CRÓNICA | Porno del duro: Real Madrid Castilla 3 – 1 Atlético de Madrid B

Una crónica de: @MiedoEscenico2

Volvía el Real Madrid Castilla a jugar una de esas finales que le podían dar la llave de la puerta de acceso a la segunda fase de la 2ªB, como explicó de nuevo, esta vez más nítidamente que nunca, nuestro Luigi en el podcast de El Diario de Mou de esta semana. Las victorias del Rayo Majadahonda y del DUX Internacional convertían el partido en imprescindible para ascender, y se enfrentaba nada más y nada menos que al eterno rival, el filial del Atlético de Madrid. Raúl decidió repetir el esquema del partido anterior, de nuevo con Luis SuperLópez bajo palos, Gila, Chust y Pablo Ramón en la línea de centrales, con Santos y Miguel con las bandas enteras para ellos; Blanco de mariscal en el medio centro, con Dotor y su capa de invisiblidad bien cerca, Arribas buscando desequilibrar en la media punta derecha, César Gelabert en banda izquierda y, arriba, Juanmi Latasa, el Ariete Enmascarado, que no es el título de una película de las que ve el boss en Cumlouder, aunque lo pueda parecer.

Dicen que no por mucho madrugar amanece más temprano, pero lo cierto es que el Castilla, a través de Sergio Santos, envió el primer centro al área a los 30 segundos de partido, y que, al minuto y medio, Miguel Gutiérrez hizo lo mismo desde el otro lado. Lo que pasa es que el Señor Gutiérrez puso el balón en ese triángulo de las Bermudas que hay siempre en el espacio entre los tres centrales y el portero, y en esas coordenadas apareció Juanmi Latasa, como un auténtico depredador, para meterla. E, insisto, esto no tiene nada que ver con una película de las de fornicio, sino que queremos decir que remató el balón con un escorzo magnífico, y lo mandó al fondo de la red de la portería rojiblanca.

La verdad es que el 1-0 apenas cambió el guión después: el Castilla dominaba, dominaba y dominaba, y el Atlético se dejaba hacer, casi con sumisión, resistiéndose sólo al final. No, no, tampoco es que fuera una película sadomasoquista, de las que ve a veces Toni, de esas de cuero, tacones de aguja y tal. Hablamos de un equipo, el castillista, decidido a hacerse con el partido, controlando el juego, llegando de vez en cuando, y otro, el atlético, replegado, apenas saliendo, dejando jugar al de blanco, al menos hasta llegar al área. Ahí ya se ponían más serios, y no dejaban apenas que hubiera remates claros de los delanteros del Castilla. Este tramo duró unos 25 minutos, y sirvió para ver ocasiones de Arribas, centros de Miguel sin remate y regates imposibles de César Gelabert.

Imagen: realmadrid.com

A partir del minuto 25, el Atlético de los pequeños se desperezó, y se juntaron un par de pérdidas atrás de los blancos, quizá por exceso de confianza, con una elevación de la presión de los rojiblancos en centro del campo. La unión de estos dos factores derivó en una etapa de dominio atlético y de intentos infructuosos de salida del Castilla. El portero de los blancos, Luis, volvía a convertirse en SuperLópez, ora parando una falta envenenada, ora despejando de puños un centro peligroso. Unos habían perdido el lubricante y otros habían sacado el látigo, aunque tampoco hacían demasiado daño. Diablos, otra vez, perdón, nada de sexo duro. Nos referimos a que el juego blanco había dejado de fluir como antes, y que los atléticos se tiraban a recuperar cada pelota como si fuera la última.

Afortunadamente, esto no duró más de diez minutos, y pronto el filial blanco volvió a generar peligro, especialmente castigando por el flanco izquierdo, con las subidas de Miguel Gutiérrez y los escarceos de Gelabert.  En el 39, Latasa remataba alto, con la izquierda, tras una dejada de Sergio Arribas, y todo se iba convirtiendo en un partido de ida y vuelta, con el Atlético chocando con los tres centrales madridistas, y el Castilla haciendo lo mismo con los tres del Atlético B. En el minuto 44, se la clavaron a los nuestros por detrás. Y, no, no es nada relativo al asunto lujurioso, pero duele. Un centro desde la derecha del filial atlético sorprendió despistados y algo pasivos a Sergio Santos y Gila, y Medrano entró solo a rematar a gol, sin que pudiera hacer nada Luis López. Y, a continuación, el árbitro mandó a los jugadores a descansar al vestuario, con el empate a uno en el marcador. El filial blanco había desaprovechado algunas fases de dominio y, en una jugada casi aislada, había encajado el gol en un desajuste defensivo impropio en un equipo con tres centrales.

No queremos pervertir a los chicos, pero creemos que ese instinto asesino, el del “Aquí te pillo, aquí te mato” de los primeros minutos, hay que desarrollarlo un poquito más, y meterla hasta la extenuación, a ser posible. Nada que ver con películas de adultos, la vida nada más. De hecho, el Atlético B salió en la segunda parte con algo de eso, empujado por su gol psicológico del final del primer tiempo, y con la presión algo más arriba. Fueron minutos algo difusos, en que el Madrid tenía el balón muy atrás, pero ya apenas llegaba con claridad, con más voluntad que acierto. Por su parte, el filial rojiblanco generaba cierta sensación de incomodidad cuando conseguía alcanzar el campo castillista, aunque tampoco creaba demasiado peligro. El primer cuarto de hora de la segunda parte, así, fue un querer y no poder de ambos equipos.

