CRÓNICA | Un Madrid de claros y oscuros: Real Madrid 2 – 0 RCD Espanyol

Una crónica de: Manuel Perez Abascal

Al final, la diferencia la puso Isco. Al final… y porqué no decirlo, desde el principio. El Madrid llegaba a esta séptima jornada liguera sin conocer la victoria en el Bernabéu, un dato sorprendente que no permitía ni un sólo despiste más. Y así se tomó el partido los de Zidane, con una entrada en el mismo decidido a poner tierra de por medio ante un Espanyol desconcertado, desconectado,… como desmarcado de toda índole política.

Como decía, el Madrid entendió que el partido debía decidirse en terreno catalán con la posesión del balón como argumento. El mejor argumento que un equipo superior técnicamente debe esgrimir para atacar con sentido y no ser atacado. Un Real Madrid académico a pesar de las bajas obligadas por la plaga de lesiones y con un debutante canterano: Achraf, joven marroquí que estuvo aseado y correcto en ataque y en defensa en el lateral derecho, pero que la promiscuidad otorgada por la edad le dotaba de cierta timidez. Cosas de la edad que irá superando, no me cabe duda. Con Nacho haciendo de Marcelo pero con un centro del campo muy reconocible, con Cristiano como estilete ofensivo y Asensio como fiel escudero.


Pero volviendo a lo esgrimido, el equipo de Zidane entró bien, con movilidad, basculando de banda a banda intentando encontrar espacios, con los laterales improvisados percutiendo por los flancos, con Kroos al mando y Casemiro recuperando. Bien es cierto que con una versión de Modric un tanto irregular pero asomándose allá donde es peligroso y marca diferencias. Pero por encima de todos la figura emergente de Isco, comandando todo el frente ofensivo, entrando en contacto dejándose caer por el lado izquierdo, asumiendo un liderazgo, sintiéndose importante y guiando al equipo hacia la victoria. Es curioso lo de este jugador; hace unos meses su continuidad en el club era más que dudosa y ahora es el paladín no sólo del Madrid, sino también de la selección española.

Decidió el partido desde la construcción de la jugada y en la definición. Decidió el partido en el área cuando el Madrid más lo merecía por juego y ocasiones haciendo a Pau López “internacional” con tres grandes intervenciones y cuando menos, cerrando el encuentro cuando la situación se oscurecía por momentos tras el descanso. Cuando el Madrid bajó en su rendimiento uno o dos escalones y el Espanyol subió dos o tres peldaños en su intensidad y vergüenza torera tras un primer tiempo a merced del Real Madrid.

Un Madrid de claros y oscuros. Un Real Madrid que quiso y pudo por ocasiones cerrar el encuentro pero que adoleció de cierto ritmo y sobretodo, de desborde y capacidad para superar líneas defensivas. Y un Real Madrid adormecido, relajado, falto de intensidad, desconectado del partido y sin control, porque para tener control, al Madrid le faltó algo que le sobró durante cuarenta y cinco minutos: el balón.

Y en esos momentos de zozobra, Isco sentenció aliviando el estrés emocional de más de setenta mil espectadores que se mostraban impacientes. Curioso este dato; viendo lo sucedido en el Camp Nou hoy con la contradictoria versión y decisión de Bartomeu y la impunidad con la que actúa el F.C. Barcelona campa por el fútbol español durante los últimos diez años, siento verdadera lástima y rabia como setenta mil muestran en muchas ocasiones la misma intensidad para animar que cero personas. Silencio vs silencio.


Sea cual fuere, el Madrid ganó hoy dos batallas: la primera, ganando en casa… y ganando tiempo hasta que vuelvan los caídos (visto lo visto; Marcelo, Carvajal y Benzema se antojan fundamentales) y la segunda, apaciguar las aguas de una hinchada ansiosa en una jornada que pasará tristemente a la historia de este país por la imagen de fractura política y social.

Pero a falta de pan, buenas son tortas y el Madrid lúcido con chispa del primer tiempo que le siguió la pereza o cansancio mental del segundo le dio para conseguir los más importante, los tres puntos.
 

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