El OjO Al Blanco del Real Madrid 63 (0) – 75 (3) Fenerbahce: “El campeón ha muerto, Viva el campeón”

Una cronica de: @Javirodespi – planetacb

dsc_0125

Se acabó la trayectoria del campeón vigente de la Euroliga, el Real Madrid fue nuevamente superado por un rival que tenía bien aprendida la lección y se clasificó para la Final Four con todo merecimiento tras un rotundo 3-0 que dejó bien a las claras las diferencias actuales entre un equipo y otro. Sea como fuese, el Real Madrid tiró de orgullo hasta el último minuto en que cayó muerto cual campeón depuesto y se fue a su vestuario con un público que no dejó de tributarle una gran ovación en que solo faltó el grito de ¡¡Viva el campeón!!, como el título de nuestro OjO Al Blanco.

De las muchas camisetas a la falta de Willy

El Real Madrid dejó una camiseta en cada asiento para que el Barclaycard fuera aún más blanco todavía, pero, por alguna razón que no llegamos a entender, muchos de los allí presentes no se la pusieron guardándolas en su bolsa y claro, pues no era lo mismo ni se logró el objetivo buscado. En ámbito estrictamente deportivo y antes de empezar el partido, supimos que los descartes que se unían a Thompkins eran Ndour y Willy Hernangómez.

Ya estamos como siempre

¿Saben cuál fue la primera canasta del Real Madrid? Pues un triple de Jaycee Carroll, desde ese momento y durante toda la primera mitad, nada menos que doce lanzamientos desde la misma distancia no encontraron ni una vez la red, pero no se crean que todo era porque los blancos estuvieran obcecados con los 6.75 (que también), sino con que la maquinaria de Obradovic tenía claro que no iba a permitir ni una penetración cómoda ni un tiro de menos de 6 metros que no tuviera a dos defensores encima, así que al Madrid solo le quedaba un recurso: correr.

dsc_5397

Del mal el menos

Salvo los minutos iniciales, no se vio el Madrid en ningún momento por encima en el marcador, pero tampoco perdía demasiada ventaja ya que el Fener tampoco tenía un buen día en tiro, había pérdidas por ambos conjuntos y el partido se movía en tintes de igualdad en el marcador, prueba de ello son los pírricos tres puntos de ventaja de los turcos en el descanso (27-30). Sin embargo, algo fallaba en los locales, las sensaciones entre uno y otro equipo distaban mucho de ser las mismas, ello se veía en movimiento de balón, en los lanzamientos librados, en la frescura a la hora de defender y que, nos hacía tener malos augurios para la segunda parte. Basta decir para ello que ni la mandarina típica de Llull encontraba el aro por ¡¡un tapón!! y es que tan solo el Chapu Nocioni se erigía en mariscal de campo sin entregar en ningún momento la posibilidad de la derrota.

Y hasta aquí hemos llegado

Todo se hundió en el tercer cuarto, las piernas fallaron, el corazón no podía, el juego se hizo todavía menos fluido, las ideas se tomaban un descanso y nuevamente Ekpe Udoh se convertía en alguien infranqueable con una capacidad en el rebote que dejaba con la boca abierta, así el partido se iba rompiendo irremediablemente, primero desventajas de diez puntos que, en un abrir y cerrar de ojos fueron hasta de dieciséis,  con lo que el partido se moría a falta del último cuarto con un Madrid que iba 14 abajo (40-54).

El orgullo y la casta

Ya no quedaba tiempo para otra cosa que no fuera mostrar el orgullo y la casta del campeón que lleva camino de dejar de serlo, representado en el espíritu indomable de Sergio Rodríguez que no era capaz de ver cómo el tiempo pasaba y no se recortaba el marcador, la lucha bajo tableros de Felipe Reyes a pesar de estar en clara desventaja o al esfuerzo denodado de Gustavo Ayón en su pelea con Udoh sacando fuerzas de dónde no las había. Todo eso y alguna cosa más como los triples de Llull y Carroll hicieron que el Real Madrid llegara a ponerse a ocho puntos, pero fue un espejismo, una llamada al orden de Obradovic y un triple matador de Bogdanovic, ponía fin al sueño de, al menos, pelear por un cuarto partido.

Así ponemos el punto y final a esta temporada en Euroliga, el OjO Al Blanco echa el cierre a la máxima competición del viejo continente y nos vamos dando (de forma figurativa), el mismo aplauso que los aficionados del Real Madrid han despedido a sus jugadores, en señal de respeto por todo lo que han dado y, casi con total seguridad, seguirán dando. Ahora toca autocrítica, buscar los puntos negativos y las posibilidades de mejora, pero mientras eso va llegando, quédense con las mejores jugadas del partido y con nuestro sincero agradecimiento por irnos ganando, poco a poco, un espacio en sus lecturas.