Imagen: realmadrid.com

Raúl, cuya numerosa prole demuestra que algo sabe de la reproducción humana, vociferaba desde la banda, y el Castilla despertó de golpe, primero con una formidable volea con la izquierda de Sergio Santos, que rechazó a duras penas el portero San Román, y luego con otro remate, esta vez del otro Sergio, Arribas, que despejó el propio cancerbero con el cuerpo a la desesperada. El filial blanco, a partir de ahí, comenzó a recuperar el balón más arriba, y a castigar, especialmente, por el lado izquierdo, con Pablo Ramón ayudando a Miguel Gutiérrez y Gelabert a fustigar por la banda. Aun así, a Raúl no acababa de convencerle lo que veía y, en el minuto 67, introducía dos cambios: Carlos Dotor dejaba su lugar a Iván Morante, y Hugo Vallejo pasaba a ocupar la plaza que dejaba Pablo Ramón, cayendo a la izquierda, con lo que Gelabert se metía a la posición de media punta y la defensa volvía a ser de cuatro.

El partido entró en una fase algo caótica, como aquel chiste del que pedía “¡Organización, organización…!” porque no le salían las cuentas y, a falta de veinte minutos, se veía a los dos filiales muy castigados físicamente, lo cual derivaba en imprecisiones continuas de ambos. En el 72, Víctor Chust evitó un gol claro desviando un remate a bocajarro de Medrano, y eso acabó de despertar al Castilla. Al minuto siguiente, Miguel Gutiérrez provocó una falta peligrosa en la banda izquierda, que Arribas sacó con su providencial clase y que Chust no pudo rematar, montándose en el rechace una pequeña tangana entre los jugadores por la falta del capitán blanco al portero, y el empujón que le dio, sin venir a cuento, el central rojiblanco Moreno.

A falta de un cuarto de hora para el final, Mario Gila empezaba con calambres, y tenía que ser sustituido por Guillem, pasando Sergio Santos a ocupar la posición de central derecho. El Atlético entró en esta fase final pegando más que antes, y demostrando cariño a los jugadores castillistas con abrazos algo descontextualizados, sobre todo, para cortar jugadas en falta, que nos parecía sexo sin amor, la verdad. El árbitro vio algunas, pero otras le pillaron mirando a Cuenca. O donde miren los árbitros cuando quieren desentenderse, vaya. El caso es que, llegando a los cinco minutos finales del tiempo normal, la sensación era de que nos estábamos quedando a medias. Y, ya sea en el sexo o en la vida, no hay nada peor que quedarse a medias. Peter Federico, con nombre de actor famoso, no necesariamente de películas porno, entraba por César Gelabert, y con eso Raúl quemaba sus naves y mandaba al asalto final a los chicos. Meter o no meter, a eso se reducía el dilema.

Imagen: realmadrid.com

Y, en el minuto 89, Arribas penetró (de penetrar) por la banda izquierda, tiró un regate del que salió a duras penas, y puso un pase de la muerte que puso nerviosos a unos y otros. Al que más nervioso puso fue a Medrano que, tratando de despejar, se la metió en su propia meta. Todo el equipo castillista se fue a abrazar al pequeño media punta zurdo, que había creado la jugada definitiva cuando más falta hacía, demostrando que lo que se dice en la redacción de El Diario de Mou (“Arribas es la polla”) es una verdad universal, y que el final de un partido tan pornográfico como éste tenía que tenerle como protagonista.

Aun así, los cinco minutos que el árbitro dio de descuento, acabaron convirtiendo las últimas secuencias en una auténtica orgía para los madridistas. Porque vieron cómo, en el minuto 92, Luis SuperLópez sacaba una mano milagrosa, que mandó a córner un cabezazo que entraba pegado al poste de su portería. Y también porque contemplaron, en el minuto 94, con el Atlético volcado de forma suicida en campo del Castilla, un impresionante contraataque a toda velocidad, sacado por Juanmi Latasa para Hugo Vallejo, que llegó, tras galopar cuarenta metros, a poner el pase de la muerte. Un pase al que Arribas no llegó, pero sí Peter, que marcaba el 3-1 con toda la tranquilidad del mundo, mientras salían los títulos de crédito.

Con esta tremenda victoria, el Castilla no asegura la clasificación para la siguiente fase, pero se aproxima enormemente a conseguirla. Solamente podría impedírselo una derrota frente al Sanse y una victoria del Rayo Majadahonda en la última jornada, ambas con marcadores abultados. Otros marcadores, incluso perdiendo, le meten. El empate se lo asegura. Y mucha atención porque, ganando en San Sebastián de Los Reyes, podría acabar primero en la clasificación. Una clasificación de dos rombos y muchos huevos, amigos. Un último revolcón y a por el pase a la Pro, chavales. Estamos con vosotros.

 

RESULTADO FINAL

REAL MADRID CASTILLA, 3 – ATLÉTICO DE MADRID B, 1

 

GOLES

1-0       2’ Juanmi Latasa (asistencia: Miguel Gutiérrez)

1-1       44′ Medrano

2-1       89’ Medrano (en propia puerta)

3-1       94’ Peter Federico (asistencia: Hugo Vallejo)

 

REAL MADRID CASTILLA

25  Luis López

20  Sergio Santos

4    Gila (2. Guillem, min. 78)

5    Chust

15  Pablo Ramón (17. Hugo Vallejo, min. 68)

3    Miguel Gutiérrez

6    Blanco 

8    Dotor (16. Iván Morante, min. 68)

22  Arribas

10 Gelabert (27. Peter Federico, min. 85)

21  Latasa

Vio tarjeta amarilla Chust (min. 75).

 

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