Una crónica de: @JAgilminguez

Tras el sorprendente partido de semifinales que nos regalaron en la noche del martes el FC Barcelona y el Atlético de Madrid, llegaba el turno de los nuestros en la eliminatoria que decidirá el otro de los dos equipos que accederá a la final de Sevilla.

Anoeta presentaba un ambiente caldeado desde mucho antes de dar comienzo el partido. Se oía en la grada el runrún de partido grande, sobre todo teniendo en cuenta la cercana posibilidad de que el equipo local pueda volver a pelear por el título copero.

El Real Madrid se plantaba en el campo con un 4-4-2, con Lunin recuperando la titularidad en la portería, Tchouameni y Rudiger de centrales y Fran García y Asencio en los laterales. Ceballos y Camavinga se ocupaban del eje central y Bellingham y Güller más adelantados y pegados a banda. Vini Jr. y Endrick eran los encargados de las labores de ataque ante la ausencia de Mbappé (con molestias) y Rodrygo (gozando de un merecido descanso). Vini fue ésta noche el capitán del Real Madrid, y su comportamiento honró el brazalete que portó mientras estuvo en el campo.

Bajo la atenta mirada de varias leyendas de ambos equipos (entre las que sobresalían Pirri y el gran Arconada), la Real Sociedad, llevada en volandas por su afición, empezó el partido ejerciendo una gran presión sobre el equipo blanco (hoy de naranja). La banda derecha, junto con un Camavinga desconectado, fueron la parte más floja del Real Madrid durante la primera parte. Lunin, que sería uno de los destacados del equipo, tuvo que emplearse a fondo a los 4 minutos a disparo de Kubo, que a duras penas pudo despejar a córner.

Imagen: realmadrid.com

Las acciones, tanto de Barrenetxea por banda izquierda como de Kubo por banda derecha, creaban constantes problemas a la defensa madridista. El pequeño extremo japonés, tan habilidoso como teatrero, era un continuo incordio para Fran García.

Llegábamos al minuto 19, cuando Vinicius, que hoy estuvo especialmente colaborativo en defensa, recuperó un balón cerca de su área. Se lo cedió a Endrick, quien tras pase a Bellingham emprende una veloz carrera hacia el área donostiarra, mientras le señala su intención al inglés. Éste, consigue enviarle un preciso pase largo que el brasileño consigue bajar con un control orientado, rematando con el exterior de su pie izquierdo y batiendo a Remiro. 0-1 en el marcador y el Real Madrid volvía a mostrar su poderío en ambas áreas. Poco después, Vini estuvo a punto de marcar, pero Remiro (muy destacado hoy), pudo desviar la pelota.

Un disparo flojo de Oyarzábal poco después y un otro de Barrenetxea al filo del descanso, que desvió Lunin fueron lo más destacado de la Real Sociedad en esta primera parte. La alarmante falta de puntería de los locales durante toda la temporada, está lastrando sus posibilidades en todas las competiciones. Generan ocasiones, pero son incapaces de materializarlas.

La polémica vendría en el tiempo de descuento. Tras una falta de Asencio sobre el incisivo Barrenetxea y por la que vió la tarjeta amarilla, se escucharon gritos en su contra desde la grada. Vini – gran capitán en la noche de hoy, defendiendo a sus compañeros- se dirigió al árbitro Sánchez Martínez, quien inició el protocolo contra el odio, deteniéndose el encuentro durante varios minutos.

Imagen: realmadrid.com

La segunda mitad comenzó con la entrada de Lucas Vázquez por Raúl Asencio. La tarjeta amarilla y las peligrosas llegadas por esa banda, hicieron que Ancelotti diera entrada al gallego para impedir que el equipo pudiera quedarse en algún momento en inferioridad. Esa segunda mitad comenzó igual que terminó la primera parte: con intensidad y presión por parte local, pero con muy poca definición. Lunin volvería a salvar al Real Madrid a disparo de Barrenetxea.

Definición que sí tiene el Real Madrid. Vinicius, que jugó durante muchos minutos en el centro del campo, distribuyendo juego y filtrando pases entre líneas, colocó un maravilloso balón a la espalda de la defensa blanquiazul, para que lo bajase nuevamente Endrick y lo estrellase en el larguero. No somos capaces de vislumbrar el techo de este jugador, pero todo apunta a que puede ser un talento generacional, dada la variedad de registros que maneja en ataque y su carácter de auténtico killer.

Imanol dio entrada a varios jugadores, siendo lo más destacable la entrada de Becker por Barrene y de Oskarsson por Oyarzábal, pero no serían capaces de variar la deriva errática de la Real en ataque.

Si la Real no era capaz de recortar en el marcador, el Real Madrid no era capaz de rematar el partido y la eliminatoria. Bellingham tuvo un par de oportunidades que fueron desbaratadas por un buen Remiro. Sobre todo la primera de ellas, sacando un brazo milagroso a tiro raso del 5 del Madrid. Lunin, en la otra área, hacía lo propio, manteniendo a raya a Oyarzábal, que fue quien gozó de la mejor ocasión, en un balón hacia atrás de Fran García, que pudo costarle muy caro a su equipo.

Imagen: realmadrid.com

Ancelotti movió el banquillo dando entrada a Alaba por Endrick y algo más tarde entrarían Rodrygo y Brahim por Vini y un apagado Güller (el talentoso jugador turco no destacó especialmente, y viendo su partido de esta noche, se comprende que Carlo no esté contando especialmente con él en éste tramo de la temporada). Con el partido prácticamente terminado entraría Mendy por Camavinga.

A destacar en la noche de San Sebastián las actuaciones de Lunin (inmenso nuevamente en la portería), Tchouameni (tanto en defensa como de pivote, lleva un mes excepcional), Bellingham, Vini (partido completísimo del brasileño aunque no marcase) y Endrick (el máximo goleador blanco en ésta edición de la Copa).

Lo peor de la noche llegaría en el tiempo de descuento. Un choque entre Ceballos y Kubo, acabó con la lesión del andaluz. Le llega en su mejor momento de la temporada (y posiblemente de su carrera). Esperemos que no sea una lesión de gran duración, dado el carrusel de partidos importantes que le esperan a su equipo en las próximas semanas.

El loco calendario, que parece diseñado por un auténtico enemigo del fútbol, no nos permitirá ver el partido de vuelta hasta principios del mes de abril. Un partido que afrontará con los deberes hechos. Entre medias, eliminatorias europeas y un absurdo parón de selecciones. Pero a la vista de lo reflejado hoy en el terreno de juego, podemos confiar en que el Real Madrid tenga ya un pie en la final de Copa, sobre todo sabiendo que la vuelta será en su feudo.