OPINIÓN | No habrá paz para los malos

Un articulo de: @Mrsambo92

“No tiene calidad para jugar aquí”, “Un defensa lo primero que tiene que hacer es defender, me río de los que dicen que es el mejor lateral del mundo”, “Baja andando”, “Juega andando”, “No hace más que chorradas”, “Está gordo y le pesa el culo”, “Ya tenemos a Canelita”, “Luego le salvarán los goles, pero no sabe defender”, “No es el que era, hay que buscarle recambio”, “Es cumplidor, pero no para un equipo de élite”, “Esta viejo, no aguanta todo el partido”, “Ya sólo está para ciertas ocasiones”, “Es mejor Cazorla”, “Su presencia es una humillación para la cantera”, “Hay centrales mejores en Valdebebas”, “Se le ha subido a la cabeza”, “Está sobrevalorado”, “Lleva meses que no merece ni ir convocado”, “Un jugador que se lesiona cada dos días aquí sobra”, “Está acabado”, “Retiene mucho el balón”, “Ralentiza el juego”, “Sus regates no sirven para nada”, “No se va de nadie”, “Hay que venderle para fichar tres o cuatro con los que hacer un buen equipo”, “Hay que aprovechar a venderlo ahora que aún se puede sacar buen dinero (como vengo diciendo desde que llegó)“, “Es de chiste que lo único que se le ocurra a Zidane es sacar siempre a este”, “Está lento”, “Es un tronco”, “Hay que mandarlo a tomar por…).

Os he puesto lo menos gore, lo light, lo suave, lo simpático incluso, lo adecuado para el horario infantil. Y no, amigos, todo esto no se refiere a Benzema, actual y principal muñeco del pimpampum, aunque algunas cosas coinciden con varios jugadores, incluido el francés, porque el antimadridismo y cierto madridismo no hacen prisioneros. No hay término medio cuando el odio africano llega al sentir madridista. Sí, todos tenemos nuestros momentos de debilidad, donde sacamos el látigo, aunque luego pocos apuestan por la contrición y el ejercicio de la mesura…

Es decir, parafraseando a Machadado: ¡Oh maravilla, el Real Madrid sin sus jugadores, el gran Real Madrid!

Hay que reconocer, que algunos de los madridistas sumados a la marabunta de verdugos lanzadores de piedras, rectifican en ocasiones tras disfrutar de algún detallito, pequeñas cosas, como ganar la Champions repetidamente, marcar hasta dejar secos de lágrimas a los rivales, realizar actuaciones memorables para el recuerdo en algún marco incomparable o por la testaruda tenacidad de un rendimiento excelso. Porque el odiador madridista también tiene su corazoncito y momentos de ternura. Pequeños momentillos que calan en el corazón de estos madridistas en los momentos álgidos… aunque se les suele olvidar en pocas semanas, más o menos hasta que llega el siguiente pase mal dado, gol marrado o derrota dolorosa.

“Nos ha vuelto a cerrar la boca (por noveno año consecutivo)”, “Cuando no está en versión Canelita es el mejor central del mundo”, “La verdad es que ofensivamente aporta muchísimo”, “Así, sí”, “Es el único que al menos se deja los huevos”…

Nada nuevo, como ven. Ahora es Benzema el que está en el foco de las iras, en el debate tabernero, el que se ha sumergido en las sombras, allí donde no existen los grises, como antes lo estuvieron tantos otros. Cristiano todos los años, Bale por sus lesiones, Marcelo por defender mal, Ramos por lo mismo, Navas, Carvajal, Casemiro, Kroos, Isco…

Elogiar a Benzema parece tener que obviar sus malos números. Criticar a Benzema parece tener que obviar sus aciertos y aportaciones. Cuando se trata de ensalzar a Benzema, que ahora son los menos, se minimiza cualquier extremo que implique la realidad de su mal momento, relativizar aspectos del juego en el que se espera una aportación mucho más decisiva de la que está teniendo; matar a Benzema impide reconocer cualquier cosa positiva que pueda hacer o aportar, sobre todo si no se traduce en números cuantificables, porque lo negativo lo inunda todo, neutralizando cualquier aspecto eficiente o provechoso que pudiera compensar semejante infamia, que en el caso del francés es su falta de goles.

