OJO AL BLANCO: Cuestión de fe y lucha

Una crónica de: @Javirodespi planetacb

El Real Madrid sacó adelante un durísimo partido ante un excelente Valencia Basket y dejando la eliminatoria en ventaja para los blancos, para ello contribuyó un gran Rudy y, en trabajos más sombríos gente como Hunter o Ayón.

Foto: Virginia Pacheco / Planetacb

Una presentación a modo de rock

En esta ocasión no tuvimos a Myrian Colás (cheerleader del Real Madrid) pintada para la ocasión como si una diosa griega se tratara, sino que hubo un baile inicial a ritmo de rock and roll y que fue el preámbulo de un sentido minuto de silencio por las víctimas de Manchester, con especial recuerdo al español Ignacio Echeverría. 

Conociéndonos por el camino 

Podríamos decir que el inicio de la serie en su primer cuarto fue el del conocimiento, ambos equipos con algún contraataque y con jugadas muy elaboradas examinando dónde había más posibilidad de hacer daño, si al poste bajo, al alto, o en la distancia, pero, por encima de todo este trabajo táctico, había un problema de otro tipo, en los blancos solo anotaban tres hombres, Rudy (8), Ayón (6) y Llull (7), mientras que en Valencia Basket fueron seis los jugadores que estrenaron su marcador. para dejarlo en empate a 21.

Tiempo de silencio

Aunque el marcador quedó en empate a 43, fue el Real Madrid quién mantuvo el ritmo gracias sobre todo a la actuación de un hombre como Jeffery Taylor que, aparte de la labor defensiva habitual, estuvo más que agresivo en ataque entrando a canasta e inclusive con el triple hasta el punto de ser el más valorado de los blancos con un 12 de valoración y bien acompañado por otros dos guerreros en la cancha, Hunter que se las veía con Dubljevic y Felipe Reyes que volvía a ser el principal apoyo en el rebote. Entonces, por qué se va empatado. Pues muy fácil, cuando todo parecía pintar bien para los locales, con 8 puntos de ventaja, dos últimos minutos de desacierto, permitió a Valencia Basket encontrar el camino del empate con un hombre destacando sobre todos, Luke Sikma, que se iba con un 16 de valoración.

La cosa se calienta

Tanta igualdad no es buena para los corazones, ni del público ni de los jugadores y era evidente que las acciones empezaban a ser más físicas en la parcela defensiva y costaba Dios y ayuda encontrar una buena situación de tiro salvo para un hombre que ya dijo en la previa que el viernes había otra oportunidad para encontrar su racha, Rudy Fernández volvió a sacar su pistola anotadora levantando el ánimo del Palacio y dando una vida extra más a las que ya suele tener el Real Madrid con Sergio Llull desde el exterior. Ello nos dejó una corta ventaja de seis puntos antes de la última batalla (65-59).

Duelo al 6.75

Cuando un partido se juega al límite, llega un momento en que hay que tomar responsabilidades y esas corrieron para ambos equipos, para deleite de las 10.171 almas que poblaban el WiZink Center en esta noche de viernes en que las canastas se sucedían a cada momento, que si había bomba de Carroll, pues una de San Emeterio, triple de Llull, pues otro de Rafa Martínez, y así llegábamos al último minuto y medio con 85-81 y todo por decidir.

El señor Ayón

Si alguien tenemos que destacar en el final del partido, por encima de otros nombres que todos pudimos ver, Gustavo Ayón fue clave para defender en el exterior a los pívots valencianos cuando más apretaban en el tiro, un auténtico coloso en su rebote y en el ofensivo, siendo pieza clave para que otros luzcan consiguiendo que el Madrid se llevara el primer punto de la eliminatoria por 87-81 y asestando el primer golpe.

Así terminamos hoy, nuestra próxima cita el próximo domingo a las 18.30 y con una sonrisa bien grande.

 

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