CRÓNICA | De ida y vuelta: Girona 1 – 3 Real Madrid

Una crónica de: @MiedoEscenico2

Decía @pepo2204 en esta misma web, en su previa del partido de vuelta de cuartos de final de la Copa del Rey que enfrentaba al Girona con el Madrid (en un ejercicio literario imponente), que el principal enemigo del Real Madrid era… el mismo Real Madrid. Debió leerla Solari, porque puso una alineación sin apenas rotaciones, con Navas en la portería, la defensa titular de las últimas 3 Champions formada por Carvajal, Varane, Ramos y Marcelo, un centro del campo de gran nivel, con Llorente y Ceballos volviendo a la titularidad, acompañados por Kroos, y arriba la delantera de los últimos partidos: Lucas, Benzema y Vinicius.

El partido, para no perder la costumbre, empezó con susto; una falta lanzada por Granell se fue envenenando y tocó en la cruceta de la portería de Keylor Navas, que calculó mal la trayectoria que llevaba. Los primeros veinte minutos tuvieron una tónica muy regular: el Girona presionaba la salida del balón del Madrid, que lanzaba balones en largo. Esos balones en largo pocas veces eran recibidos en condiciones por los jugadores blancos, con lo que el Girona recuperaba el balón, y el frente de ataque madridista iniciaba a su vez una presión que obligaba al equipo gerundense a jugar arriba… y que el Madrid volviera a recuperar el balón. En algunos momentos puntuales, aparecían pequeñas oportunidades, como un remate de Benzema casi de espaldas que salió rozando el poste, u otro de Vinicius que rechazó el defensa Pedro Porro.

El joven extremo brasileño, según fue avanzando la primera parte, fue rellenando la solicitud para hacerse de manera continuada con el título de propiedad de la banda izquierda del ataque madridista. Su capacidad para entenderse con Marcelo y Benzema le avala, pero si ha de destacarse un aspecto, es su verticalidad. Cada vez que cogía el balón en la banda izquierda, arrancaba directo hacia la portería o sus cercanías, conduciendo el balón a una velocidad endiablada y generando en la defensa gerundense auténtico pavor. Podría haberse quedado en eso, pero a partir del cuarto de hora de partido, ya tenía el carburador funcionando uno de sus socios, Karim Benzema, y comenzó a notarse. Tras una contra conducida por Vinicius, Benzema disparaba a puerta levemente desviado desde la izquierda del área.

No obstante, fue desde el flanco derecho desde donde se fraguó el martillo que fue el primer gol del partido. Un balón en profundidad por esa banda de Carvajal para Benzema. Pase de éste para Lucas, Lucas a Karim, Karim de frente para Carvajal, que se la devolvió a medida que el francés se iba en diagonal hacia el área… y Benzema se sacó un zurdazo colocado que dejaba clavado a Iraizoz y se convertía en el 0-1, en el minuto 27. Todo ello en 5 segundos y con una naturalidad aplastante. El gol hizo reaccionar al Girona que lanzó un contraataque en que Stuani estuvo a punto de rematar un pase de Pedro Porro, pero Keylor metió la manopla para desviarlo lo justo. Un par de minutos después, una jugada elaborada entre Benzema, Vinicius y Marcelo dejaba al lateral brasileño en situación clara de remate, pero la mano de Iraizoz evitó el gol. A continuación, otro zarpazo del Girona en forma de disparo lejano, que Navas desviaba lateralmente. El portero tico estuvo a punto de matarnos de un infarto cuando se le escapó entre las manos un balón alto que, afortunadamente, salió a córner, pero compensó sobradamente la pifia con un paradón posterior, impresionante, ante un remate a bocajarro de Stuani, a apenas unos metros de la portería. De ahí al final del partido, Keylor demostró estar en un buen momento de forma, ágil y decisivo en algunas oportunidades del equipo de Montilivi.

En todo este movimiento, el centro del campo madridista comenzó también a funcionar cada vez mejor. Kroos iba tomando mando en él, y Llorente cabalgaba de un lado a otro, cortando, jugando, acelerando y conduciendo, volviendo a ser el medio centro que era antes de la lesión. Sólo Ceballos andaba algo descolocado, y no se mostraba tan acertado en el corte y la recuperación como en el partido contra el Sevilla, en que estuvo descomunal. La ida y vuelta era constante y, en el intercambio de golpes, suele ganar el que mejores recursos ofensivos tiene. Así que, en el minuto 43, una penetración de Vinicius en el área desde el lado izquierdo acababa en una dejada para Karim Benzema. Y éste, con su pierna derecha, volvía a marcar un gol semejante al del domingo pasado frente al Espanyol, con un remate colocado y con efecto, aunque esta vez el balón tocó el poste antes de entrar a la red. De ahí al descanso, otro paradón de Navas ante otro remate de Stuani y poco más.

La segunda parte comenzó en el punto en que había quedado la primera, pero el Madrid trató de ampliar la ventaja a base de llegadas cimentadas en el talento de su tridente atacante. Así, las entradas de Benzema y Vinicius por banda izquierda castigaban una y otra vez a la defensa del Girona, que aun así conseguía abortar las ocasiones en el último momento. En torno a la hora de partido, comenzó Solari a dar descanso a alguno de sus hombres clave, y entraron Asensio por Benzema, y Nacho por Sergio Ramos. Poco después, un contraataque conducido por Lucas permitía a Asensio rematar a puerta, pero Iraizoz desviaba el disparo. El rechace le llegó al propio Lucas, que mandó el balón al poste, malogrando así una oportunidad más que clara. Bale entraría después por Vinicius y, en una jugada de contraataque del cuadro catalán en el minuto 71, Pedro Porro resolvió el uno contra uno con Navas rematando por debajo del portero costarricense y reduciendo la ventaja blanca en el marcador a 1-2.

Un disparo de Bale que botó justo delante de Iraizoz le complicó la vida al portero del equipo gerundense, y fue la antesala del tercer gol madridista. En el minuto 76, Ceballos tenía el balón en la frontal del área, pero ninguna idea clara de qué hacer con él. Lo retrasó para Marcos Llorente que, valiéndose de su zancada, se escoró hacia la derecha y largó un remate raso y cruzado ante el que no pudo hacer nada el portero del Girona, estableciendo el que sería el marcador final de 1-3. De ahí al final, ocasiones sin demasiado peligro del Girona, y otra contra que Lucas mandó excesivamente adelantada para la entrada al remate de Gareth Bale.

El Real Madrid, de esta manera, se plantaba en las semifinales de la Copa del Rey por primera vez desde hace cinco años, resolviendo la eliminatoria por un total de 7-3, tras un partido de ida y vuelta, en que hubo 15 remates del equipo local y 19 del visitante. En este cruce, se ha evidenciado que el equipo está en un proceso de mejora continuo, y va ganando en confianza a la hora de atacar y marcar goles, si bien aún se muestra algo vulnerable en la zona defensiva. Los posibles rivales en semifinales serán el Barcelona, el Betis o el Valencia, todos ellos equipos peligrosos, por plantilla y por juego. Y ello obligará al equipo madridista a seguir incrementando sus prestaciones, además de ir incorporando a jugadores que van saliendo de la enfermería y necesitan ir entrando en la dinámica de partidos progresivamente. Este equipo suele mostrarse sólido cuando tiene a tres partidos el poder conseguir el segundo título de la temporada, y si Solari consigue seguir extrayendo lo mejor de cada jugador y mantenerles en esta actitud competitiva, tendrá mucho camino ganado para obtener ese premio.


Imagenes: realmadrid.com