Explicar que los números de Benzema son horrendos en los últimos tiempos, causa principal de las justas críticas, o que le falta agresividad en determinados momentos, impide a la mayoría ver su aportación al juego ofensivo, al desequilibrio del rival y el mejor funcionamiento del equipo. Explicar estos aspectos del juego en los que Benzema destaca, lleva a ignorar o descargar de responsabilidades esenciales al jugador, especialmente cuando más se le necesitaba…

Tiene un grave problema el amigo Karim. Benzema no es un 9, ni un 10, como dicen tantos. Benzema es un 7 de toda la vida, el segundo delantero, el delantero “jugón” que genera desborde y ocasiones, asistencias y un número aseado de goles, pero en el que no se centra la responsabilidad de la definición. Un Butragueño, un Raúl. Con Benzema se está pidiendo a Butragueño que haga de Hugo Sánchez, y esto debe entenderse. Así era en el Lyon, el equipo del que lo trajimos, comparándolo muchos ridículamente con Ronaldo Nazario, cuando su juego relucía en su entendimiento con Fred, por ejemplo, el verdadero 9 del equipo (Benzema hacía con Fred un poco lo que Cristiano aquí con él), en quien se apoyaba para realizar paredes o aprovechar los espacios que aquel dejaba. Es decir, en cierta medida, en el Madrid ha tenido que cambiar su forma de jugar.

Por esto, no puedo más que darle un gran mérito a lo que está haciendo Benzema en el Real Madrid, adaptándose, desde que llegó, a un puesto que no es el suyo, a una manera de jugar que no es la suya, ejerciéndola durante los 9 años que lleva con nosotros. Una adaptación y estilo que él ha llevado inteligentemente a su terreno, huyendo del contacto con los centrales rivales, abriendo huecos y jugando de espaldas con la movilidad como estandarte, cayendo a banda y buscando constantemente apoyos entre líneas…

Pero sus números estos dos últimos años son deplorables. No le pido, ni nunca le pedí, números de delantero centro, porque, como he explicado, no lo es, para eso está otro que es leyenda desde hace muchos años, pero sí los de un segundo delantero (entre 12 o 17 tantos en liga, cuanto menos, números que en líneas generales sí ha tenido en su trayectoria aquí), de los que también está lejos. Esto no puede obviarse.

Benzema es más que números, evidentemente. Ya sé, ya sé que lo de mentar los “intangibles”, esos que sólo importan referidos a Messi y a nadie más, a muchos les subleva cuando más sumidos están en el odio, y es normal, pero esos intangibles son muy tangibles a veces.

La célebre jugada contra el Atlético del año pasado no fue ni gol ni asistencia, no consta en los números; las más recientes en Leganés, tampoco fueron goles ni asistencias, por poner un par de ejemplos para exponer este hecho. Pero la participación, visión y talento del francés fueron la columna vertebral de esos tantos. Además, el regreso de Benzema ha coincidido con el desatasco del equipo. Tiene mucha culpa de ello. Un equipo que parecía haber entrado en barrena psicológica, de toque horizontal inane e intrascendente, sin profundidad ni mordiente, que con la reaparición del francés, más los cambios de dibujo y el mejorado físico, fue encontrando la perdida verticalidad y profundidad, el juego filtrado y entrelíneas, que tantos éxitos ha traído. Con él el equipo se ha ido reencontrando. Y eso, queridos amigos, también cuenta, también importa. Esto tampoco puede obviarse.

Lo cierto es que Karim Benzema, de 30 años, una espléndida edad, etapa de madurez para un futbolista, es el quinto máximo goleador de la historia de la Champions (sólo tiene por delante a Raúl y Van Nistelrooy, los otros dos ya saben quienes son), y tiene a mano subir algún puesto. Y el séptimo en la historia del Real Madrid (promedios aparte). No son malos datos, son números cuantificables. Es un Real Madrid de leyenda, sí, que está atravesando su segunda mejor etapa histórica, pero un Real Madrid del que ha sido pieza clave y protagonista indiscutible desde la titularidad en estos grandes éxitos, eso también.

¡Equidistante! ¡Equidistante!, dirán ustedes. Puede ser, aunque ni lo creo ni estoy de acuerdo. El análisis es mucho más profundo y complejo que el radicalismo, evidentemente, y lleno de matices. ¡Y además me mojo!

A mí me gusta Benzema… igual que me desespera en no pocas ocasiones. Es ese tipo de jugador con el que casi no caben los grises. Se le ama. Se le odia… Con él me pasa como con los Guti, Di Maria, Ozil, Marcelo… jugadores que son capaces de entusiasmarte y desesperarte en un pequeño lapso de tiempo.

Por eso creo a Zidane cuando dice que, simplemente, Benzema le gusta, sin ver chovinismo, fanatismo hacia su niño mimado o cosas así. Le gustó cuando firmó la temporada más exitosa de la historia del club más exitoso de la historia, que se dice pronto, con Benzema de titular, y cuando conquistó la Champions tras recoger a un equipo moribundo, por lo que es del todo lógico que le siga gustando ahora.

Es por ello que me abstengo muy mucho de pajiplantillear (en la medida de lo posible, que la tentación es grande), de buscar sustitutos o reorganizar plantillas. Prefiero confiar en quienes trabajan juntos a diario, los que conocen y saben todas las circunstancias, porque me gusta que hagan conmigo lo mismo, como nos gusta que hagan con nosotros siempre. Que nos valoren los que más saben, los que tienen todos los datos.

 

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