CRÓNICA | Encefalograma plano (y III). Tocado y casi hundido: Alcoyano 2 – 1 Real Madrid

Una crónica de: @MiedoEscenico2

Se estrenaba el Real Madrid en la Copa del Rey visitando el campo de El Collao, para enfrentarse al Alcoyano. Tocado por la derrota en la semifinal de la Supercopa frente al Athletic, por el yermo empate ante el Osasuna, y necesitado de hacer algo diferente para conseguir un resultado diferente. Desde luego, el equipo que presentó Zidane en el campo de Alcoy fue radicalmente diferente: Lunin se estrenaba en la portería madridista, y por delante de él aparecían Odriozola, Militao, Chust y Marcelo en la línea de defensa; el centro del campo lo formaban Casemiro, Valverde e Isco, y en el ataque se situaban Lucas Vázquez, Mariano y Vinicius.

Es difícil contar lo que se ha visto esta noche en El Collao. No sé si sería mejor para el lector irse a escuchar un disco de Venom o leer la autobiografía de Paquirrín, la verdad. El Madrid, en la primera parte, hizo lo esperable. Tener el balón cuatro veces más que el Alcoyano, controlar las salidas rivales (su único remate peligroso fue en fuera de juego) y tratar de horadar por algún lado la enésima defensa ordenada y bien colocada a la que se enfrentaba en los últimos tiempos. Lo hizo, sorprendentemente, como lo había hecho las veces anteriores, y el resultado, durante 44 minutos, fue el mismo: nada.

Lucas Vázquez y Odriozola se estorbaban en la banda derecha, el extremo bajaba y defendía más que el lateral, y cada jugada que nacía allí acababa en un atropello, un accidente o un centro a la nada. Valverde trataba de dar apoyo, pero no sabemos si era Valverde o Nicholas Cage, al que habían vuelto a cambiarle la cara para darnos el pego, porque no se parecía en absoluto al Pajarito de hace dos o tres meses. Casemiro empezaba algo dubitativo, pero probablemente fue el más regular sobre el campo, y el que sostuvo los palos del sombrajo hasta que no hubo quien los sostuviera.

Imagen: realmadrid.com

En el otro lado, Vinicius siguió siendo el Vinicius de los últimos partidos: aturullado, ahogado sin espacios y renuente a buscarlos, sin chispa, ni gracia. A su lado, Marcelo mantenía algo de su técnica, pero tampoco se mostraba ni incisivo, ni decisivo, y muchos balones perdidos en centros a un área donde había más enemigos que presencia blanca. Ni una sola llegada a línea de fondo, en ese rol que le obliga a no ir demasiado arriba por si luego hay que volver demasiado abajo. Ahí el apoyo lo daba Isco, pero tampoco es que fuera un apoyo muy boyante; se liaba en interminables regates y retenciones de balón, que le hicieron acabar el partido habiendo provocado 7 faltas que apenas sirvieron de algo.

Arriba, Mariano, Que es el entusiasmo en persona. Mariano Nazario, le llamaban hace un par de años, cuando se pagaron 21 millones para recuperarlo y se le asignó un salario tan estupendo que hace que no quiera irse ni cedido. Si dijera que fue una isla, mentiría. Porque salió del área a combinar, a tratar de tocar la pelota, y fue casi peor. Los dos centrales, Chust y Militao, vivieron razonablemente tranquilos en la primera parte, sin grandes sobresaltos, y dedicados a pasarse el balón horizontalmente. Militao envió algunos balones en largo, pero prácticamente ninguno llegó a su destino.

Solamente un remate seco y duro de Valverde, que sacó el veterano portero Jose Juan con una mano milagrosa, y un cabezazo tímido de Militao, en un par de minutos cercanos al primer cuarto de hora de partido, llevaron algo de peligro ofensivo del Madrid. El resto fue un eterno pasar y centrar, sin éxito alguno. Ya a punto de acabar la primera parte, un buen centro de Marcelo fue rematado entre Militao y un defensa al fondo de la portería alicantina, adelantando al Madrid. El 0-1 presidía el marcador en El Collao, y una somnolencia profunda amenazaba a los aficionados madridistas, visto el desarrollo del primer tiempo.

Imagen: realmadrid.com

Empezó el segundo de una manera parecida, pero con matices. El Alcoyano adelantó la defensa (y Vinicius cayó un par de veces en fuera de juego), y el Madrid intentó aumentar la ventaja con remates lejanos en vez de centros, primero uno de Mariano en el minuto 52 y otro de Lucas Vázquez en el minuto siguiente, pero ambos los neutralizó Jose Juan con oficio. Cerca de la hora de partido, se dieron dos hechos que empezaron a cambiar el rumbo del partido. Mariano, en el minuto 59, le metió un viaje a Alberto Rubio, y vio la tarjeta amarilla; en los siguientes nueve minutos, el ariete blanco perdió la cabeza, e hizo dos faltas que pudieron costarle la expulsión, hasta tal punto que Zidane introdujo a Benzema en su lugar en el minuto 67.

