LA CONTRACRÓNICA | Intrépidos y temerarios: Borussia Dortmund 1 – 3 Real Madrid

Una crónica de: Manuel Pérez Abascal

Si en su día cayó el muro de Berlín, el Madrid acudió a su particular cita con la historia en el Westfalenstadion (Signal Iduna Park) para hacer historia en tierra hostil y traerse una meritoria victoria echando a bajo un negativo mito.

Hace no mucho, pisar territorio alemán suponía para el madridismo ser protagonista y vivir “in situ” su personal via crucis o película de terror. Pero ya llueve menos, y ya se sabe que para alcanzar la hipotética final de copa de Europa, hay que pasar por tierras germánicas.

La estadística era demoledora. 6 visitas a la Cuenca del Rhür: 3 derrotas, 3 empates y el “run-run” de la gente después de los últimos partidos en liga. Pero de todos es sabido la capacidad de este equipo para recomponerse y dar lo mejor de sí mismo, de tirar un muro que parecía infranqueable. Y lo hizo bien, fiel a su estilo ganador con un juego coral en donde deslumbraron y disfrutaron todos, ante un rival que vive en la contrariedad: la riqueza con la que ataca es directamente proporcional a su lento repliegue defensivo.

Va a tumba abierta, está entre intrépido y temerario. Un equipo que domina todos los aspectos ofensivos del juego. Te ataca fenomenalmente en estático, con espacios, tras recuperación con presión alta y por superioridad numérica en banda. Con un delantero completísimo, un depredador del área como Aubameyang que va al remate sin desmayo, lo toca prácticamente todo y que además, con terreno para correr es un verdadero peligro.

Me atrevería a decir que este Dortmund, junto con el Madrid es el equipo que mejor te ataca de Europa. Pero por el contrario, repliega lento y eso, ante el talento de los hombres de Zidane supone una muerte lenta pero segura.

Por parte del Madrid, prácticamente ni un solo “pero”. Quizás un Isco un tanto gris; ante partidos de ida y vuelta su juego se difumina un tanto, pero aún así, fue una demostración académica, talentosa individual y colectiva. Desde el gran partido defensivo personificado en sus centrales y Nacho, hasta las coberturas de un imperial Casemiro, hasta la magnífica disposición táctica de su medio campo con un Kroos imperial, sublime y la lectura exquisita de Modric y la contribución decisiva, efectiva de sus hombres más adelantados: Cristiano y Bale.

Cristiano en su versión más voraz: rápido, fino, presionante, protagonista, solidario y con gol. 411 en 400 partidos. Cristiano es un martillo insaciable con números de genio mundial, de jugador que pasará a la historia. Estuvo en todas las acciones ofensivas de su equipo, liderando el juego de ataque blanco siendo referencia absoluta. Con Bale como su “alter ego”; marcando un golazo al alcance de muy pocos, asistiendo a Cristiano en el segundo, asociativo esta vez aunque disfrute más a campo abierto en el vértigo, inteligente, entrando por banda izquierda su posición natural demostrando que por esa zona del campo es imparable.

El mejor Bale en el momento justo, en el mejor escenario posible. Se fue tocado por su esfuerzo físico. Nada importante. Se le necesita a este nivel entre comprometido y sublime.

El Madrid hizo suyo Dortmund, venció en su salida más complicada a priori, aplicó una muesca más en la culata de su interminable fusil derrumbando su particular muro.

 

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