CRÓNICA | Lo especial: Dux Internacional de Madrid 1 – 2 Real Madrid Castilla

Una crónica de: @MiedoEscenico2

Se presentaba para el Real Madrid Castilla la primera de las tres finales que estaba obligado a ganar para entrar en la segunda fase de la 2ªB, que os ha explicado nuestro Luigi una y mil veces, y si no os habéis enterado es porque no queréis. Iba sin Hugo Duro, con el primer equipo, ni Marvin, aún en el taller, y contra el segundo de la clasificación, el rocoso Dux Internacional de Madrid entrenado por el exatlético Alfredo Santaelena. Y Raúl salió, inesperadamente, con Luis SuperLópez bajo palos, Gila, Chust y Pablo Ramón en la línea de tres, con Santos y Miguel como carrileros; Blanco en el centro de operaciones, con Dotor de guardaespaldas y Arribas algo más adelantado, César Gelabert caído a la izquierda y, en punta, Juanmi Latasa, nuestro Hombre Enmascarado.

El inicio del partido permitió contemplar a dos equipos que parecían dos boxeadores tanteándose, comprobando qué iba a hacer el otro, con más tendencia a guardar la ropa que a lanzarse a nadar a mar abierto. El Dux, bien plantado, se dedicaba más a dinamitar los intentos de jugar del filial blanco que a tratar de generar peligro de una manera decidida. Por su parte, los chicos de Raúl mantenían un dibujo estable, y no se iban alocadamente a buscar la portería rival.

Un cabezazo de Pablo Ramón rematando una falta botada por Sergio Arribas, en el minuto 18, fue despejado por el portero, un disparo desviado de Antonio Blanco tras un rechace, en el 30, y poco más que contar en la primera media hora. La defensa castillista eliminaba el peligro a balón parado de los de negro, mientras que el Dux frenaba las acometidas del Castilla por lo civil o por lo criminal, a base de intensidad o de faltas, según mejor viniera. Alfredo, en la banda, parecía un híbrido entre el Cholo Simeone y el Mono Burgos, y hacía que el Dux jugara a no dejar jugar como principal meta en la vida. Los tres jugadores más adelantados del Castilla, Gelabert, Latasa y Arribas, recibían viajes inopinados cada vez que intentaban bajar el balón, jugarlo, tenerlo, con el árbitro señalando las faltas pero sin recordar que tenía tarjetas.

Imagen: realmadrid.com

El primero que vio amarilla en el minuto 17 fue Rubén Ramos, y no fue obstáculo para que se pasara absolutamente todo el resto del partido protestando y formulando observaciones al árbitro. El otro que vio tarjeta, ya en el 43, fue Expósito… y fue por protestar. El Castilla seguía esforzándose por lanzar algún zarpazo, pero el Dux se había convertido en un puercoespín que sacaba las púas a la primera percepción de amenaza que se presentaba. Y llegó así el descanso, con una primera parte gozosa para los amantes del rigor táctico, pero algo pestiñosa para quienes quieren ver algo más en el fútbol. La verdad es que el Castilla no pasaba apuros, pero tampoco se veía que pudiera hacer daño en el área rival, frente a un equipo bien colocado y con varios jugadores con más experiencia y más resabiados que otra cosa.

Empezó la segunda parte, pero cambiaron cosas. Una falta de Miguel Gutiérrez en el minuto 49, aparte de suponerle la tarjeta amarilla, permitió un centro al área que los defensas despejaron. Pero el rechace le llegó de nuevo al conjunto de negro, y volvió a lanzarse otro centro al área. Luis SuperLópez salió para intentar despejar de puños, pero, por el camino, no sabemos si se pisó la capa y llegó más tarde al balón que Rabadán, que había hecho los deberes y saltado a tiempo para conectar un cabezazo que acabó botando dentro de la portería visitante. El ponerse 1-0 abajo, frente a un rival cuajado de veteranos y viejos zorros, hubiera hundido la moral de cualquier equipo de chavales entre 18 y 20 años, como el filial blanco.

Pero, ah, amigos, estos cabroncetes tienen algo especial. No me pregunten el qué, no los conozco tanto como para saberlo, pero tienen algo especial. Claro que pueden perder partidos, sin duda. De hecho, han perdido una cuarta parte de los que han jugado esta temporada. Eso sí, todos ellos por la mínima. El caso es que hay algo que les solivianta cuando se ven por debajo en el marcador. Algo que les enciende, les calienta, les incomoda, les pone de mala hostia, o alguna cosa por el estilo. Eso que pasó en agosto del año pasado en la final de la Europa Youth League, lo mismo que les hizo remontar el partido de octavos contra el Inter de Milán con diez, o algunos de esta temporada.

Imagen: realmadrid.com

No llegaron a cinco los minutos que pasaron hasta que Sergio Arribas encendió su motor, conectó el turbo, cogió un balón en el centro del campo, y horadó, como una taladradora, las filas de los de negro hasta alcanzar la parte más profunda del área rival. Y puso, con su derecha, un pase paralelo a la línea de fondo, a un punto de encuentro donde César Gelabert, el Incansable, sabía que tenía una cita, y llegó puntual, rematando al fondo de la red con tanta naturalidad como acierto. El 1-1, en el minuto 53, consiguió dos objetivos: el primero, tranquilizar a la parroquia, devolviendo el partido al punto inicial, pero con la advertencia de que estaba el motor ya en marcha. El segundo fue poner sobre aviso a los jugadores del Dux de que aquello no iba a ser tan fácil como parecía.

