A contracorriente

Un articulo de: @resurreccion_93

Leía el otro día el acertadísimo decálogo del juez de menores Emilio Calatayud sobre como formar un delincuente; cosas tan básicas, tan absolutamente lógicas, tan de sentido común que increíblemente se están convirtiendo en escándalo e incluso en aberración por culpa de una sociedad en descomposición en en la cual ha calado el muy pernicioso mensaje de la psicología moderna (giliprogre la llamo yo) de que no debemos corregir a nuestros hijos, no sea que se nos frustren. Enumera D. Emilio (insigne madridista) en este decálogo actitudes muy comunes en nuestro día a día, de cómo (mal) educamos a nuestros hijos, convirtiéndolos en delincuentes sociales, a veces metafóricamente hablando y otras de manera real… Dar a nuestros hijos todo aquello que boquean, no darles una educación espiritual, reírles las palabrotas que dicen, no regañarles las cosas que hacen mal no sea que se traumaticen, darles el dinero que pidan sin esfuerzo a cambio, alejarlos de cualquier tipo de sacrificio o esfuerzo… Pero la más peligrosa, dañina y perniciosa es aquella actitud que consiste en ponerse de su parte en cualquier conflicto que tengan con sus compañeros, profesores o vecinos, pensando que es que todo el mundo tiene prejuicios contra él, le tienen manía porque es más majo, más simpático y más listo que los demás y por envidia lo machacan. Lo curioso es que somos perfectamente capaces de ver este comportamiento tan despreciable cuando es el padre o la madre de nuestro vecinito Fernandito el que justifica las insolencias, desplantes y mamarrachadas de su impertinente e insoportable niño; La cosa ya cambia cuando se meten con nuestro Antoñito, que es más rico que un San Luis, más guapo que un sol y más educado que nadie y al que le tienen una envidia en el barrio que no se lamen y los profesores la  tienen tomada con él porque son unos malos profesionales que no saben apreciar su talento.

No es que no veamos el mal, es que tan “modennos” y “pogres” como somos, aun vivimos anclados en el tribalismo cateto de que lo mío que no me lo toque nadie:

“Yo por mi Andreita… ¡¡MAAAA-TOOO!!”

Mire usted madridista de postín, madridista al que corre la mismísima sangre de Bernabéu por las venas, usted que tiene el carnet de socio hecho uno con las fibras de su carne (y si no lo tiene es porque la mala fortuna ha querido que no viva usted en Madrid o que su economía precaria por culpa de la injusticia social no se lo permite) retorcer las leyes, hacer ingeniería financiera, llevarse el dinero a paraísos fiscales estén dentro o fuera de la UE es una inmoralidad, es abyecto y despreciable lo haga un enano hormonado que juega con una repugnante camiseta azul y granate o lo haga un apolíneo Adonis depilado hasta las cejas enfundado en nuestra sacrosanta e inmaculada camiseta blanca y eso es lo que ustedes están justificándole a este malcriado niño de Madeira. Estos despreciables niños ricos, son unos avaros insaciables que no contentos con ser unos privilegiados que ganan cientos de millones por dedicarse a jugar, por desplegar un juego, un divertimento para el común de los mortales, no conformes con eso, no quieren acatar las leyes del país que los ha hecho mega multimillonarios.

La aquiescencia social ante actitudes moralmente reprobables, a veces incluso legalmente delictivas, es a mi manera de ver indefendible y me espanta ver como aficionados fanáticos de ambos lados defienden estas actitudes dependiendo del color de la camiseta que lleven, siendo lo más curioso la incoherencia al atacar inmisericordemente la actitud de uno para inmediatamente defender con uñas y dientes la similar del “tuyo”, con los matices que se quieran pero en el fondo con un mismo propósito, no pagar los impuestos que corresponden al país donde vives, donde te promocionas y el que te ha dado la repercusión mediática que hoy tienes. Estoy convencido que ambos, con la calidad innegable que atesoran, no tendrían las fortunas que tienen si hubiesen desarrollado su actividad deportiva en las Islas Caimán o en Irlanda donde facturan su actividad empresarial debido a su fiscalidad mucho menor que en España. Para mí, que soy madridista y no permito que nadie lo ponga en duda, es tan deleznable la actitud del uno como la del otro y tan grotesca la defensa de estos individuos por parte de una afición como por parte de la otra y tan ridículo e incoherente el ataque al contrario por parte de ambas. Me da igual el resultado judicial que acabe teniendo el caso del jugador de mi equipo, todo dependerá del equipo asesor que haya escogido su representante, de hasta donde lleguen los tentáculos de este y de la interpretación de la ley que haga el inspector de turno.

Últimamente el madridismo se empeña en imitar actitudes victimistas impropias de la historia de este club como ha sido la de ver manos negras en la descalificación de nuestro equipo en la pasada edición de la Copa del Rey, difundiendo argumentos legales que al final quedaron en agua de borraja y con nuestro equipo eliminado por negligencia de los estamentos correspondientes del club.

Yo lo que siento es frustración por ver tapada mi boca, pues yo critiqué con insistencia la inmoralidad después juzgada como delito del chico que vomita reiteradamente en el campo y hoy tengo que cerrar mi boca al comprobar que el “crack” que juega en mi equipo no es mejor que el otro en ese apartado. Me cabrea, me jode pero no por ello buscaré piruetas incoherentes para defender lo indefendible aunque finalmente la ley lo exima de culpa.

Creo que nosotros, profanos la mayoría en todos estos menesteres deberíamos limitarnos a denunciar aquello de lo que sí sabemos y que se ve con transparencia meridiana y denunciar como desde la Federación se perjudica gravemente al Real Madrid en el terreno de juego con decisiones equivocadas a sabiendas de que lo son y que adulteran y manipulan la competición. No es de recibo que se designe a un árbitro manifiestamente antimadridista para este partido en el que si las decisiones hubiesen sido justas, la liga estaría prácticamente sentenciada. Y esto se ha repetido con reiteración en los últimos 25 años sin que el Club se plante y presente un órdago ante una Federación claramente antimadridista como demuestran los números de expulsiones  a favor y en contra de nuestro equipo con respecto al rival de Narnia o el número de penaltis a favor y en contra en las últimas temporadas (todo datos contrastables, nada de lloriqueos injustificados) así como la designación de Clos Gómez para dirigir el Clásico cuando el tanto por cien de victorias para uno y otro está tan desequilibrado cuando él arbitra. Ahí es donde debemos poner nuestro empeño y unir nuestras fuerzas todos los madridistas en defensa de nuestro club ante una manifiesta injusticia, dejando que los Cristianos y Benzemas diriman sus cuitas particulares procurando que ensucien lo mínimo posible la imagen del Madrid. Sé que remo A CONTRACORRIENTE, pero no dejaré por ello de exponer lo que pienso.

¡HALA MADRID… Y NADA MAS!