CRÓNICA | Cat-Trick (El truco del gato): Real Madrid 3 – 0 Athletic Club Bilbao

Una crónica de: @MiedoEscenico2

Allá por finales del año 2010, Mourinho se quejaba amargamente de que el club no fichara otro delantero, debido a la lesión de espalda de Higuaín, utilizando una frase que hizo fortuna: “Si no tienes un perro para ir a cazar y tienes un gato, vas con el gato, pero solo no puedes ir”, refiriéndose, evidentemente, a Karim Benzema. Hoy, el delantero francés, volvió a maullar, escurrirse entre los defensas del Athletic y estirar y clavar sus garras, aun estando una de ellas vendada.

En este calvario final del que hablaba @luismanper en la previa, Zidane tomó decisiones, tanto en la convocatoria como en la alineación, que volvieron a servir para que parte del madridismo mostrara su disconformidad. Tampoco es nada significativo, porque suele estar disconforme con cada decisión que se tome o no se tome. El caso es que al campo saltaron Navas; Carvajal, Varane, Vallejo, Marcelo; Casemiro, Kroos, Modric; Lucas, Benzema y Asensio. Un once en el que el máximo interés era la presencia de Jesús Vallejo en la línea de defensa. Y que respondió, con creces, a la amenaza que suponía Iñaki Williams, un delantero que antes solamente corría, pero ahora, además, resuelve arriba.

Antes de iniciarse el partido, ambos equipos formaron para guardar un minuto de silencio por las víctimas de los atentados de Sri-Lanka y, muy especialmente, por el fallecimiento de Agustín Herrerín, casi 20 años como delegado y más de 50 trabajando para el club. Un emotivo aplauso, al inicio y al final de este momento especial, atestiguó lo querido que era para la parroquia madridista. Y es importante destacar que los aficionados bilbaínos observaron exactamente el mismo respeto, algo a agradecer en este tipo de situaciones. Esperamos que Herrerín esté en algún lugar estupendo, jugando al mus con Julio Casabella, Juanito y Alfredo Di Stéfano, todos vestidos de blanco, mientras se cuentan mil anécdotas.

Lo cierto es que, hablando ya del partido, la primera parte dejó una sensación algo desabrida. El Real Madrid controlaba el juego, y conseguía que el Athletic no rematara más que en una ocasión a puerta, un cabezazo de Raúl García, sin demasiado peligro, a las manos de Keylor Navas. Pero es que el equipo blanco llegaba sin claridad, hacía centros a la nada, apenas remataba. El único intento fueron un balón a las nubes de Marcelo en torno al minuto 13, tras una dejada de Lucas, y una entrada al remate del brasileño que, obstaculizado por dos defensas y Benzema, tocó el balón en el aire y con la derecha, para que la atrapara fácilmente Herrerín. Cerca del descanso, un balón al punto de penalti fue controlado por Lucas, que se la dejó a Karim; éste, sin saber muy bien qué hacer, se la devolvió a Lucas, y la jugada acabó en córner.

A lo largo de la primera parte, además de desactivar los recursos del cuadro rojiblanco, el equipo madridista no había llegado a estar del todo centrado en el terreno de juego. Modric estaba desdibujado, Kroos lanzaba poco sus proyectiles de lado a lado, Casemiro estaba más por cortar que por generar y, en los extremos, Lucas volvía a ser todo voluntad y desacierto, y Asensio estuvo visible 20 minutos, desapareciendo después en largos tramos de partido. El 0-0 al descanso hacía justicia a los méritos de uno y otro equipo, aunque la sensación era de que, de alguna manera, se estaba jugando a lo que el Madrid quería. Lo más destacable fue la buena sensación que dejó Jesús Vallejo, además de las ganas en ataque de Marcelo.

El inicio de la segunda parte mostró a un Madrid decidido a cambiar esto. Pero, en la primera jugada de peligro, fue el Athletic el que estuvo a punto de golpear, y un pase de Iñigo Córdoba desde la izquierda para Williams fue interceptado en el último momento por un Vallejo que se agigantaba según transcurría el partido. En la jugada subsiguiente, un balón de Kroos para Marco Asensio, en la posición de extremo izquierdo, le permitió poner sin oposición un centro magistral al corazón del área; allí llegaba un gato, con las garras ya preparadas, que hizo lo que hace un gato: encontrar un espacio entre los dos centrales, saltar con agilidad felina y, al contacto con el balón, girar el cuello de manera elástica para rematar hacia abajo y a la derecha, sin que Herrerín (el portero del Athletic) pudiera hacer nada por evitar el gol, más allá de rozar la pelota con el borde de su guante. Era el minuto 47, y este 1-0 hizo resucitar a aquel Madrid de hace dos años que buscaba la portería rival sin piedad.

