Una previa de: @luismanper

Por cuarto año consecutivo el Real Madrid se enfrenta al Manchester City en una eliminatoria de Champions, con dos victorias blancas y una citizen, a la que hay que añadir la clasificación madridista a la final de 2016 con aquel solitario gol de Bale y la eliminación que nos inflingió el equipo de Guardiola en aquella Champions de la pandemia que todos recordamos por el 8-2 del Bayern al Barça. Por todo ello, nos estamos empezando a acostumbrar a que todos los años juguemos contra el City en alguna ronda, esta temporada será en dieciseisavos debido a la mediocre fase de grupos que han jugado los dos últimos campeones de esta competición, hasta el punto de que el equipo blue llegó a estar eliminado durante varios minutos de la última jornada.

Y es que la mala temporada que viene cuajando el Manchester City no se limita solo a la Champions, sino que en Premier lo ha situado quinto con 41 puntos y sin ninguna opción de luchar por ella a mediados de febrero, teniendo que conformarse ya por la lucha de meterse entre los cuatro primeros, todo ello lo convierte en un rival mucho más peligroso ya que la Champions es el único clavo ardiendo al que le queda por agarrarse para salvar la temporada.

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Para ello y quién sabe si temiendo una futura sanción por las famosas 115 infracciones del Fair Play Financiero, el Manchester City ha tirado la casa por la ventana en este mercado de invierno en el que se ha traído de una tacada a los centrales Vitor Reis y Khusanov, el delantero egipcio Omar Marmoush y el mediocentro Nico González, que nada más debutar el pasado sábado en FA CUP contra un equipo de tercera división se lesionó, así que en teoría será baja mañana.

Aunque para carrusel de bajas el nuestro, con la última lesión de Lucas Vázquez que unidas a las consabidas de Rudiger, Militao, Carvajal y Alaba nos va a obligar a jugar con una defensa de circunstancias formada por Valverde y Mendy en los laterales con Tchoaumeni y Asencio como centrales, Courtois en la portería, el recién reaparecido Camavinga en el eje del equipo flanqueado por Ceballos y Bellingham, quedando los extremos para Rodrygo y Vinicius y la punta de ataque para Mbappé.

Imagen: realmadrid.com

El Real Madrid tampoco llega a esta eliminatoria en su mejor momento, pues tras unos meses de diciembre y enero en los que parecía haber remontado el vuelo ha empezado el mes de febrero sumando 1 punto de los últimos 6, escándalos arbitrales aparte, y hablando de los árbitros mucho cuidado mañana con las tarjetas pues jugadores clave del equipo como Bellingham, Camavinga o el propio Tchoaumeni están apercibidos y se perderían la vuelta en caso de ver amarilla, y si la situación de la zaga de mañana ya es dramática, no me quiero ni imaginar lo que supondría no recuperar a ninguno de los lesionados y que el mediocentro francés tampoco pudiera jugar en el Santiago Bernabéu por acumulación de amonestaciones.

El partido será arbitrado por el francés Clement Turpin, cuyo análisis cedo gustosamente al gran Nilo Campo, por lo que solo queda desear que el Real Madrid siga sacando fuerzas de flaqueza en este tramo tan decisivo de la temporada en la que se juega sus opciones de seguir vivo tanto en Liga como en Champions, pues como diría el clásico en febrero no se ganan las competiciones pero sí las puedes perder, pero si alguien se ha ganado el crédito para confiar en que pueda sacar adelante situaciones límite es nuestro Real Madrid.