Irreal Madrid

Un articulo de: @Charlie_Brabus

Decía Séneca: “Si uno no sabe a qué puerto se dirige, ningún viento le resultará favorable”.

Ayer estos niñatos que tenemos por jugadores dieron otra muestra más de la nula ambición y escaso gen competitivo que poseen. Mostraron de nuevo una indolencia y falta de concentración insultante e inconcebible para lo que exige ya no solo el escudo que llevan al pecho, sino también para lo que es un deportista profesional. Apatía, altanería, desvergüenza, impotencia, etc. Adjetivos que nos empiezan a ser frecuentes para resumir partidos de este equipo.

Tras todo esto todavía leo y escucho a gente comentando que esto se puede sacar y que hay que mantener la esperanza… admiro esa capacidad de ilusionarse y esa moral. De verdad que los admiro. Pero conmigo que no cuenten. No albergo ningún tipo de confianza ni esperanza en este grupo de jugadores. Absolutamente ninguno. Cometí el error de ilusionarme con esta nueva temporada y os aseguro que es algo que no me volverá a pasar. Ayer al acabar el partido estaba cabreado sí, pero no me duró más de 5 minutos. Después sentí una absoluta y total indiferencia causada por un desapego emocional y una desconexión con los valores que me trasmite este equipo. Esa carencia de sentimientos no me surgió ayer por generación espontánea, lo vengo arrastrando desde hace semanas y soy consciente que no soy el único que se sintió y se siente así. ¿Os dais cuenta de lo grave que es esto?, ¿Saben estos jugadores, cuerpo técnico y directiva lo que están consiguiendo hacer no sentir a parte de la afición?. No creo que haya situación más grave para un equipo que una ruptura social de esta envergadura, una pérdida de identidad y empatía con todo estamento que conforma este club. Todo tiene su origen en los nefastos resultados deportivos pero la situación ha acabado derivando en un cisma social de proporciones mayúsculas acompañado de una manifiesta falta de gestión y autoridad por parte de una directiva sin autocrítica que ha perdido los papeles completamente y ha llevado al club a un permanente ridículo nunca antes conocido.

Si nos ceñimos a lo deportivo, el equipo es un despelote. Tenemos una plantilla repleta de nombres pero carecemos de hombres. La ausencia de vida inteligente en ese vestuario lastra todo proyecto que se quiera iniciar. Por no mencionar que ese proyecto viene “liderado” por un entrenador al que creo que empieza a quedar claro que este club y esta plantilla lo supera por completo. Pero centrar todos los problemas en Benítez creo que es no querer ver la realidad. Esta plantilla padece un cáncer terminal radicado en unos capitanes que son mendigos mentales sin ningún tipo de ambición ni de carisma, movidos por intereses personales de variada índole y todos ellos muy alejados de los que pueda tener el club. Una metástasis extendida al resto de la plantilla que se ve contagiada por actitudes impresentables que dicen mucho del tipo de calaña a la que jaleamos y animamos. No hay patrón alguno de juego ni planes defensivos u ofensivos capaces de solucionar cualquier situación adversa que se nos pueda presentar. No damos señales de estar trabajados ni concienciados y, por el contrario, si damos señales de ser un equipo fácilmente anulable y abordable por cualquier equipo que esté mínimamente concentrado. Damos una sensación de debilidad tanto mental como futbolística alarmante provocada por una irresponsable falta de conocimiento y coherencia a la hora de confeccionar la plantilla. Un entrenador maniatado por la plantilla, incapaz de tomar decisiones al que se le denota en la cara un miedo atroz y una inoperancia que recuerdan a otros que han estado en ese puesto anteriormente. Benítez desde que se fichó dije que no me gustaba y que no me parecía el adecuado para este club, pero aún sin gustarme decidí apoyarlo porque era nuestro entrenador. Él tiene su parte de responsabilidad en este engendro pero su cuota es la que corresponde a esta temporada, y los males que he ido citando y todos sabemos no vienen únicamente de esta temporada. Si algo han tenido los equipos de Benítez es que eran fácilmente identificables porque tenían señas de identidad propias que, evidentemente, te podían gustar o no pero sí veías al Valencia o al Liverpool sabías su idea de juego (férreas defensas, presión bien trabajada y coordinada, centro del campo físico y rocoso, buen contragolpeador, etc.). ¿Es este el Real Madrid que quiere Benítez?, estoy seguro que no. Pero es que difícilmente lo llegará a ser porque tiene una plantilla que no se hizo para él, que se hizo para un entrenador cuyos planteamientos son completamente distintos y que hace que veamos el caos que estamos viendo.

