OPINIÓN | Otra vez Llull

Un articulo de: @danipuerto6

Se lee en el diccionario que la palabra “ilusión”, en una de sus definiciones es: Sentimiento de alegría y satisfacción que produce la realización o la esperanza de conseguir algo que se desea intensamente. 

A pocas horas del re-debut de Sergio Llull el madridismo vuelve a generar ilusión a raudales, porque nadie ha tocado el corazón de los merengues como lo ha hecho él, porque nadie tiene la fuerza y las pelot… ”Mandarinas” que tiene Llull.

Es curioso, llevamos buscando sustitutos que llenen el vacío que dejó “Sergi” desde que ese fatídico 9 de Agosto del 2017 el ligamento cruzado de su rodilla derecha dijese basta, se preparaba el de Mahón para tomar el mando en la selección como tantas veces lo hizo en el Madrid, allí, en la sele, la plantilla necesitaba un nuevo líder y Llull, capitán general de las tropas de Laso lo sería también de Scariolo. Pero el destino es caprichoso y con el madridista lo fue mucho, además de cruel.

Hemos buscado alivio de muchas maneras, de muchas formas hemos intentado tapar el tremendo agujero que “El increíble” dejó en nosotros, unos lo hemos hecho con la espectacular explosión de Doncic, otros en la velocidad y descaro de Campazzo e incluso los más escépticos, en la tercera o cuarta juventud que parece vivir Felipe Reyes y es que lo del capitán da para no un artículo, sino para una novela. Sin Llull, el equipo encontró cobijo en líderes temporales, sobreponiéndose a cada reto que ha ido surgiendo, cediendo el peso de todo un Madrid a un chaval de apenas 19 años como Luka Doncic y es que toda esa fuerza descomunal que supone Llull, sólo ha logrado cargar de una presión añadida e injusta al chico, que siendo tremendamente bueno, no es Sergi.

Aparece Llull en el momento adecuado porque sin el Facu, sólo Doncic cumple la función de base, una función muy particular en el Madrid por como orienta su juego, una que carga al usuario de la posición de mucha responsabilidad, no sólo debe organizar, también anotar y como se suele decir, es el primero en “tirar del carro”. Llega el “23” como generador de energías positivas, pues tiene el alta médica, pero no el alta competitiva, una que tendrá que ganarse con el paso de los partidos, minuto a minuto, todo para acercar su versión actual a aquella que tenemos aún colgada de la retina, la de un Llull dominador, rebosante de energía, la de ese líder que tanto hemos añorado.

Decía Gustavo Adolfo Bécquer aquello de “Volverán las oscuras golondrinas…”, bien yo hoy le robo la frase pero le doy un toque de color, porque con Llull volverán las brillantes mandarinas, volverán las penetraciones kamikazes, las canastas imposibles, las celebraciones locas y descontroladas, volverá la firma de Pablo Laso porque no nos olvidemos, con los años, el vitoriano ha ido organizando el equipo entorno al de Mahón, a su jugador más fiable y con él, vuelve el sentido porque vuelve el corazón de la máquina, vuelve el pulmón que respira por todos y aunque vuelva disminuido, su sola presencia bastará para insuflar nueva vida en esos cuerpos tan cansados que arrastran sus compañeros, la temporada ha sido larga, pero ahora ya no lo parece tanto.

Más de ocho meses después y otra vez él, otra vez el tipo que nos hacía pensar aquello de “ahora entra y lo resuelve” cuando la cosa se ponía fea, llega cargado de retos por cumplir, pero sobretodo llega cargado de ilusión.

 

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