El otro suceso fue un triple cambio en el Alcoyano, en el minuto 60, que, con la entrada de Moltó, Solbes y el veterano Juli, dio un paso al frente y comenzó a torturar al equipo madridista progresivamente, con salidas peligrosas al contraataque. El césped iba tornando a barro a medida que avanzaban los minutos, Isco naufragaba en sus propios regates, Valverde volaba como un kamikaze borracho, el Madrid no andaba conectado, y, para quemar sus naves, Vicente Parras introducía otros dos cambios, Ramón López, en el minuto 72 y Diakite en el 78. Justo después de este cambio, llegó una de las jugadas clave del partido: un pase en largo para Vinicius que, según se acercaba al área, vio cómo salía a la desesperada Jose Juan y, aun teniendo a Benzema solo a su derecha, decidió rematar raso y el portero despejó, para desesperación de la parroquia blanca.

Dos minutos después, el Alcoyano sacaba un córner, un jugador alicantino peinaba hacia atrás, Militao saltaba encogido y Solbes, solo en el segundo palo, remataba a placer a la red madridista, abandonado el marcaje de Vinicius a su suerte. Para cuando llegó esa jugada, ya nos había sorprendido que Lunin, un tipo de 1’91, saliera a cada balón aéreo pidiendo permiso primero y perdón después, transmitiendo tanta seguridad como Isabel Pantoja jugando en Roland Garros. El empate tuvo un efecto devastador, una vez más, en la mente del equipo blanco. El Alcoyano volvió a intentarlo, con cierto espíritu suicida, y aun así, en los últimos minutos, un remate raso de Lucas Vázquez que sacó con muchos apuros el portero blanquiazul, y un evidente penalti a Militao que no vieron ni el árbitro ni el linier, llevaron al final del tiempo reglamentario con empate a uno en el marcador.

Imagen: realmadrid.com

Tener que jugarse la clasificación en la prórroga contra un equipo de 2ªB ya parecía de por sí suficiente castigo, pero ya sabemos que todo es susceptible de empeorar, y así fue. La primera parte de la prórroga fue dominada por los madridistas, con Asensio, que había entrado por Vinicius para jugar el tiempo extra, pero ese dominio, mera posesión del balón, no se traducía en grandes oportunidades. Incluso a pesar de que habían entrado, en el minuto 98, Kroos y Hazard en los puestos de Odriozola e Isco.  Aquello no parecía poder desatascarse de ninguna de las maneras.

La segunda parte de la prórroga trajo consigo el caos. Parras metió un sexto cambio, retirando a Mourad para que entrara en su lugar Javi Antón. En el minuto 110, Ramón López hizo una entrada peligrosa a Casemiro que le valió ver la segunda amarilla y salir expulsado. El Madrid tenía por delante diez minutos frente a un rival en inferioridad numérica para poder marcar el gol que le diera la eliminatoria. Y, sin embargo, el Alcoyano, haciendo honor a lo que se dice de él, tuvo moral para sacar un contraataque a falta de cinco minutos: la defensa del Madrid, con Lucas Vázquez, Valverde, Casemiro y Chust, observó cómo los jugadores del equipo alicantino movían el balón hasta hacerlo llegar a la banda, a Diakite, que puso un centro al área. Cómo llegó Juanan a rematarlo antes que cualquier defensa parece inexplicable. Cómo Militao vio el gol desde la media luna del área, todavía bajando a defender al paso, más aún. El caso es que el Alcoyano, merecidamente, en dos zarpazos, se llevaba el partido y la eliminatoria.

Y que el Madrid entraba definitivamente en un proceso de combustión interna, que probablemente acabe por tener consecuencias. Zidane, taciturno al final, y bastante enfadado en algunos tramos del partido, se encuentra ante el verdadero paso del Rubicón. Decir que la temporada está perdida es tan exagerado como pretender defender que el equipo no está en una crisis de juego, especialmente ofensivo, preocupante. Pero no parece que lo que venimos viendo en los últimos partidos anime a pensar en que salir de esta espiral sea sencillo, y menos aún para conseguir los títulos de Liga o Champions. Tocado, tocado y casi hundido, el equipo necesita una refundación. Mental o de otro tipo. Y no puede esperar.

 

RESULTADO FINAL     

Alcoyano, 2 – Real Madrid, 1

 

GOLES

0-1       45’ Militao (asistencia: Marcelo)

1-1       80’ Solbes

2-1       115’ Juanan

 

REAL MADRID

13   Lunin

19   Odriozola (7. Hazard, min. 98)

3     Militao

32   Chust

12   Marcelo

14   Casemiro

15   Valverde

22   Isco (8. Kroos, min. 98)

17   Lucas Vázquez

24   Mariano (Benzema, min. 67)

20   Vini Jr (11. Asensio, min. 90)

 

ARBITRAJE 

Sánchez Martínez (Comité Murciano)

Mostró tarjetas a Mariano (min. 58), Odriozola (min.78) y Lunin (min.116).

 

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