¿Y quién debería poner orden en todo esto?. Un presidente. ¿Florentino?, pues según el organigrama actual sí pero creo que la situación actual requiere de medidas excepcionales y urgentes que no se sí él estará dispuesto a llevar a cabo. A Florentino se le han acabado las pilas de su juguete llamado Real Madrid. Su proyecto resultaba imprescindible en su momento cuando la institución languidecía entre gravísimos problemas económicos que lo situaban en quiebra técnica y lo encaminaban a la conversión en sociedad anónima. Era necesario ese saneamiento y ese nuevo impulso que nos permitiese ganar solidez y generar beneficios asegurando la viabilidad del club. Una vez hecho esto, que lo hizo y con creces, se deberían sentar las bases de un proyecto deportivo a la altura. Pues bien, su primera andadura terminó devorado por los jugadores a los que había malcriado y endiosado. Engullido por su propio monstruo. Volvió tras una época que mejor no recordar pero en la que no era tan imperativa su presencia ya que el club ahora solo requería de seriedad, honradez y un proyecto deportivo ambicioso hecho desde el conocimiento de las carencias. Desde 2009 el equipo va dando bandazos con entrenadores cuyo parecido entre sí solo coincide en el blanco de los ojos. Florentino ha repetido varios de los errores que le condujeron al abismo en su anterior mandato: unas plantillas descompensadas por la falta de asesoramiento técnico, jugadores con unos mega contratos descomunales cuyo rendimiento no los explica, entregar a esos jugadores las llaves del club permitiéndoles poner y quitar entrenadores y reventar proyectos, etc. Llegados a este momento, Florentino está perdiendo progresivamente los papeles con asuntos de tal calado como: la esperpéntica y tardía salida de Casillas al que aún se le sigue pagando parte de su ficha, la falta de autoridad y consiguiente bajada de pantalones ante el chantaje planteado por el “capitán” Ramos, participar de la chapuza auspiciada por el Manchester con el caso De Gea mostrando de nuevo una falta de autoridad pasmosa, la ausencia de castigo a la prensa ante las infamias y atropellos continuos al club permitiéndoles la entrada al estadio y ciudad deportiva e incluso acudiendo a entrevistas con el enemigo o cediendo el estadio para hacerlas,  la estrambótica eliminación de la Copa del Rey por una ineptitud y dejación de funciones impropias de un equipo de 650 millones de presupuesto y de la que aún se sigue sin depurar responsabilidades, etc.

Con este panorama no se sí Florentino estará dispuesto a cambiar todo lo que se necesita porque no es solo cuestión de largar a 10 o 12 jugadores, se debe plantear una nueva estructura de club que permita que todo funcione de forma más ágil y natural. Y el ejemplo lo tienen en casa: el baloncesto. Creo que por la higiene del club, Florentino debería hacerse a un lado y entender que su proyecto está muerto convocando elecciones. El riesgo de un Boluda o un Sanchís de turno creo que será salvado por los socios que, la mayoría, saben de que pie cojean estos dos indeseables.

