CRÓNICA | Atasco: Getafe 0 – 0 Real Madrid

Una crónica de: @MiedoEscenico2

En esta noche de jueves, el Madrid visitaba a un Getafe al que Pepe Bordalás ha llevado a estar en puestos de Champions con una receta muy efectiva: solidez granítica y paciencia para esperar las oportunidades, al cincuenta por ciento. Zidane presentó una alineación poco habitual, con Navas bajo palos; Carvajal, Varane, Nacho, Reguilón en defensa; un centro del campo formado por Casemiro, Valverde e Isco; y arriba, Bale, Benzema y el joven Ibrahim.

La primera parte fue de ésas en las que cada equipo está más pendiente de observar al rival y tratar de desactivarle que de generar peligro y llegar arriba. El centrocampismo tomó posesión del juego, y el ritmo era lento por parte de los dos equipos. La zona central de la defensa y el centro del campo del Getafe era una mezcla entre barricada y campo de minas, y todos los ataques posicionales –pocos- del Madrid se ahogaban ahí, en el atasco generado por la solidaridad y la disciplina defensiva azulona. Solamente algunas salidas al contraataque o pases en profundidad generaban cierto peligro, pero las llegadas eran escasas y, cuando no se señalaba fuera de juego, el portero o la línea defensiva del Getafe las neutralizaban.

La defensa del Madrid no pasaba grandes apuros, solventando también con oficio las pocas veces que el Getafe trataba de llegar al marco de Navas. Isco seguía con su particular forma de entender cualquier partido, porque apenas cambia su registro, mientras Valverde y, especialmente, Casemiro, se encontraban como pez en el agua, en un partido seco y a cara de perro en su zona. Arriba, Brahim generaba sensación de peligro por el sector derecho, pero sólo la sensación, mientras que Bale, con algunas galopadas por la banda que hacían perder el resuello a Damián Suárez, sí que daba más prestaciones. Benzema, no sólo en esta primera parte, sino en el conjunto del partido, estuvo gris, muy poco presente en cuanto a generar peligro en términos ofensivos, e incluso más fallón que de costumbre en la combinación con compañeros.

La mejor oportunidad del Madrid en ese primer acto fue, precisamente, una cabalgada de Bale por banda, que puso el balón para Benzema, pero que éste remató forzado porque le vino demasiado atrás. Tampoco se crean, los remates a puerta del Getafe en este tramo fueron dos, y no le hicieron perder el sueño a Keylor Navas, que detuvo uno con facilidad, y despejó otro de puños, en una falta directa. Así que el descanso fue casi una bendición, al menos para los que seguíamos despiertos.

La segunda parte se inició con una llegada del Getafe al área del Madrid y, a partir de ahí, el equipo blanco jugó probablemente los mejores veinte minutos de todo el partido. Sólido y expeditivo atrás, comenzó a generar llegadas al área, y rompió a brillar con luz propia ese poltergeist llamado Brahim. Digo poltergeist por las extrañas circunstancias que han rodeado su llegada al equipo madridista, su fichaje en enero y sus pocos minutos hasta el momento. Es el malagueño un jugador del perfil de Agüero o Messi, menudo y con un tren inferior potente, de paso corto y rápido más que zancada larga, punto de gravedad bajo y habilidad para quebrar cinturas como juncos en un día de huracán.

Desde el flanco izquierdo, Brahim regaló un catálogo de controles, regates, con sombrero incluido, y jugadas, que generaron verdadera sensación de peligro. Una ocasión suya a los 49 minutos desató las hostilidades, tras una jugada en que atacó un balón de cabeza en vez de esperar al rechace, y cruzó demasiado al rematar. A partir de ahí, un disparo con muy mala baba de Casemiro que Soria sacó a córner con dificultad, otro lejano de Carvajal que buscaba la escuadra también detenido por el portero azulón, y, especialmente, un pase en profundidad de Brahim que Carvajal, llegado a línea de fondo, puso atrás franco para Isco. El malagueño remató lento y con ingenuidad y el balón salió a córner rechazado por un defensa.  Otra oportunidad posterior de Brahim, tras una vaselina, fue detenida por Soria con facilidad. Todo esto en apenas diez minutos.

El Madrid había encontrado una vía de agua en la defensa del Getafe, por el flanco derecho, y trataba de explotarla al máximo. Pero el gol no llegaba. Esta vulnerabilidad, probablemente, fue la que animó a Zidane a cambiar las alas en el minuto 71: Brahim y Bale dejaron sus puestos, respectivamente, a Lucas y Marco Asensio. Y, si bien el cambio parecía lógico, para seguir aprovechando ese agujero negro en la zona defensiva del Getafe, lo cierto es que cauterizó relativamente el peligro generado por el equipo blanco. Probablemente, porque, en este caso, eran los protagonistas los peligrosos, más que las zonas.

Apenas un minuto después del cambio, el Getafe dispuso de las dos ocasiones más peligrosas del partido: primero un remate raso y cruzado de Jorge Molina desde la zona derecha del área, que Navas rechazó en una intervención prodigiosa y, cuando el mismo rechace le llegó a Mata, un nuevo remate raso, que el portero costarricense volvió a rechazar en otra demostración de reflejos. Esta situación hizo que el Madrid priorizara, a partir de ahí, la solidez atrás, con Nacho volviendo a parecer aquel defensa que llegaba a todos los sitios, y que comenzara a lanzar contraataques. A ello contribuyó el último cambio de Zidane, dando entrada a Kroos por Valverde. A todo esto, seguían desaparecidos Benzema e Isco, y Asensio no aportó prácticamente nada en los veinte minutos que jugó. Fue destacable el trabajo defensivo de Reguilón que, además, desde la salida de Bale, se descolgó algunas veces por banda generando peligro.

El último cuarto de hora se convirtió en un partido de ida y vuelta, con ataques rápidos de ambos equipos tratando de encontrar descolocado al rival. Un disparo desde lejos de Kroos fue detenido por Soria con facilidad. En el minuto 89, una caída de Lucas tras una entrada de Cabrera dentro del área no fue señalada por el árbitro como penalti, a pesar de ser claro y, en el contraataque subsiguiente,  un 5 contra 4 del Getafe acabó con un remate centrado de Samu Saiz que detuvo Navas. Y, con sólo dos minutos de descuento, lo cual da idea de que apenas se perdió tiempo en esta segunda parte, se acabó el partido con el 0-0 inicial.

Arrancar un empate en el campo de cuarto clasificado es la mejor lectura que el Madrid puede hacer del partido de hoy, además de un segundo partido consecutivo con la portería a cero. En términos negativos, la sensación de que, si Benzema no está bien, el equipo se atasca y le cuesta un mundo marcar un gol, aunque tenga algunas ocasiones, como hoy. El próximo domingo, la visita a Vallecas supone otro esfuerzo a realizar para acabar la temporada… sin atascos, a ser posible.


Imagenes: realmadrid.com