Tenemos Bale para rato

Un articulo de: @luismanper

Tras el anuncio de renovación de Bale y la rueda de prensa ofrecida hace un par de dias, más de uno debe estar envainándosela al hacerse pública la renovación del jugador galés hasta 2022, y no me refiero sólo a los periodistas que han criticado a Gareth Bale desde el día que llegó por su xenofobia habitual, que les lleva a pedir a un jugador español aunque tenga por delante al mismísimo Maradona o Pelé, sino a ese cáncer que se extiende imparable entre la afición madridista que les lleva a amar a jugadores del club por encima del equipo, hasta el punto de que claman por su salida del equipo cuando creen que no se le da a su jugador favorito la importancia que ellos creen que debería tener en el Real Madrid, lo que no dicen esos mojabragas que hace pocas semanas colocaban a Bale de vuelta en el Tottenham es que el día que el galés se vaya, ellos se irán con él… y descanso que nos dejará a muchos madridistas ver que nadie se indigna porque el primer gol de la final de Milán no se conceda a Bale y se limite a celebrar que nuestro equipo empieza ganando una final de la Champions, a la que no se llega todos los días y en vez de disfrutarla algun@s prefieren hacer el ridículo tirándose de los pelos porque el gol no ha sido adjudicado a su niño bonito.

Dicho lo cual, repasemos brevemente la estancia de Bale en el Real Madrid y las aceradas críticas que recibió el galés desde el primer día, porque a nuestro protagonista no se le respetaron ni los cordiales 100 días de gracia, eso de dar tiempo a adaptación lo dejamos para Isco y demás jugadores que tengan buena prensa, a los que no les entra a algunos por el ojo hay que ir a degüello desde que pone un pie en el aeropuerto. Bale llegó al Real Madrid en el primer verano desde la marcha de Mourinho del Real Madrid, y su fichaje se produjo tras una larguísima negociación con el temible dirigente del Tottenham Andrea Levy, quien no se conformó con alargar hasta la extenuación la negociación por Modric, sino que hizo lo propio con Bale, por lo que el jugador galés fue presentado a finales de agosto de 2013 tras convertirse en el segundo fichaje más caro de la historia del fútbol por aquel entonces (aunque algunos lo pusieron por encima del traspaso de Cristiano Ronaldo, sumándole una serie de variables que si se la hubieran sumado al traspaso de Neymar el montante total del fichaje andaría ya por los 300 kilos).

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El comienzo de la primera temporada con Ancelotti al mando no fue fácil, porque la polémica de la portería estaba en plena ebullición ya que Carletto había decidido en el partido contra el Betis poner al portero que mejor estaba y dar la titularidad a Diego López, lástima que le durara tan poco esa obediencia a los consejos de su entrenador de porteros Vecchi y la presión mediática le hiciera bajarse los pantalones y dar a Casillas la titularidad en Champions y Copa, mientras tanto perdimos el primer partido grande de la temporada cuando el Atleti nos derrotó en el Santiago Bernabéu en la tercera jornada, y a nuestro protagonista se le notaba sobremanera la ausencia de pretemporada por lo que se mostraba lejos de ese excelso nivel, que le había llevado a ser nombrado mejor jugador de la Premier durante 2 años consecutivos.

Su primer gran partido lo sufrió el Villarreal, y a partir de ahí el galés fue dejando destellos de su calidad como aquel impresionante trallazo que clavó al Elche desde muy lejos, pero en esos meses finales de 2013 también se vislumbraba la gran cruz que ha sufrido Gareth Bale en estos 3 años y medio que lleva en nuestro equipo, esas lesiones casi siempre musculares que le han llevado a perderse muchos partidos cada temporada y que desembocaron en aquella esperpéntica hernia que el diario MARCA le atribuyó en su día a bombo y platillo, y que si tienen una mínima dignidad hoy los periodistas de este periódico se les debe caer la cara de vergüenza.

Ese linchamiento mediático que tuvo su máxima expresión en esa penosa portada, está a la orden del día desde que el galés llegó a Madrid y no me refiero solamente a esa frase del gurú Segurola que le perseguirá hasta la tumba cuando afirmó aquello de que él creía que Bale no sabe jugar al fútbol, si revisamos las críticas que ha recibido el galés en estos años se le ha tachado de egoísta, se ha dicho que no se compenetra bien con Benzema y Cristiano Ronaldo, incluso se ha dicho que no sabe cabecear, sólo hay que ver los goles que ha marcado el galés en los últimos tiempos para ver que esas críticas no tienen ni pies ni cabeza, como la mayoría de críticas periodísticas por otra parte.