Me quiero recrear en los jugadores a los que yo considero principales responsables de la situación actual (a partes iguales con Florentino que es quien les permite todo). Nuestro primer capitán, el señor Sergio Ramos, es el fiel reflejo de la putrefacción extrema que existe en el vestuario. Un tipo carente de cualquier atisbo de inteligencia, movido por el desacierto constante tanto dentro del campo como fuera de él. Dentro del campo jugando cuando quiere sean cuales sean sus condiciones físicas demostrando un nivel horroroso que dista mucho de lo mínimamente exigido, y fuera del campo haciendo gala de un desconocimiento y un desatino total a la hora de ejercer la capitanía. No solo no defiende a un compañero insultado desde Barcelona si no que reconoce admirar al que lo ha insultado. Admitiendo públicamente y sin pudor que “últimamente no están a la altura del escudo ni la entidad”, así sin que se le caiga la cara de vergüenza ni nada. Con todo esto, recordar que a este nocivo personaje lo han renovado hasta 2020 tras hacer gala de todo lo anteriormente citado, por 10 kilos al año ejerciendo de forma lamentableun chantaje instigado por él y su hermano y representante. Desde este momento declaro mi más profunda repulsa y desprecio hacia este personaje. Otro de los capitanes, el señor Pepe, nos regalaba ayer la frase “salimos desenchufados y no sabemos porque”. Frase de la familia de “nos relajamos” o “nos faltó intensidad” o similares soplapolleces. Este tipo está futbolísticamente acabado y en cuanto a su labor fuera del campo siempre lo veré como un traidor que lleva años sin merecer vestir este escudo. También renovado. El tercer capitán, el señor Marcelo, es un despropósito defensivo que convierte su banda en una autopista para los atacantes rivales. Cierto es que en ataque cuando está bien (que en 10 años que lleva han sido pocas las ocasiones) es un arma muy importante y probablemente el jugador junto con Benzema con mayores recursos técnicos de la plantilla. Fuera del campo ha mostrado ser un irresponsable incapaz de cuidarse estando lesionado y encima exigiendo la titularidad diciendo que está recuperado para volver y lesionarse de nuevo. ¿Alguien sabe sí se ha recibido una sola oferta por este jugador en 10 años que lleva en el club?, cuanto menos es llamativo. ¡Ah!, también renovado. Y el cuarto capitán, el señor Cristiano Ronaldo, el que debería ser piedra angular y referencia de este equipo. Un ególatra incapaz de mirar por el bien del equipo, que marca goles para su satisfacción personal y no con el ánimo de ayudar en los objetivos del equipo. Preocupado por superar records personales, cuyo rendimiento gira en torno a la posibilidad de batirlos y ganarse reconocimientos, halagos y posibilidad de ganar títulos individuales que al aficionado nos importan un carajo. Cada vez menos trascendente, menos resolutivo y menos decisivo.Una bestia física a la que se le empieza a acabar el fuelle. Otro firme candidato al “con lo que nos ha dado” que tampoco debería ejercer de capitán cuando participó del motín a Mourinho. Un desagradecido con una afición que lo hemos defendido de todos y ante todos pero a la que se nos ha agotado la paciencia ante ciertas actitudes que no concebimos. Que sus números no nos nublen la realidad.

Dicho todo esto mi madridismo está intacto pero es un madridismo que no alberga confianza ni ilusión alguna. Que no reconoce a su equipo, que no se identifica con él. Que ya no sufre con las derrotas porque las intuye y espera, que su capacidad de asimilar decepciones ha rebosado, que se siente engañado y que está a punto de dar la espalda al equipo porque no soporta más la mentira en la que se ha convertido el club al que quiere. Que me quite el carnet de madridista quien sea el encargado de repartirlos si tiene a bien leer este artículo, que me tache de mal madridista y me diga eso de que me bajo del carro. Me paso por el arco del triunfo a todos esos. No tolero más tiempo que esta panda de sinvergüenzas me siga vacilando. Quien no quiera ver que no jugamos un pimiento y que un partido que acaba 8-0 contra un equipo sueco que las pasaría canutas para mantener la categoría en 2ª división nunca puede servir como vara de medir de absolutamente nada, pues que no lo vea. Es su problema. Yo no seguiré más tiempo engañado ni perdiendo más tiempo en ilusionarme.

¡HALA MADRID!

 

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