmarcado, bate a un Courtois que nada puede hacer. Había falta previa al 10 del Madrid. Muy clara además. Pero Richi y sus secuaces no quieren ni revisarlo. Esto no interesa. La mano de Mbappé si que la han visto rápido.

Poco después acaba la primera parte y de nuevo hay malas sensaciones. Güller hoy ha tenido un partido bastante malo, aunque en general no me parece que el equipo lo haya hecho tan mal.

La segunda parte empieza con un cambio en las filas blancas. Xabi decidió sacar a un Arda Güller que hoy no se ha encontrado en el campo para darle entrada a Camavinga, a ver si era posible imprimir oxígeno al juego.

Imagen: realmadrid.com

Es muy difícil de entender que un equipo con tantos buenos jugadores, los mejores, esté tan falto de fútbol.

El juego sigue igual: El Madrid domina básicamente pero es que el Girona se encuentra más cómodo sin balón que con él. No encuentra los huecos y no juega con rapidez para sorprender al Girona. Cuando conseguimos llegar, los tiros no son lo suficientemente fuertes y el portero atrapa con facilidad. La circulación del balón es lenta y la creación de juego casi inexistente.

Gazzaniga es un buen portero. Pero todos sabemos que cuando juegue contra el Barça, sorprendentemente, tendrá manos de mantequilla.

En el minuto 61 Vinicius metió gol, pero estaba en claro fuera de juego. El Madrid lo seguía intentando, pero sin efectividad. Sin soluciones.

Minuto 64 y hay un claro penalti al brasileño que sí pitan esta vez. Kylian se encarga de transformarlo. Empata el Real. Último gol del encuentro.

En el 73 se produce el segundo cambio para equipo blanco. Xabi Alonso decide quitar a Tchouaméni y sacar a Rodrygo. La intención es que el 11 se abra hacia la derecha y Vinicius hacia la izquierda para que Kylian Mbappé tenga más espacio en el centro del campo.

En el 80 hay un penalti a Rodrygo que tampoco revisan.

Hay varias ocasiones para Vinicius y Mbappé, pero no se consiguen materializar.

Imagen: realmadrid.com

Al filo del minuto 90 vuelve a mover ficha el banquillo del Madrid. No entiendo por qué tan tarde, pero qué sabré yo. Turno para Carreras y Gonzalo, a ver si conseguimos ganar este bodrio de partido. Salen Trent y Fran García. Evidentemente de poco ha servido.

Se añaden 4 minutos. Varios centros a la nada.

Un partido muy trabado, sin juego, sin ideas, sin lógica, sin fútbol… Confío en el equipo y en el entrenador, pero lo cierto es que esa confianza se va minando poco a poco. No vamos hacia ningún lado. Da la sensación de que el Madrid es incapaz contra un equipo que está en descenso.

Lo peor de todo: ponemos en bandeja el liderato al equipo tramposo y corrupto. No sé qué es peor: que la regalen o que nos la roben.

Las estadísticas dicen que no estábamos así desde 2019 y en esa temporada 2019-2020, la del COVID, se ganó la liga con el equipo B, ya que había una plaga de lesiones y algunos jugadores también contrajeron el virus. Pero cuesta creer que podamos ganar algún título así.

Se hacen cambios tarde. Seguimos sin entender la entrada de Rodrygo. La vida sigue igual y esto no mejora. El miércoles en Atenas al menos vimos goles, vimos que se podía. Hoy no, y no es que haya faltado actitud. En mi opinión, la actitud del equipo ha sido la correcta. Pero esto va de mal enpeor.

El miércoles tenemos partido en San Mamés y no lo vemos nada claro. Nubes muy negras en el horizonte.

 

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