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Pero mientras recibía palos por todos lados, la temporada iba avanzando y Bale iba a dar un estacazo en toda la boca a todos aquellos que lo criticaban sin ton ni son, y que mejor manera de hacerlo que humillando a Bartra en una supersónica carrera que el galés enseñó en una final de Copa entrando por la puerta grande a la historia del madridismo, por la impresionante manera de anotar el gol que a la postre sería decisivo en esa Copa del Rey que ganamos al Barça en la Semana Santa de 2014, pero lo mejor estaba por llegar y 2 semanas después el Real Madrid volvía a una final de Champions 12 años después, humillando al Bayern de Guardiola con aquel histórico 0-4 en el Allianz Arena con esa exhibición que ofreció el equipo en general, y de Ramos y Cristiano Ronaldo en particular y en la que vimos a Bale ayudar en defensa a Carvajal hasta secar completamente a Robben y Ribery.

Lo que ocurrió en la final de Lisboa nunca nos cansaremos de recordarlo, empezó tan mal con aquel gol que Casillas regaló a Godín y acabó tan bien con ese cabezazo de Ramos que lo catapultó a la historia del club y que mandó el partido a la prórroga, para que otro cabezazo de Bale tras una preciosa jugada de Di María regateando a todo el que se ponía en su camino para acabar chutando, su disparo pudo ser rechazado por Courtois pero el posterior rechace quedó en la cabeza de Bale con ese salto que siempre quedará en nuestra memoria, luego llegarían los postreros goles de Marcelo y Cristiano y el Real Madrid volvía a la gloria tantos años después y Bale había sido uno de los principales artíficos de esta temporada que acabó en doblete, y no acabó en triplete porque el equipo renunció a la Liga cuando se clasificó a la final de Champions.

La siguiente temporada empezó para el Real Madrid ganando la Supercopa de Europa en Cardiff, tierra natal de nuestro protagonista y en la que dio 2 asistencias a Cristiano Ronaldo para que el portugués marcara los 2 tantos que nos darían esa Supercopa europea. Unos días más tarde perdimos la Supercopa de España contra el Atleti, que nos iba a derrotar poco después en Liga, lo que daría comienzo a una larga racha de 22 victorias consecutivas que acabaría en la victoria en la final del Mundialito de Clubes, triunfo ante el Barça por 3-1 incluidos, pero ese buen estado de forma del equipo no era obstáculo para que el galés siguiera recibiendo críticas sin ningún sentido por cosas cada vez más absurdas, y lo que es peor los periogolfos empezaban a conseguir su objetivo contaminando a la afición permeable que empezaba a poner a Bale en tela de juicio, porque su periodista de cámara de turno le criticaba hasta el punto de que inexplicablemente el galés llegó a ser silbado en el Bernabéu, demostrando una vez más que lo peor que tiene el Real Madrid es parte de su afición con mucha diferencia.

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Como todos recordamos esa temporada terminó fatal, pues el equipo se vino abajo debido a las lesiones de Modric y James, y el equipo entregó la Liga muy pronto y cayó ante la Juve en la Champions por lo que se cerraba la época de Ancelotti en el club y Bale poco pudo hacer para enderezar el rumbo del equipo y por ello cada vez eran más insistentes las voces que reclamaban que Bale volviera a su hábitat natural en la banda izquierda. Llegó Rafa Benítez y lo primero que hizo fue reunirse con el galés para transmitirse que quería que ganara importancia en su equipo, sin embargo las desgracias se sucedieron en la corta etapa de Benítez como entrenador del equipo, con episodios lamentables que todos recordamos y que llegaron a su máximo apogeo con esa humillante derrota por 0-4 que nos endosó el Barça el pasado mes de noviembre, después llegaría el esperpento copero de Cherishev y a partir de ese momento, Benítez tenía los días contados en el Real Madrid y se habló de que Bale iba a quedar desamparado cuando llegara un nuevo entrenador, otra gilipollez más que apuntar en el debe periodísticos, y van…

Tras empatar en Mestalla en el primer partido del año en el que Bale adelantó al equipo con un impresionante cabezazo de espaldas que pondría momentáneamente el 1-2 y que entre Ramos y Pepe iban a desperdiciar dejando que Alcácer y André Gomes se pasaran el balón de cabeza en el área pequeña sin que ninguno de los 2 moviera un dedo, Rafa Benítez fue destituido y Zidane fue ascendido al primer equipo para intentar reflotar a un equipo descompuesto tanto física como mentalmente, con unos jugadores cuya actitud estaba puesta en tela de juicio. Pero Zizou lo primero que anunció en rueda de prensa es que la BBC jugará siempre que esté en plenitud de condiciones, y tras un inicio titubeante tras algún preocupante empate ante el Betis y el Málaga y la enésima derrota ante el Atlético de Madrid, el Real Madrid cogió velocidad de crucero y empezó una racha de victorias que desembocó en que ganamos los 12 últimos partidos de Liga, y no nos llevamos el campeonato por un solo punto, mientras tanto Bale cogía cada vez más peso en el equipo con unos números magníficos tanto en goles como en asistencias y un gol suyo ante el Manchester City nos clasificó para una final de Champions, que ni los más optimistas nos veíamos disputando en enero cuando Zidane se hizo cargo de la primera plantilla.