Si el lector no vio el partido, no sabrá que Raúl, justo después del gol rival, puso a calentar a tres suplentes. Pero, a la vista del empate, decidió no precipitarse, y retornó al plan inicial. Probablemente, esta persistencia, este convencimiento de que lo que estás haciendo es lo que tienes que hacer, es otra de esas cosas especiales que el entrenador ha inculcado a estos chavales. Porque, disciplinadamente, volvieron a colocarse en su sitio, a mantener la posición, a cerrar las opciones del rival, a no perder la cabeza por mucho que los cantos de sirena les invitaran a lanzarse al ataque sin control.

Lo que pasa es que el otro también juega, y el veterano David Barral se las sabe todas. En una jugada en que Gila y López no se acabaron de entender del todo, el gaditano, y excanterano del Madrid, estuvo a punto de marcar con un remate que salió a córner lamiendo el poste de la portería del Castilla. El Castilla seguía moviendo el balón, pero lo hacía buscando más conservarlo como si fuera una especie en peligro de extinción, que perderlo demasiado pronto. Eso permitía que el Dux se cerrara bien y llegar a casi todos los balones divididos a tiempo. Y, si no llegaba a tiempo, metía un trompazo, no tenía complejos en eso. El principal beneficiario de estos eventos solía ser Dotor, que se llevó golpes de unos cuantos, y que coleccionó tarjetas para los rivales, a base de conducciones que les desquiciaban.

Imagen: realmadrid.com

Barral vio una tarjeta por protestar, porque para él y para Rubén Ramos todos los palos de su equipo eran jugadas grises y fronterizas, mientras los chicos del Castilla se tentaban los tobillos después de cada palo para ver si todo estaba en su sitio. Fue precisamente Rubén Ramos el que remató alto en una preciosa jugada de los de negro en una de las pocas veces que se atrevieron a llegar a posiciones de ataque, ya en el minuto 80. Y, al minuto siguiente, Sergio Santos rechazó un balón dejándolo muerto en el área, y Bonaldo remató raso y duro pero al lateral de la red, dando a entender que el Dux empezaba a oler sangre y que el tramo final iba a ser de desfibrilador y tila.

Sin embargo, en el minuto 83, llegó la enésima conducción de Dotor por el medio, ese Dotor que avanza con el balón hacia adelante y al que no se le puede parar si no es colgándose de sus brazos, su espalda o su cogote. El caso es que Barral probó todas esas cosas, además de pegarle abajo, y Dotor cayó, y el árbitro lo vió, y le sacó a David Barral la segunda tarjeta amarilla, mandándole a la ducha. Sacó el Castilla la falta en corto, llegó el balón a Miguel Gutiérrez en una posición más adelantada, puso el balón en la frontal del área, y Pablo Ramón cabeceó al larguero del equipo de Santaelena, que estaba cada vez más encabronado. En la continuación de la jugada, Poley le dio una patada criminal por detrás a Pablo Ramón, que le costó  una amarilla al jugador, y su propia lesión poco después. El puto karma, ya saben.

Y, en el minuto 87, Raúl hizo su primer cambio: retiró del campo a Pablo Ramón, que se iba renegando por el remate al larguero, y metió en su lugar a Hugo Vallejo, que pacientemente había estado afilando su sable mientras calentaba durante casi cuarenta minutos. En la jugada siguiente, Sergio Arribas, ese chico al que cariñosamente en la redacción de El Diario de Mou nombramos como al miembro viril, volvió a hacerse acreedor a su sobrenombre, y puso un fantástico centro desde la derecha al segundo palo. Y ¿quién se creen que apareció allí, con su sable reluciente, para cabecear a la red?.

Imagen: realmadrid.com

El 1-2 de Hugo Vallejo acabó de dar matarile al partido, y sirvió para que el Simeone de Hacendado se fuera expulsado. A partir de ahí, los intentos del Dux naufragaron frente a una defensa bien colocada, un Blanco en modo Casemiro, y Latasa peleando cada balón en largo sin descanso. Raúl decidió sacar del campo a Dotor, reventado tras otro partido de idas y venidas, y a Gelabert, que aunque es César I El Incansable, ya tenía algo de carga, metiendo en su lugar a Morante y a Peter. Y un último remate alto de Arribas con la derecha sirvió para dar final al partido.

Con esta victoria, los chicos de Raúl llegan a la segunda plaza de la clasificación, y siguen dependiendo de sí mismos para poder quedar en la zona noble de la tabla. El próximo fin de semana se enfrenta al filial del eterno rival, esperemos que con más acierto que los mayores en el día de hoy. Pero insistimos en que este grupo de jugadores tiene toda nuestra fe, nuestra confianza y nuestra devoción. Porque tienen eso especial que distingue a los grandes equipos. No se rinden, son persistentes, son pacientes. Y lo especial que tienen es lo que nos invita a seguir contando su epopeya, porque se lo siguen ganando.

 

RESULTADO FINAL

DUX INTERNACIONAL DE MADRID, 1 – REAL MADRID CASTILLA, 2

 

GOLES

1-0     49’ Rabadán

1-1     53’ César Gelabert (asistencia: Sergio Arribas)

1-2     89’ Hugo Vallejo (asistencia: Sergio Arribas)

 

REAL MADRID CASTILLA

25  Luis López

20  Sergio Santos

4    Gila

5    Chust

15  Pablo Ramón (17. Hugo Vallejo, min. 83)

3    Miguel Gutiérrez

6    Blanco 

8    Dotor (16. Iván Morante, min. 91)

22  Arribas

10 Gelabert (27. Peter Federico, min. 92)

21  Latasa

Vieron tarjeta amarilla Dotor (min. 44) y Miguel Gutiérrez (min. 48).

 

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