No había pasado un minuto, y Modric se dejó caer por la banda izquierda, regateó y puso el balón atrás, Marcelo miró el retrovisor y la dejó pasar para Kroos, pero el alemán dudó y malogró la oportunidad. Y es que tres minutos después, el equipo blanco sacó desde la banda izquierda, por medio de Kroos, algo parecido a una falta ensayada, porque el balón le llegó a Lucas Vázquez, prácticamente solo, al otro lado del área grande. Su remate rebotó en San José y salió desviado, pero dio idea de que el Madrid estaba empezando a recuperar su colmillo legendario. En el 55, Kroos mandaba uno de sus paquetes aéreos a Lucas Vázquez, junto a la línea de fondo, y éste centraba atrás para la llegada de Benzema, que cruzaba un derechazo raso que salía cerca del poste del guardameta vasco. Una jugada de izquierda a derecha del francés, con un sombrero y media vuelta incluidos ante Yeray, arrancó los aplausos del público, aunque la jugada se echó a perder antes de llegar a puerta.

A partir de ese primer cuarto de hora de fragor, el Madrid bajó un poco el ritmo, y los ataques se hicieron más largos y elaborados, con el Athletic tapando espacios allá donde podía, y tratando de salir a la contra. En el minuto 70, el equipo merengue hacía sus dos primeros cambios: Kroos y Lucas Vázquez eran sustituidos por Isco y Gareth Bale. Es necesario detenerse un momento en este momento, porque parece increíble que haya parte del público, tan significativa como para que se escuche, que piten a un jugador al entrar al campo. No es la primera vez en que se ha criticado desde esta página esta reacción absolutamente estúpida, pero además, en el día de hoy, los pitos se extendieron a los primeros balones que tocó el galés. Este tipo de conducta de algunos aficionados debería hacernos reflexionar a todos respecto al odio que se genera desde ciertos medios de comunicación, se multiplica desde las redes sociales, y cómo acaba derivando en una demostración de imbecilidad inexplicable como esta.

Bale que, afortunadamente, sólo entiende los pitos en galés, decidió que iba a probar a hacer cosas, dijeran lo que dijeran. Y trató de ofrecerse, estar participativo y, como objetivo evidente, salió a castigar por su banda a Yuri Berchiche, además de ayudar en defensa a Carvajal. Isco estuvo tratando de apoyar en combinaciones, tocar algo el balón, pero sigue lejos de ser el jugador que cautivó a los madridistas estos últimos años, salvo en pequeños momentos.  Como ocurre después de cada doble cambio, el reajuste de los jugadores blancos permitió un par de oportunidades del equipo bilbaíno que no llegaron a nada, pero generaron sensación de peligro. Justo antes del saque de un córner del Real Madrid, Garitano introdujo en el campo a Aduriz y Unai López por Córdoba y un Raúl García desconocido, que hasta tuvo momentos de deportividad.

Dicen que hacer los cambios antes de sacar un córner en contra es un error, y ahí se firmó el certificado. Modric puso un balón al segundo palo y volvió a ocurrir. El gato se alejó del bullicio del primer palo, esperó al error de la salida a la vendimia de Iago Herrerín y, posando apenas dos dedos en la espalda de Yeray, remató picado a la red en el minuto 76. Con él, Benzema alcanzaba a Suárez en la clasificación de máximo goleador de la Liga, superado tan sólo por Messi.

Conviene, analizando este gol que supuso el 2-0, repasar una cuestión: es el octavo gol de Benzema de cabeza en Liga, además de otros dos en Champions, y puede decirse que en ninguno de ellos le hemos visto rematar haciendo valer su potencia de salto o su fortaleza física. Todos y cada uno de ellos, como el que marcaba el año pasado al Bayern en semifinales tienen un denominador común: la colocación y la técnica. El gato sabe dónde va a llegar el pajarito, se abalanza sobre él -por lo general después de haber engañado al perro de presa que le persigue- y, llegado el momento, marca las posiciones del rematador de cabeza. Si hay algo en lo que hay que observar bien a este jugador, es en cómo sabe explotar sus virtudes.

De ahí al final, el Athletic hizo lo que se hace en los momentos desesperados: balones a la olla, que tenemos a Aduriz. El asunto es que apenas surtieron efecto. Entro Brahim en el 85, y al público le agradó ver a ese perfil poco habitual en el club madridista, de tipo de tren inferior corto, piernas potentes y regate seco. Dobló a Lekue en un regate impresionante y remató, pero sacó el balón el portero bilbaíno. Apenas un minuto después, un centro al área del equipo vasco era rematado por un Iñaki Williams absolutamente solo, y Keylor realizaba una gran parada con la pierna apenas sin tiempo de reacción. Después, una contra del Madrid conducida por Carvajal llegaba a Bale, solo en el área, que elevaba el balón por encima de Iago Herrerín, pero rozaba el larguero y salía alta. Y, justo cumpliéndose el minuto 90, un desplazamiento en largo para Gareth Bale era despejado a la desesperada con la cabeza por el portero rojiblanco, pero el rechace le llegó muerto de nuevo al galés. Éste, con un sutil toque, se la dejó al gato, que andaba por allí, y el francés envió por tercera vez el balón a las mallas, haciendo subir el 3-0 final.

El juego y el resultado del segundo tiempo del Real Madrid hicieron recordar fugazmente a ese equipo que dominaba Europa, que buscaba la portería contraria sin descanso y que acababa imponiendo su estilo ganador. Según parece, tras el partido, Benzema decía en zona mixta que el único objetivo del equipo era ganar los cinco partidos que quedaban, para preparar la próxima temporada. No seremos nosotros los que le llevemos la contraria… hay que respetar a los gatos.


Imagenes: realmadrid.com
 

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