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Todos recordamos los pormenores de aquella final de Champions que empezó con una durísima entrada de Filipe sobre Bale, pero en la que el equipo no tardaría en adelantarse gracias a una falta perfectamente botada por Toni Kroos, que Bale peinó y Sergio Ramos desvió ligeramente para batir a Oblak, aunque alguna se lamentara y sólo viera que Bale peinó el balón, mientras los madridistas de equipo y no de jugadores, no celebrábamos el gol ni de Ramos ni de Bale sino que celebramos el gol del Real Madrid.

Para no perder la costumbre, el equipo se relajó y no supo ampliar la distancia en el marcador (Bale estuvo a punto de marcar el segundo pero un defensa le interceptó su disparo en el último momento), esa poca pegada ante el Atleti se suele pagar y esta vez no iba a ser la excepción, por lo que el equipo rojiblanco se vino arriba y a pesar de que Griezmann falló un penalti, acabaría empatando por medio de Yannick Carrasco, pero cuando mejor estaba el Atleti y peor estaba el Real Madrid Simeone nos hizo un enorme favor y replegó a su equipo, por lo que el tiempo reglamentario terminó en 1-1, en la prórroga a pesar de los innumerables problemas físicos en forma de calambres que tenían nuestros jugadores, el Real Madrid dominó la prórroga completamente y tuvo las mejores ocasiones, pero tampoco las supo materializar por lo que esta Champions se iba a decidir en la tanda de penaltis, con imágenes que siempre recordaremos como la del recientemente renovado Lucas Vázquez dirigiéndose a lanzar el primer penalti jugando con el balón en su dedo como si fuera un niño, la de Bale lanzando el penalti del cojo cuando apenas se tenía en pie por causa de los calambres, y la más importante la de Juanfran estrellando en el poste el cuarto penalti que nos permitiría proclamarnos Campeones de Europa, si Cristiano Ronaldo marcaba el quinto y el portugués aunque había jugado la final muy mermado físicamente a la hora de la verdad no falló, y su penalti nos dio la Undécima, no está de más recordar a quien reproche a Cristiano no aparecer en las 2 finales de Champions, que si no fuera por el portugués nunca hubiésemos llegado a la final de Milán, porque nos hubiera eliminado el Wolfsburgo.

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En el verano, Bale cruzó su última frontera jugando por primera vez una fase final con su selección nacional y no sólo la disputó, sino que Gales se plantó en semifinales liderados por nuestro protagonista y en menor medida por Aaron Ramsey, la hazaña de Gales de llegar a semifinales la primera vez que disputaba la fase final de un gran torneo de selecciones, no será igualada fácilmente por ninguna selección. La nueva temporada en el Real Madrid empezó con otra Supercopa de Europa ganada al Sevilla, que Bale no disputó porque el día que se disputó esta final europea, Bale apenas llevaba un par de días entrenando con el Real Madrid, pero ello no fue óbice para que el Real Madrid alzara este título gracias a un golazo maravilloso de Asensio, a otro gol mítico de Sergio Ramos en el descuento y a aquella carrera por la banda derecha en la que Carvajal parecía Garrincha para acabar marcando el definitivo 2-3 que nos dio el título.

A finales de agosto, Bale era nominado por primera vez al premio al mejor jugador de Europa junto a Cristiano Ronaldo y Griezmann, aunque los entendidos de ahí arriba a la derecha se escandalizaron porque la UEFA de no nominar a unos premios individuales que para ellos será el mejor del mundo mundial hasta cuando juegue con bastón dentro de 50 años. Esta temporada ha empezado con la BBC a un nivel bastante bajo porque tanto Benzema como Cristiano se han perdido la pretemporada a causa de sus respectivas lesiones, y Bale es el que mejor rendimiento de los 3 está ofreciendo pero también acusa no haber hecho pretemporada al haberse incorporado al primer equipo casi a mediados de agosto cuando apenas quedaban un par de semanas para comenzar la Liga, aun así los números de Bale en las 10 jornadas son más que aceptables.

En definitiva, me parece una gran noticia para el Real Madrid la renovación de Bale porque no hay nada como callar bocas ganando títulos, para que vuelvan a sus cuevas todos los que lo han colocado de vuelta en Inglaterra en numerosas ocasiones durante esos años, sean esos periodistas que atizan al Real Madrid por costumbre siendo lo de menos el por qué, como a esos aficionados jugadores que si su jugador no es valorado como ellos creen que merecen pide su salida inmediata del club, a todos ellos debería haber dedicado Bale sus primeras palabras en español en su rueda de prensa de presentación de la renovación diciendo “Aquí me tendréis durante muchos años, por mucho que os joda y si queréis cuando no me salgan bien las cosas me volvéis a diagnosticar hernias imaginarias o mejor me volvéis a mandar al United, al City o de vuelta en el Tottenham”.