OPINIÓN | Recuerdos y deseos

Un articulo de: @parinparem

Corria el año 1981, cuando por estas mismas fechas de primavera,, tenia el que suscribe camino de once años. Como casi todos los niños de esa época, mi pasión era el fútbol, jugarlo, verlo, escucharlo… en esos transistores de mano con su pinganillo color carne… en definitiva el fútbol era lo que mas me gustaba, el fútbol y las pelis de indios y vaqueros, las de tiros y… bueno, volvamos a lo que nos ocupa que me voy por las ramas. Como decia, el futbol era mi pasión y mas concretamente el Madrid, mi Madrid, ese Real Madrid de Juanito, Santillana, Stielike, los Garcías, Hernandez, Cortés, Navajas, Camacho y demás.

Era mi pasión y ya por aquel entonces, discutía y me peleaba (metaforicamente, casi siempre) con mis amigos por mi Real Madrid. En ese año de 1981, en marzo, mi equipo había conseguido eliminar al Inter de Milán de Altobelli en semifinales, con lo que no hacía mas que presumir y pavonearme frente a todos mis amigos atleticos, pues en mi niñez o eras del Madrid o eras del Atleti, salvo que fueses un bicho raro y fueses del Barça, que tontos los ha habido y habrá toda la vida.

Pues bien, llegaba el día 27 de mayo y yo era un manojo de nervios, ibamos a jugar una nueva final de la Copa de Europa, de nuevo ibamos a poder reinar en un continente dominado por teutones, britanicos y holandeses, por fin de nuevo los más grandes, eso decía mi padre, y yo le copiaba porque para mi desgracia, yo de Di Stefano, Gento y Puskas, solo sabia lo que mi viejo me narraba o lo que veia en el As y en el Marca.

Los mas grandes, oiga usted, de nuevo triunfando y campeonando, así que yo imaginaba a Juanito driblando y colgando un balón al cielo y a Santillana elevandose cual Harrier y realizando un escorzo magistral para reventar la red con un testarazo, en fín, LA GLORIA.

No voy a narrarles lo que sucedió, pues todos lo sabemos y lo hemos tenido que soportar muchos años, en concreto hasta que Pedja en aquella maravillosa tarde noche de Amsterdam nos devolvió a lo mas alto.

Solo decirles que ese Kennedy, ese maldito Alan, hizo que estuviese llorando desconsoladamente mucho tiempo, ese fué mi primer mazazo futbolístico que yo recuerde, una herida con esquirla que si bíen se ha ido cerrando con los años, dejó una cicatriz muy gorda. Hoy espero que esa cicatriz se borre, que Cristiano y el resto laven esa afrenta que supuso el perder aquella final ya lejana de 1981.

Solo una cosa más y con ella me despido, ¡HASTA EL FINAL, VAMOS REAL! ¡HALA MADRID HIJOS DE PUTA!.

 

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