CRÓNICA | El cansancio pasa factura: Casademont Zaragoza 84 – 67 Real Madrid

Una crónica de: @elcarrildel2

El Zaragoza se ha impuesto (84-67) al Real Madrid, en el partido correspondiente a la Jornada 11 de la Temporada Regular de la Liga ACB, disputado en el Pabellón Príncipe Felipe, de la capital de Aragón.

Llegaba el Madrid a Zaragoza tras un viaje de 6.400 kilómetros a San Petesburgo, donde se impuso al cuadro de Joan Plaza en la Euroliga. A las bajas conocidas, de Llull, Felipe y Mejri, más la ausencia de Mickey por no estar inscrito, se unieron las de Rudy (enfermo), Laprovittola que tuvo que afrontar el choque con un esguince, y un Causeur que necesitó calor en su muslo en los minutos previos al choque. Taylor con su máscara. Demasiados elementos en contra, aún para el Madrid.

Por el otro lado, el Zaragoza venía de siete días de descanso. Se notó desde el salto inicial. El Madrid andaba lento de piernas, sin capacidad de bajar a defender los rápidos contragolpes de los locales. Puso Fisac una zona, que dificultó el acierto anotador de los nuestros. Reconoció el entrenador maño al final del encuentro que el cansancio del Madrid era más del que se podía creer.

Fue el Zaragoza cimentando su victoria poco a poco, sin grandes distancias hasta mediado el tercer cuarto, en que ya de manera definitiva se le fundieron los plomos en ambas zonas al Madrid. En los primeros veinte minutos, 12 balones perdidos, nueve de ellos en el primer cuarto.

Al descanso, un 42-33 que nos hacía concebir alguna esperanza de remontar en la segunda mitad. Ocurrió todo lo contrario. Un parón en la anotación permitió a los locales ir cobrando ventajas cada vez mayores, hasta una máxima de 26 (80-54) mediado el último periodo.

Imagen: basketzaragoza.net

Aprovechó estos instantes de desconcierto Carlos Alocén para anotar un mate colgándose del aro, y dar alguna asistencia por la espalda. No parecía ser el momento ni el día. Allá cada cual con lo suyo, y que cada viento recoja, llegado el momento, su tempestad. Al final fue más el ruido que las nueces. Cinco de valoración en 19 minutos, siete puntos, cuatro asistencias y tres perdidas, no son unos números para tirar cohetes.

Tampoco los colegiados parecieron estar a la altura exigida. Ni en diversas apreciaciones técnicas, ni en la rapidez y facilidad mostrada en señalar técnicas. La falta de respeto a Walter Tavares por parte de los árbitros españoles comienza a ser preocupante. Cierto que el jugador debe guardar para sí algunas protestas y gestos, los mismos que hacen otros con profusión y no se castigan. Pérez Pizarro intentó templar gaitas en más de una ocasión, incluso con la ley de la compensación, pero sus acompañantes, dos colegiados de la nueva hornada, no supieron entender de qué iba el partido.

Facu y Laprovittola hicieron lo que pudieron. Valoraron 13 y 11 respectivamente. Carroll, capitán, anotó 14 puntos, mientras Randolph, que se entonó algo a la vuelta de vestuarios, valoró seis para diez puntos. Tompkins anduvo muy errático en el tiro, 1 de 6 en triples. Diez de diecinueve en tiros libres confirmó el cansancio. Ganamos en gorros, nada menos que seis fuimos capaces de poner, y eso que Tavares fue descalificado.

Seguimos encabezando la clasificación. El jueves, vuelve la Euroliga al Palacio, con el Valencia enfrente. El domingo, a las 20,00 horas, nos visita el San Pablo Burgos.

Buenas tardes a todos. HALA MADRID.

 

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