CRÓNICA | Colofón coherente: Real Madrid 0 – 2 Betis

Una crónica de: @MiedoEscenico2

Había ganas de que acabara la temporada, y por fin lo hizo. Hace más de dos meses que titulábamos la crónica “The end”, porque en aquel momento habían quedado enterradas todas las posibilidades de éxito para el Real Madrid. Después, llegó Zidane, se disparó la ilusión, pasaron los partidos, y se evidenció lo que pasaba. Ni Molowny de entrenador, ni Di Stéfano de delantero, ni Bernabéu de presidente, hubieran levantado a este equipo, en esta temporada.

Presentó Zidane su alineación para este último partido de Liga, en jornada de domingo y por la mañana (que este año al equipo blanco le han sentado muy mal): Navas; Carvajal, Varane, Nacho, Marcelo; Llorente, Valverde, Modric; y arriba, junto con Benzema, Vinicius y Brahim. Un centro del campo dinámico y recuperador, y dos jugadores arriba de los que desbordan y crean peligro. El Betis, por su parte, salió con tres centrales y, por delante, una especie de trivote en que Kaptoum y Guardado se descolgaban de vez en cuando, con William Carvalho guardando sus espaldas.

La primera parte fue bastante tediosa. El cemento que el equipo verdiblanco había situado en el medio hacía que los pocos intentos del Madrid de llegar a puerta murieran con facilidad, perdidos en una jungla de piernas o de cabezas. Además, se estiraba con peligro hacia la meta de los blancos. Aun así, un par de disparos de Marcelo desde la frontal buscaron sacar de ahí al equipo bético, pero ni por ésas. El Betis salía de la presión del Madrid con facilidad, contando con Pau López como último hombre, pero el problema básico es que el Madrid tampoco hacía la presión del todo. Benzema y Brahim o Vinicius apretaban pero, por el lado contrario, siempre había un espacio con un rival en condiciones de recibir cómodo. Así, los tres de arriba se castigaban físicamente para nada.

A excepción de un tramo intermedio de ese período, en que el Madrid tuvo algo más de llegada, el Betis se encontraba enormemente cómodo, cortocircuitando el ataque blanco y saliendo a generar peligro en campo contrario, con Lo Celso moviéndose con facilidad por todo el frente de ataque. Fue en esa fase en la que Benzema, en el minuto 33, remató casi desde el punto de penalti un balón al poste, tras un fallo bético posterior a una cabalgada de Varane por banda. Mientras tanto, en el campo contrario, Keylor Navas se erigía como la principal baza defensiva del equipo merengue, superados casi siempre en velocidad Nacho y Varane, y con Carvajal en un partido especialmente desafortunado. El equipo local movía el balón a una velocidad desesperantemente lenta, Llorente volvía a ser aquel chaval que necesitaba tres toques para controlar y orientar el balón, y además, no nos pregunten por qué, los jugadores blancos llegaban muchas veces tarde a los pases, o les pillaban a contrapié. Llegó el final de la primera parte entre bostezos y cierta sensación de desazón, además del 0-0 inicial en el marcador.

El inicio de la segunda parte, que en otros partidos ha mostrado a un Madrid agresivo y con intención de adelantarse, fue una mera continuación de la primera. Control del Betis e impotencia del equipo blanco, sin que pareciera que fuera a cambiar nada. Sólo un par de jugadas de Benzema que se quedaron en nada, y otra de Vinicius con el mismo final. Zidane decidió introducir un cambio, y aquello fue el principio del fin. Asensio relevó a un Brahim burbujeante pero poco efectivo y, apenas un minuto después, Lo Celso habilitó en profundidad a Guardado y éste la puso al palo contrario, donde Loren remató a placer sin que Nacho ni Navas pudieran hacer mucho más. El 0-1 no espoleó especialmente al Madrid, sino que le dio incluso más serenidad al Betis, que comenzó a mandar balones buscando, sobre todo, la espalda de Carvajal, donde habían encontrado un filón. Dos disparos peligrosos de Lo Celso, uno que fue desviado con dificultad por Keylor a córner en el minuto 67, y otro que salió fuera, sólo estuvieron separados por otro cambio en el Madrid, entrando Isco por Valverde. Y, en el minuto 74, un pase en profundidad para Junior Firpo superó el intento de corte de Carvajal, y dejó al lateral izquierdo prácticamente en el área pequeña, sin que Asensio hiciera intención de evitarlo. Por el hueco entre el mallorquín y Varane sirvió un balón atrás que Jesé, a placer, envió a las redes sin apenas oposición, haciendo subir el 0-2 al marcador.

Jesé había entrado al campo pocos minutos antes, y fue recibido con una ovación. Bale ni siquiera calentó y, a pesar de los deseos de unos y otros para verle sobre el campo, no llegó a salir. Pero es muy probable que la comparación entre la entrada de uno y otro fueran odiosas, dado que el nombre de Bale ya fue pitado cuando el speaker del estadio anunció que estaría en el banquillo. El que sí entró, con el 0-2 recién encajado, fue Lucas Vázquez por Benzema.

Y puede decirse que ese cuarto de hora que transcurrió hasta el final del partido fue el más triste que se haya visto en el Santiago Bernabéu en unos cuantos años. Sólo Marcelo, Lucas, Nacho intentando anticiparse alguna vez, Keylor volviendo a aparecer, merecieron llevar en esos minutos la camiseta que llevaban puesta. El resto del equipo madridista se dedicó a observar, a veces de lejos y otras de cerca, cómo el Betis movía el balón, apenas sin oposición, sin presión, plácidamente. La sensación de derrota, de caída física y mental, a la deriva, incluso en jugadores que llevaban apenas unos minutos en el campo, fue muy definitoria del mal que arrastra este equipo en los últimos meses. Hace unos cuarenta años, el bético Julio Cardeñosa definía en una entrevista cómo era enfrentarse al Madrid de la segunda mitad de los 70 y principios de los 80: “Aquello no había forma de hacerlo. O te ganaban por futbol, o te ganaban por huevos.” Pues en el final del partido de hoy, no se vio nada de eso. Una herencia perdida.

Este último partido es un colofón coherente –en absoluto digno- a la temporada que ha terminado haciendo el Real Madrid. Un querer y no poder, hasta un determinado momento en que, en algunos futbolistas, se ha llegado a ver un no querer. Zidane tiene por delante un desagradable periodo de dar malas noticias, y esperamos que, para cuando llegue el primer partido oficial de la próxima temporada, la actitud, el compromiso, y la vieja costumbre de no rendirse hasta el final se hayan recuperado. Sólo así podrá recuperar la ilusión en este equipo, que ha salido muy malparada en este año aciago. Con esto, se acaba la temporada y se espera al Real Madrid de la temporada 2019-20. No será muy difícil que mejore al de esta, a poco que haga.


Imagenes: realmadrid.com
 

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